Trump ataca el país, captura a Maduro y anuncia que tomará las riendas del gobierno
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha vuelto a hacer saltar por los aires la legalidad internacional. Tras meses de presión a Venezuela con el despliegue de efectivos y fuerzas militares en la región, hundimientos de supuestas «narcolanchas» con decenas de civiles muertos e intervenciones de buques petroleros, el mandatario republicano lanzó este sábado una operación militar contra el país latinoamericano que no tiene antecedentes en este siglo. Habría que remontarse a la invasión de Panamá de 1989. Entonces, EEUU necesitó de un mes para apresar al general Manuel Noriega. La captura de Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, se consumó en menos de dos horas e incluyó la divulgación de una imagen que valió mil palabras: un presidente esposado, incapaz de ver y escuchar a su alrededor, sin un solo atributo ejecutivo, apenas la vestimenta deportiva con la cual lo sacaron de un búnker tan impenetrable como un queso gruyere.
[–>[–>[–>Las acciones de Trump, y las palabras y argumentos que ha ido dando a lo largo de la jornada en mensajes de redes sociales, entrevistas y una rueda de prensa, en cualquier caso, constatan que bajo la carrocería de supuesta lucha contra el narcotráfico que ha movido esa campaña de presión de meses a Venezuela ha rugido con mucha más fuerza el motor del deseo de cambio de régimen y por tomar el control de su economía.
[–> [–>[–>«Vamos a dirigir el país hasta que podamos hacer una transición segura, adecuada y sensata», ha declarado el magnate republicano en la comparecencia ante la prensa en Mar-a-Lago de este sábado, donde ninguna de las preguntas de los periodistas a los que ha dado la palabra han abordado la legalidad de sus acciones. «Vamos a dirigir bien el país, de forma sensata y justa, y vamos a hacer mucho dinero, vamos a reembolsar a la gente de la que se han aprovechado».
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Narcoterrorismo, cambio de régimen y petróleo
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Maduro fue considerado por EEUU la cabeza de un supuesto Cártel de los Soles. La fiscal general Pam Bondi le puso incluso precio a su cabeza: 50 millones de dólares por informaciones sobre su paradero. Trump aseguró que nadie recibirá ese dinero porque fue la propia CIA, autorizada para realizar operaciones encubiertas en Venezuela, la que pudo hacer un milimétrico seguimiento del «presidente obrero» antes de iniciar la operación. La cinematográfica salida de Maduro en un helicóptero termina por convertir la retórica de Trump en un hecho consumado y parte de una política exterior basada en una cuestionada estructura legal para arrogarse supuestos poderes de guerra que le eximen de pedir autorización al Congreso.
[–>[–>[–>La aversión de Trump hacia un Maduro de dudosa legitimidad democrática, que viene del primer mandato, tiene como reverso su decisión de indultar al expresidente hondureño, Juan Orlando Hernández, quien cumplía una condena de 45 años de cárcel por narcotráfico en Estados Unidos.
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Rodríguez sí, Machado no
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El multimillonario y miembros del gabinete como el secretario de Estado, Marco Rubio, han constatado que hay otras corrientes políticas y estratégicas en las acciones emprendidas en Venezuela y contra Maduro, incluyendo ese supuesto gobierno «interino» que tiene ecos de las acciones que tomó George Bush en Irak tras derrocar a Sadam Hussein.
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[–>Trump no ha dado mayores detalles en su rueda de prensa sobre qué implica ese supuesto «Gobierno» de EEUU en Venezuela. «Hay una vice que la puso Maduro, que juró ante él. Ella acaba de tener una larga charla con Marco Rubio y dijo ‘haremos lo que necesiten'», ha afirmado el presidente y ha destacado incluso su «cortesía». El «haremos lo que necesiten» que Trump ha atribuido a Delcy Rodríguez no ha tenido la correspondencia esperada por Washington de parte de ella. «Hay un solo presidente en este país y se llama Nicolás Maduro», ha asegurado Rodríguez durante una reunión del Consejo de Defensa de la Nación instantes después. «Estamos listos para defender nuestros recursos nacionales». Ha afirmado además que los venezolanos «jamás» volverán «a ser esclavos, de ningún imperio, del tinte que sea», y ha llamado al pueblo a «mantenerse en calma y que esa fusión militar y policial se convierta en un solo cuerpo». La llamada a la «calma» ha atenado la retórica intransigente. Un reconocimiento quizá de parte de la sustituta provisional de que existe un hecho consumado en Venezuela. En un punto Rodríguez lo ha reconocido al enarbolar la bandera de una negociación que parece imposible después del mensaje de Trump relacionado en especial con los intereses estratégicos.
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Si algo no ha negado Trump en ningún momento es que tanto la operación contra Maduro como el despliegue de militares tiene que ver con una intervención en el sector en la industria venezolana de los hidrocarburos. «Vamos a tender presencia (militar) en Venezuela en lo referente al petróleo porque vamos a mandar a nuestros expertos (del sector), así que puede que necesitemos algo, no mucho».
[–>[–>[–>¿Quién gobernará?
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Aunque no ha hablado de una fuerza militar de ocupación, ha dicho que no tiene miedo de tener «soldados en el terreno«, algo que los analistas consideran más que probable. «Ya estamos ahí y vamos a estar hasta que pueda tener lugar una transición adecuada«. Trump ha asegurado que un «grupo» estadounidense supervisaría la administración posmadurista, más allá del eventual rol asignado a Rodríguez, que puede durar un suspiro. El presidente de EEUU ha agregado que formarían parte de ese grupo quienes comparecieron con él en Mar-a-Lago: Rubio, el secretario de Guerra, Pete Hegseth, y el general Dan Caine, jefe del Estado Mayor. De esta manera, ha descartado la posibilidad de un Gobierno provisional de la reciente premio Nobel de la Paz, Maria Corina Machado, o sus principales aliados. Su utilidad política, especialmente a partir de 2023, cuando se erigió en la líder opositora, ya no parece tener el mismo valor para Washington. «Sería muy duro para ella ser la líder. No tiene el apoyo dentro del país. Es una mujer muy agradable, pero no tiene el respeto«, ha dicho Trump. La frase ha sonado a descalificación más allá del entusiasmo de Machado y Edmundo González Urrutia de encabezar un proceso de transición en el país sudamericano.
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La facilidad con la que se ha llevado a cabo la operación es otro de los interrogantes que no han encontrado respuesta al menos este sábado. O, si se quiere, una respuesta que admite más preguntas: ¿Su entrega ha sido pactada y teatralmente ejecutada? ¿Las Fuerzas Armadas venezolanas mostraron una desconcertante incompetencia frente a un hecho tan anunciado? ¿Es viable la resistencia armada que proclamaba Maduro? Algunos conocedores de la manera en que funcionaba la cúpula de poder reconocen algo más que desconcierto. Una gran nebulosa rodea la operación con el paso de las horas.
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Doctrina Don-roe
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El multimillonario vive sus horas triunfales que le han permitido lanzar amenazas a diestra y siniestra. «Algo habrá que hacer con México, le he preguntado muchas veces (a Claudia Sheinbaum): ¿quiéres que acabemos con los cárteles?», ha dicho a la cadena Fox. Al presidente colombiano, Gustavo Petro, le ha recomendado que «se cuide el culo». Rubio, en tanto, ha apuntado contra una Cuba en estado casi de indefensión económica. Brasil, que ha condenado con energía la intervención militar, ha quedado por ahora fuera de la ira de Trump.
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Lo ocurrido en Caracas y otras ciudades forma parte de un interés norteamericano de rediseñar profundamente su presencia en América Latina. Un resurgimiento reforzado de la doctrina que formuló en 1823 el presidente James Monroe y que se usó para justificar sucesivas intervenciones militares: «El dominio estadounidense del Hemisferio Occidental no se cuestionará nunca más», ha dicho Trump, que ha vuelto rebautizado en su propio honor esa «doctrina Monroe» como «Don-Roe».
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