2.000 metros cuadrados, 3 habitaciones y jardín con piscina
A veinte minutos en coche del bullicio madrileño, escondida entre pinos y urbanizaciones lujosas, se alza una casa que parece salida directamente de la imaginación creativa de quienes la habitan: la casa de campo de Alaska (62 años) y Mario Vaquerizo (51 años).
Lejos del centro histórico y vibrante de la capital, este refugio en Boadilla del Montecuyo cariñoso nombre es Casa Bibianaes más que un segundo hogar: es un santuario personal, una expresión de estilo y una declaración de identidad de una de las parejas más emblemáticas del panorama cultural español.
La historia de esta vivienda no es la típica compra y reforma de famosos de las afueras de Madrid. En realidad, Alaska y Mario no lo adquirieron por capricho inmobiliario o inversión.
Fue un acto de apoyo a un amigo muy querido, Bibiana Fernándezquien atravesaba dificultades económicas y necesitaba deshacerse de su casa.
Entraron en escena, pagaron 550.000€y rebautizaron el lugar con el nombre de su antiguo dueño como forma de agradecimiento y cariño eterno.
Con una trama de casi 2.000 metros cuadrados y aproximadamente 350 metros construidos distribuido en dos pisosla casa mezcla comodidad y espectáculo.
El estilo interior no es ni minimalista ni neutro: es un universo maximalista donde cada objeto, a partir de pedazos antiguo Incluso los pequeños tesoros del Rastro, tienen una historia que contar.
Interior de la casa de Alaska
Aquí no hay rincones desperdiciados. Él salón principalcon chimenea y techos altos, funciona como sala de estar y espacio para reuniones improvisadas.
El cocina de concepto abierto Se trata de un laboratorio culinario donde Mario, un cocinero aficionado, da rienda suelta a su creatividad entre risas y música.
En la planta superior, el dormitorio principal sorprende con unajacuzzi con hidromasajeun simple lujo que se ha convertido en un ritual de relajación tras intensas semanas de trabajo.
Los colores vibrantes, el guiños estéticos a Méxicolas obras de amigos artistas y los detalles sentimentales convierten cada habitación en un viaje visual sin filtros.
Interior de la casa de Alaska
No es extraño que quienes han visto imágenes o recorridos internos comenten que la casa parece más una conjunto creativo que una simple casa.
Si el interior es un espectáculo, el exterior es pura calma. Él gran jardíncuidadosamente ajardinado, se transforma según la luz del día: por la mañana un lugar de lectura y cafey por la tarde un oasis social con piscina y zonas de descanso donde celebrar con amigos o simplemente desconectar sin vértigo urbano.
Alaska y Mario conciben esta casa como un espacio para compartir: noches de cartas, comidas largas, reuniones hasta el amanecer y los descansos improvisados en el jardín son parte de su vida allí.
«Aquí siempre hay buena energía.«Dice Mario con su chispa habitual, rescatando la frase que les dedicó Bibiana cuando les regaló la casa.
Aunque su residencia habitual sigue siendo su Ático icónico en el corazón de Madrid, Esta casa en Boadilla del Monte representa otro tipo de vida: más tranquila, más íntima, más tuya.
En él, Alaska y Mario encuentran no sólo descanso, sino una extensión de su historia, su arte y su relación de más de dos décadas.
Si el corazón de Madrid es el escenario donde brillan, esta casa es la entre bastidores donde se recargan. Y ahí reside su verdadero valor: en ser, por fin, un lugar donde la espectáculo Se apaga y solo queda lo imprescindible.
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