un vecino de una vivienda próxima al túnel
Son los ‘mindhunters, profilers o perfiladores’ de la Guardia Civil. Llevan más de 30 años metiéndose en la mente de asesinos y violadores de todo el país para elaborar perfiles y patrones de conducta que han ayudado a resolver los crímenes más complicados, como el de Diana Quer o el del niño Gabriel Cruz. Y en el caso de Francisca Cadenas, la mujer de Hornachos (Badajoz) cuyos restos se encontraron el pasado 11 de marzo bajo el suelo del patio de la casa de sus vecinos, Julián y Manuel González, ahora en prisión, su trabajo ha vuelto a ser relevante.
[–>[–>[–>Los agentes de la Sección de Análisis del Comportamiento Delictivo (SACD) de la Guardia Civil ya predijeron, en julio de 2024, que la hipótesis más probable era que tras la desaparición de Francisca hubiera «un homicidio con ocultación de cadáver». Los investigadores, con formación en psicología y criminología, ya apuntaron entonces quiénes podían ser los asesinos de Francisca y recomendaron a los investigadores orientar sus pesquisas hacia «los vecinos que tengan una vivienda próxima al túnel» donde la mujer fue vista por última vez la noche del 7 de mayo de 2017, cuando salió con lo puesto de casa para acompañar a unos amigos a su coche. Así consta en un informe, incorporado al sumario, al que ha accedido el canal de investigación y sucesos de Prensa Ibérica.
[–> [–>[–>Autopsia psicológica
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Francisca Cadenas llevaba siete años desaparecida y la investigación de la Guardia Civil de Badajoz había llegado a un punto muerto cuando la Unidad Central Operativa (UCO) tomó las riendas del caso, el verano de 2024. Entre otras diligencias, los agentes pidieron a los perfiladores de la SACD que realizaran una «autopsia psicológica» de la víctima y se pronunciaran sobre las causas más probables de su desaparición.
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Los perfiladores de la Guardia Civil ya indicaban en su informe que el asesino de Francisca la habría introducido en su casa para «asegurarse el éxito de la agresión sin la presencia de testigos»
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Los guardias civiles de la SACD analizaron la documentación del caso y se entrevistaron con familiares y amigos que conocían bien a Francisca. El 31 de julio de 2024 emitieron un informe en el que concluían que»el estado emocional que revelaba Francisca en el momento de su desaparición, así como el contexto general y actual de su historia vital, así como la circunstancia de que no se haya hallado ni su cuerpo ni sus pertenencias, llevan a descartar las hipótesis de la desaparición voluntaria, accidental y el suicidio como causas probables de la desaparición, considerando como hipótesis prioritaria la de la desaparición forzada (homicidio con ocultación de cadáver)».
[–>[–>[–>Deportista, buena salud
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Tras evaluar «las circunstancias de la desaparición y los comportamientos, hábitos y personalidad» de Francisca, los perfiladores de la Guardia Civil estudiaron y descartaron que la mujer hubiera sufrido un accidente o algún problema de salud que la hubiera llevado a despistarse y perderse. A sus 59 años, Francisca gozaba de buena salud, estaba en buena forma, era deportista (salía a caminar o correr y daba clases de gimnasia en la Casa Cultural de su pueblo), era costalera y cuidaba su alimentación.
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Aunque en el pasado había sufrido algún episodio de desorientación, los agentes de la SACD señalan que se trató de un hecho puntual. De hecho, el marido de Francisca explicó a los agentes que ella «tenía la cabeza perfectamente» y, por ejemplo, «era la encargada de administrar la economía familiar». Los agentes concluyeron entonces que «el breve lapso de tiempo que pasó entre la desaparición y la búsqueda por parte de personas de su entorno, así como el número y la calidad de los dispositivos realizados en la zona posteriormente, sin que se hayan encontrado restos cadavéricos de la misma, hacen descartar que su desaparición haya sido debida a un accidente».
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[–>Cuidaba de su madre
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El informe de los perfiladores también descartó pronto que Francisca se hubiera marchado voluntariamente de casa. La mujer tenía «planes inmediatos» y «grandes vínculos afectivos y relaciones con su entorno social», escriben, Francisca «estaba muy unida a su hijo menor», señalan. Y añaden que la mujer cuidaba de su madre, anciana y dependiente, a la que nunca hubiera abandonado en su situación. La anciana falleció un año después de la desaparición de Francisca sin saber qué había ocurrido con su hija.
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Los familiares y amigos de Francisca entrevistados por la Guardia Civil la definieron como una mujer «hogareña, amable, cariñosa, atenta, que se desvivía por sus hijos, por sus vecinos y por su madre», a la que cuidaba «sin quejarse nunca, y con gran cariño, ya que decía que la familia era lo primero» y que «ella podía con todo».
[–>[–>[–>Ayudaba a los vecinos
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Cuando los perfiladores de la SACD se entrevistaron con José Antonio, el menor de los tres hijos de Francisca, este describió a su madre como una persona «muy humana, extrovertida, alegre y empática, que sentía compasión por todo el mundo». El joven «recalcó» que su madre ofrecía su ayuda siempre a todos los vecinos que tuvieran algún problema o necesidad y que la mujer tenía «tendencia a entrar cada dos por tres en los domicilios de los vecinos que, o bien se hallaban enfermos o tenían familiares enfermos o ingresados en el hospital, para ayudarles e interesarse por su estado de salud».
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Su hermano Javier también hizo hincapié en que su madre «confiaba en exceso en todo el mundo» y muy «compasiva» con los vecinos.
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En 75 metros
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Con todos esos datos, los agentes de la Sección de Análisis del Comportamiento Delictivo establecieron en su informe un relato de lo que podría haberle ocurrido a la mujer la noche de su desaparición: «las evidencias conductuales analizadas permiten inferir que Francisca, tras despedirse de sus amigos, en la calle Hernán Cortés (de Hornachos), se dirigió de regreso a su casa, atravesando el túnel que une esa calle con la de su vivienda, siendo el recorrido no superior a 75 metros».
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Luego, según la predicción de los agentes, «o bien fue abordada en la calle o acompañó voluntariamente al autor hasta el interior de una de las viviendas» cercanas. Pero «en caso de un abordaje sorpresivo en la calle, quien lo hiciera tendría que contar con medios para inmovilizarla, retenerla de inmediato, o bien introducirla en una casa sin darle tiempo a reaccionar (gritar o pedir ayuda)«. El pasado 11 de marzo, cuando sus compañeros de la UCO descubrieron el cadáver de Francisca, comprobaron que sus asesinos la habían atado las manos con unas bridas negras.
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Confianza previa
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El informe de los perfiladores añadía que teniendo en cuenta las «características del recorrido que efectuaba la desaparecida» lo más probable es que «el autor fuese vecino de una de las viviendas próximas al túnel» y que «aprovechase esa relación de vecindad y confianza previa con Francisca para conseguir que accediese voluntariamente a la vivienda, en la que se aseguraría el éxito de la agresión sin la presencia de testigos«.
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Los perfiladores de la SACD terminaban su informe recomendando a sus compañeros de la UCO que «prioricen a los sospechosos que cuenten con una vivienda en esa zona». Justo la zona en la que la semana pasada detuvieron a los hermanos González, vecinos de la calle Nueva 3, frente al túnel, por matar a Francisca y enterrar y esconder su cadáver en el suelo del patio de su casa, bajo una lavadora, bombonas de butano y macetas, durante casi nueve años.
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