Viva la madre que nos parió, viva España y el Rey
Es complicado, pero el éxtasis nacional se puede cuantificar. ¿Quién sería capaz de reunir a casi dos millones de españoles en torno a un mismo evento? Sólo podría ser la selección nacional.
Cibeles empieza a convertirse en un punto de encuentro habitual de la selección. Empieza a convertirse en una especie de tradición nacional reunirse en el centro de la capital para celebrar, con mayor o menos regularidad, un triunfo en el fútbol de primer nivel.
Puede que sea una imagen cada vez más cotidiana, pero eso no significa que pierda ni un poquito de carácter especial. Que le digan a todos los que pasaron horas bajo un sol abrasador que consigan un buen asiento en el escenario de Cibeles y vean de cerca a los campeones del mundo.
La multitudinaria celebración de España.
Muchos de los que asistieron a la fiesta del lunes ni siquiera habían nacido cuando se derribó la puerta en 2010. Para ellos fue la primera vez, para otros la segunda. Todos reunidos bajo las mismas dos estrellas de las que ya hacen alarde unos y otros.
Antes de medianoche cayó el telón de esta jornada maratónica de compromisos y encuentros entre compatriotas. La otra parte, la privada, probablemente continuó durante varias horas más.
tiempo de protocolo
La jornada de celebración del maratón comenzó con la vertiente más formal. Primero el aterrizaje en el aeropuerto Adolfo Suárez de Madrid Barajas tras un largo pero seguramente refrescante vuelo desde el lugar del incidente.
La agenda incluía una visita a la Zarzuela para ser recibido por la familia real. Sus Majestades los Reyes Felipe y Letizia, acompañados de la Princesa Leonor y la Infanta Sofía, saludaron a los protagonistas de una de las hazañas deportivas más importantes de la historia de España.
De allí, directamente a Moncloa para ser recibido por el presidente Pedro Sánchez. “No hay dos sin tres y España será la sede del Mundial de 2030”, se atrevió a decir el presidente mirando al futuro con optimismo.
La salida del autobús descapotable se retrasó, como es habitual en estos casos. Tanto es así que no fue hasta las 8 de la noche. que comenzó esta nueva etapa de la celebración.
se acerca la fiesta
Dejando a un lado las formalidades, era hora de dejarse llevar. Quizás de forma más sobria que hace dos años, pero el espíritu festivo no ha cambiado en absoluto.
Unos minutos antes de las 20.00 horas, el autobús que transportaba a los jugadores de Moncloa arrancaba rumbo a Cibeles.
Con Borja Iglesias al frente como DJ, su segundo papel favorito después del de futbolista, la fiesta poco a poco fue calentándose. El “clan” del Atlético de Madrid, Pubill, Llorente y Baena, siempre ha portado las banderas rojiblancas del club.
En el camino hacia el centro de la capital, objetos de todo tipo cayeron sobre el techo abierto del vehículo. Gorras, banderas, camisetas… cualquier intento de conseguir un autógrafo valía la pena, aunque fuera casi imposible.
El Mundial pasó de mano en mano, aunque no fue la única copa en posesión de los jugadores. Fue un día para celebrar por todo lo alto.
También se pasó de cabeza a cabeza una corona que simbolizaba el nuevo reinado en el planeta del fútbol. Lamine se animó a ponérselo y conducir el autobús un rato.
Las calles de Madrid, llenas de celebraciones del Mundial.
Uno de los momentos más divertidos llegó cuando Joan García recibió un Mundial de cartón gigante con la cabeza de Luis de la Fuente. El portero lo tuvo claro. Fue al encuentro del entrenador y se lo entregó sin dudarlo. El riojano no pudo contener la risa.
El pico entre Unai Simón y Yéremy Pino o la actitud casi temeraria de Rodri haciendo el papel de un tipo con las piernas abiertas al frente del autobús para entregarse a la gente alegraron la eterna llegada a Cibeles.
El espectáculo de Cibeles
Este centro neurálgico esperaba el clímax de la celebración. Asistieron unas 120.000 personas totalmente entregadas que disfrutaron de horas de una buena dosis del sol más intenso de Madrid. Cualquier esfuerzo fue mínimo para ver a los campeones a apenas unos metros de distancia.
A las 22:14 horas. El primero de los héroes apareció en escena. En orden numérico basado en el número, aparecieron todos. El primero de ellos, David Raya.
Cada jugador estuvo acompañado de una canción elegida personalmente para su momento histórico. Porro entró al son de El Barrio, Zubimendi con el icónico Waka Waka de Shakira, Borja Iglesias se atrevió a rapear con maestría casi un tema entero del ídolo zaragozano Kase.O… Cada uno con lo suyo.
Los únicos que no prestaron atención al orden de los números fueron el capitán y el autor del gol de New Jersey. Ferran entró al son del canto del tiburón y luego Rodri tomó el mando. Esto sólo podría conducir a algo bueno y más loco.
Al ritmo de ‘Freed From Desire’ de Gala Rizzatto, el impulsor del equipo formó un vínculo increíble con sus compañeros en pleno éxtasis. Pero el momento más memorable fue cuando tomó el micrófono. La brújula española no se contuvo y, animando a la afición, gritó: «¡Somos campeones del mundo! ¡Viva la madre que me parió, viva la madre que nos parió, viva el rey y viva España!».
Pequeño pasillo.
“Viva la madre que me parió”
“Viva la madre que nos parió”
“Viva el rey”
“Viva España”Rodri Hernández, 𝙚𝙡 𝙘𝙖𝙥𝙞𝙩𝙖́𝙣 𝙙𝙚 𝙀𝙨𝙥𝙖𝙣̃𝙖, dándolo todo mientras sale al escenario. #MundialRTVE #CopaMundialFIFA pic.twitter.com/UMgDA5vWPG
– Télédeporte (@teledeporte) 20 de julio de 2026
Luis de la Fuente se animó a cantar varios versos de Julio Iglesias mientras sus músicos lo animaban cada vez más, y de ahí vinieron las actuaciones.
Ana Mena, Lola Índigo, Arde Bogotá y Aitana subieron al escenario para poner el broche de oro. Aquí acabó la fiesta, la fiesta pública al menos, con los dos millones de seguidores que, en algún momento de la tarde, acudieron a recibir a los campeones.
Puedes consultar la fuente de este artículo aquí


