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Una Pascua Militar en un escenario global cada vez más inestable

Una Pascua Militar en un escenario global cada vez más inestable
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  • Publishedenero 6, 2026



Instituida en 1782 por el entonces rey Carlos III tras su victoria contra los británicos en la isla de Menorca, la Semana Santa Militar ha sido, desde entonces, un acontecimiento relevante para todas las autoridades militares y civiles de España.

Celebrado en el Palacio Real de Oriente, el evento reúne a los altos mandos e inaugura oficialmente el año militar para todas las Fuerzas Armadas.

Al margen de las miradas de la Familia Real representada por Felipe VI, Letizia y la Princesa Leonor y los comentarios hacia los políticos asistentes, 2026 comienza con una España que navega por aguas revueltas debido al inestable panorama internacional.

Estamos a sólo seis días de este nuevo año, pero algunos ya se atreven a decir que será un ejercicio intenso debido a la política internacional. Sin ir muy lejos, la operación relámpago realizada por fuerzas especiales en la que Estados Unidos capturó a Maduro. A partir de ese momento se han intensificado las declaraciones del presidente norteamericano, Donald Trump, que ha amenazado a otros países vecinos y también a la Unión Europea, a la que exige la entrega de Groenlandia para mejorar la seguridad nacional de su país. Según el presidente republicano, las aguas de esta región están repletas de «barcos chinos y rusos».

Ante los recientes acontecimientos, a los que sumamos la continuación de la guerra en Ucrania, los bombardeos israelíes en Palestina y las masacres perpetradas por grupos terroristas en África, España entra en 2026 en una situación cuanto menos compleja para los propósitos hispanos. De momento, la única declaración tras los acontecimientos de principios de año ha sido un mensaje publicado por el presidente Pedro Sánchez en su perfil oficial en X (Twitter): «España no reconoció al régimen de Maduro. Pero tampoco reconocerá una intervención que viole el derecho internacional. Esta opinión, que es la línea política del actual Gobierno, no ha dejado a nadie indiferente. En realidad, Sánchez ha sido el único líder europeo que ha «criticado» la operación y ataque estadounidense en Caracas.

Si hay un tema que hay que estudiar en profundidad tras la Semana Santa Militar es la posición y relación de Estados Unidos hacia la UE y por supuesto con España. Durante décadas, el país y su brazo en la OTAN se convirtieron en el paraguas defensivo de Europa. Sin embargo, tras la llegada de Donald Trump esta política ha entrado en picada. El republicano ha pedido que los europeos sean sus propios defensores gracias a las armas y sistemas que adquieren de la industria americana. Una propuesta redonda para la república norteamericana, ya que ahorra costes en sus despliegues en el Viejo Continente, pero al mismo tiempo quiere que sus aliados inviertan en sus empresas.

Dentro de esta dinámica, España ha tenido una actitud de «quiero y no puedo». El año pasado y ante las reiteradas exigencias de Estados Unidos-OTAN de aumentar el gasto en defensa al 5%, el Gobierno se opuso y luego lo aceptó. En los últimos meses, el país ibérico ha invertido millones en su industria militar para adaptarse a ese gasto. Sin embargo, frente a la galería han intentado dar la imagen de que hay una pelea entre la administración Trump y la de Sánchez por estas demandas. Como en el evento organizado en Egipto el pasado mes de octubre donde un apretón de manos entre los dos presidentes dio mucho que hablar.

Si algo ha quedado claro durante el último año es que Estados Unidos está dejando (o ya ha dejado de ser) un aliado fiable para la UE y España. Se repiten los múltiples pedidos y amenazas a la comunidad económica. Asimismo, lo anterior no significa que Europa dependa de ese paraguas americano para su defensa. Por tanto, y en lo que tiene que ver con España, la celebración de la Semana Santa Militar debe servir de pretexto para exponer un escenario cada vez más complicado donde la única alternativa coherente, factible y real es construir una seguridad nacional española independiente, pero en estrecha colaboración con sus socios europeos, que tendrán que pactar los detalles, si algo así se lleva a cabo.

En el solemne acto militar de hoy se hace un balance de las vicisitudes del año anterior y se marcan las líneas de actuación que se desarrollarán en el año siguiente. Además, se imponen condecoraciones militares a aquellos civiles y miembros de las Fuerzas Armadas que las hayan obtenido durante el año vencido.



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