‘1 de cada 2 conductores lleva su coche sin etiqueta o con etiqueta B directamente al desguace por culpa de la administración’
Circular por la ciudad en un coche antiguo se ha convertido en una carrera de obstáculos para miles de automovilistas en España. Las Zonas de Bajas Emisiones (ZBE) se amplían a un ritmo vertiginoso, las restricciones se endurecen y la famosa etiqueta medioambiental ha pasado de ser un simple distintivo a un pase imprescindible para ir al trabajo, llevar a los niños al colegio o acudir a la cita con el médico. El problema es que no todo el mundo puede cambiar de vehículo con la misma facilidad.
Sara, técnica en movilidad de 34 años, lo resume todo con una frase que refleja la situación actual: “Uno de cada dos conductores envía su coche al vertedero antes de tiempo porque no tiene pegatina o porque tiene una B que ya no sirve para entrar en su ciudad”. Detrás de esta realidad hay factores económicos, regulatorios y sociales que están transformando el mercado del automóvil y obligando a muchas familias a tomar decisiones que, en la mayoría de los casos, no son voluntarias.
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La etiqueta medioambiental se vuelve imprescindible
Los coches con etiqueta B serán los próximos en enfrentar restricciones | Fuente: propia/AI
Hace apenas unos años, la etiqueta era un elemento informativo que pocos conductores miraban. Hoy en día es el factor que determina si tu coche puede circular o no por el centro de muchas ciudades. No tener el distintivo o tener únicamente la etiqueta B conlleva limitaciones cada vez más severas y, en algunos casos, la imposibilidad de utilizar el vehículo en el día a día.
Esto ha provocado un cambio radical en las decisiones de compra. Según datos del sector, más de la mitad de los automovilistas que venden su coche lo hacen porque necesitan un modelo con etiqueta ECO o CERO. Ya no se trata de renovar por placer o para mejorar el rendimiento: Es una necesidad para mantener la movilidad diaria.
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