Economia

Una modesta proposición al doctor en Economía Pedro Sánchez – José García Domínguez

Una modesta proposición al doctor en Economía Pedro Sánchez – José García Domínguez
Avatar
  • Publishedjulio 1, 2026




El presidente sospecha que el atajo para convertir a España en la primera potencia de Europa no pasa por tecnologías punteras ni fabricar nada útil, sino que se remite a su nueva perogrullada aritmética demográfica. Al final, según su doctrina, sólo es necesario importar 1.500 millones de inmigrantes indios para lograr la hazaña. Bueno, si, como acaba de ilustrar, la economía perdería el 19% del PIB para el año 2050 si cerráramos las puertas a la avalancha de mano de obra no escolarizada procedente del Tercer Mundo, el teorema es evidente.

Porque si ese flujo de campesinos paquistaníes y pastores africanos nos va a salvar de la catástrofe en 2050, 1.500 millones de indios sin duda nos llevarán a una hegemonía continental abrumadora. Es un relato del viejo elemental; tan elemental como el de aquel filósofo pre-sanchista, Jonathan Swift, quien, para resolver la sobrepoblación y el hambre En Irlanda propuso comer a los niños con patatas. ¿Por qué Suiza, Japón, Noruega o la propia China se resistirían a adoptar este genio monclovita? ¿Podría ser que esos países, en su ceguera, no comprendan que el éxito económico es una mera cuestión de hacinar a los inmigrantes en pisos en Villaverde Alto y Hospitalet?

Pero el genio presidencial no debería detenerse ahí. Si el PIB en expansión consiste en una Ejercicio sencillo de sumar brazos y piernas.¿Por qué no ampliar la metrología? Podríamos decretar, por ejemplo, que un kilo ahora pese 500 gramos. Así, el volumen de mercancías producidas por la economía española se duplicaría instantáneamente. Bastará con ajustar la balanza para superar a Alemania con un sorprendente margen de holgura. Siguiendo esta línea, seguiría siendo apropiado fijar la hora de los cuarenta minutos. De esta forma, cualquier jornada laboral de ocho horas se transformaría en una ampliada a doce, con el consiguiente aumento exponencial de la productividad por trabajador. Lo pensaría para septiembre. En definitiva, no hay sitio para un superdotado más en La Moncloa, el siguiente cae al agua.

Temas



Puedes consultar la fuente de este artículo aquí

Compartir esta noticia en: