Utilitario chino a precio de rumano
El Livan X3 Pro es uno de esos coches que pasa desapercibido para la mayoría de compradores. La marca, fundada en 2022, pertenece al grupo Geely, el mismo conglomerado chino que controla Volvo, Lynk&Co, Polestar y Smart. En España la distribución está encomendada al Grupo Invicta, responsable también de marcas como DFSK, Seres y BAIC, además de los microcoches Avantier y algunos vehículos urbanos de marca propia. El Livan X3 Pro aterriza en el mercado español en 2024 y es el modelo básico de la compañía, que completa su gama con el
Con 4.005 milímetros de largo, 1.760 de ancho y 1.575 de alto, el Livan Finance baja hasta los 16.345 euros. A primera vista parece una propuesta competitiva, pero varios factores complican su posición comercial.
Un motor sin electrificación penaliza al Livan X3 Pro
Debajo del capó del Livan X3 Pro funciona un Motor de gasolina atmosférico de cuatro cilindros y 1.498 cm³ que desarrolla 103 CV a 6.000 rpm y un par máximo de 140 Nm a 4.400 rpm. La potencia se transmite al eje delantero a través de una caja de cambios manual de cinco velocidades. No existe la opción de transmisión automática ni de una sexta marcha que permita conducir a velocidades más relajadas en carretera.
Esta configuración mecánica, habitual hace años pero ya casi extinta, renuncia a cualquier tipo de hibridación o sobrealimentación. El resultado es un consumo homologado de 7,2 l/100 km y unas emisiones de 167 g/km de CO₂, cifras que obligan al pago de un impuesto de matriculación del 9,75% y relegan al coche a la etiqueta C de la DGT. Mientras tanto, rivales como el Dacia Sandero o el Renault Clio ofrecen versiones bicombustible (GLP y gasolina) con etiqueta Ecológica a precios similares y un 0% de impuesto de matriculación.
En la práctica, este coste fiscal adicional significa que el Livan X3 Pro cuesta alrededor de 1.657 euros más que sus competidores que no pagan el impuesto de matriculación. En un segmento donde cada euro cuenta, esto supone una carga considerable.
Durante la prueba, el consumo real se situó en torno a los 7,5 l/100 km en uso mixto y sin preocupaciones, una cifra acorde con la homologación pero elevada para un coche de estas dimensiones. El depósito de 45 litros permite una autonomía teórica cercana a los 600 kilómetros, aunque en la práctica conviene ser prudentes con las expectativas.
Amplio equipamiento y comportamiento mejorado en el Livan X3 Pro
La gran ventaja del Livan X3 Pro es su equipamiento de serie. Por menos de 17.000 euros, el coche incluye tapizado y volante de cuero sintético (o vegano, como dicen ahora), pantalla central de 8 pulgadas con Android Auto, cámara de marcha atrás, sensores de aparcamiento, control de crucero, reconocimiento de señales de tráfico, llantas de aleación de 16 pulgadas y discos de freno en el eje trasero, algo poco habitual en este rango de precios donde la batería más barata sigue estando a la orden del día. La garantía es de cinco años o 100.000 kilómetros.
Sin embargo, los materiales presentes en el habitáculo revelan el origen económico del vehículo. El salpicadero está fabricado de un plástico duro y de aspecto sencillo que ni los asientos tapizados ni el volante pueden ocultar. El cuadro de instrumentos combina dos relojes analógicos con una pequeña pantalla de 3,5 pulgadas, y el climatizador es manual, con algunas funciones accesibles únicamente desde la pantalla central.


Éste, entre otras cosas, es capaz de pasar mucho frío en verano, pero no funciona constantemente, sino que su compresor se enciende y apaga a intervalos relativamente cortos, como si un termostato lo apagara y volviera a encender, ofreciendo así un rendimiento notablemente mejorado.
El espacio interior es adecuado en los asientos delanteros, donde la posición de conducción elevada favorece la visibilidad. Falta el ajuste longitudinal del volante. En las plazas traseras, el espacio disponible para las piernas y, sobre todo, la anchura total limitan el confort, aunque la accesibilidad no es mala. El maletero ofrece 245 litros, una cifra modesta aunque suficiente para el uso previsto del vehículo. Nota positiva: incluye rueda de repuesto de emergencia, un objeto cada vez más raro.
Al volante del Livan X3 Pro
El comportamiento dinámico del Livan X3 Pro no invita a practicar una conducción dinámica. La suspensión es bastante blanda, incluso esponjosa, y el balanceo de la carrocería se nota nada más forzar la dirección, lo que no transmite mucha seguridad en maniobras de emergencia. La sensación de dirección es imprecisa y requiere correcciones frecuentes.
Los frenos, con discos ventilados delante y discos macizos detrás, proporcionan un agarre adecuado, aunque el eje delantero se hunde notablemente en una frenada fuerte. La insonorización es deficiente y el ruido del motor llega fácilmente al habitáculo, lo que reduce el confort en viajes largos.


Considerándolo todo, el motor hace su trabajo. La respuesta es lineal y sin latencia, y los 103 CV permiten conducir con agilidad incluso con cuatro ocupantes a bordo. Con más de 12 kg/CV en orden de marcha (el coche pesa 1.255 kg), las prestaciones son modestas: 170 km/h de velocidad máxima y 13 segundos de 0 a 100 km/h. Necesitará cambiar de marcha con frecuencia para exprimir la potencia disponible, pero el conjunto es suficiente para uso urbano y periurbano.
Las claves del Livan X3 Pro
- Precio competitivo: a partir de 16.995 euros, aunque el impuesto de matriculación del 9,75% lo hace más caro que sus rivales de la marca Eco.
- Amplio equipamiento: incluye tapicería de polipiel, pantalla de 8 pulgadas, cámara trasera y discos de freno en las cuatro ruedas de serie.
- Consumo elevado: homologado 7,2 l/100 km, en uso real ronda los 7,5 l/100 km.
- Sin electrificación: motor atmosférico de 103 CV sin hibridación, lo que lo relega a la etiqueta C de la DGT.
- Espacio trasero decente: Mejor dos que tres ocupantes atrás, aunque con buena accesibilidad.
- Garantía de 5 años o 100.000 kilómetros: Cobertura superior a la media del segmento.
- Comportamiento discreto: suspensión blanda con notable balanceo de la carrocería y dirección imprecisa que no transmite seguridad.




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