300 habitantes, iglesia del siglo XVI y arte rupestre
Acostumbrado a colgar el cartel. agotado en los estadios más grandes de nuestro país y desatar la locura por donde pisan, es casi poético descubrir dónde eligen descansar David y José Muñoz..
Ni yates fondeados en la costa balear ni exclusivas villas acorazadas en Marbella. El verdadero lujo para hermanos estopa No se mide en metros cuadrados ni en estrellas Michelin, sino en historia, silencio y raíces.
Su refugio innegociable tiene nombre propio: Capilla de zarzasun municipio escondido y fascinante en la provincia de Badajoz que, con apenas 300 habitanteses el ancla que mantiene a los artistas con los pies en la tierra.
Lo que hace de Zarza Capilla un enclave digno de una película no es sólo su tranquilidad, sino su abrumador patrimonio histórico. Ubicado en la hermosa región de la serenala localidad está marcada por una dualidad única: se divide entre el núcleo nuevo y el antiguo, este último situado en la ladera de la sierra y testigo mudo de los estragos del Guerra civil.
Precisamente en la zona antigua se encuentra uno de sus grandes tesoros arquitectónicos, los restos del Iglesia de San Bartoloméoriginario del siglo XVI.
Pasear por sus alrededores es un auténtico viaje en el tiempo, un escenario de calles empinadas y casas de piedra donde los hermanos Muñoz han forjado los recuerdos más felices de su infancia.
Pero los secretos de Zarza Capilla se remontan a mucho más atrás en el tiempo. Su entorno agreste y el imponente Sierra de las Zapatera ocultar muestras importantes de arte rupestre.
Iglesia de San Bartolomé del siglo XVI.
Son pinturas prehistóricasEscondidos en los abrigos rupestres de la zona, confieren al lugar un misticismo especial, convirtiendo los paseos matutinos de los cantantes en auténticas rutas arqueológicas.
Para los creadores de La raja en tu faldaeste rincón de Badajoz es el único lugar del mundo donde pueden quitarse el peso de la fama. Aquí no hay paparazzi ni histeria colectiva.
Los vecinos, que los conocen desde que correteaban en pantalón corto, han creado una escudo protector a su alrededor.
Sus días de verano los pasan alejados de cualquier tipo de ostentación. El rutina de David y José en Zarza Capilla se basa en las pequeñas cosas: el merienda de la mañana en la plaza, los baños en el pantano, los juegos de mus a la sombra de una higuera y las eternas sobremesas en familia.
A este cóctel de historia, arqueología y anonimato hay que sumarle la gastronomía. Como amantes confesos del buen comer, en su refugio extremeño no faltan las delicias locales: el codiciado queso la serenasalchichas de bellota y guisos tradicionales que sus padres, rosalia y pablo (que emigró de este mismo pueblo a Cataluña en los años 70) le enseñó a amar.
Zarza Capilla no es una simple parada en el calendario de vacaciones de Estopa. Es un homenaje constante a sus orígenes, un municipio donde el arte de hace miles de años convive con el repique de una iglesia del siglo XVI y donde cada verano los hermanos más ilustres de la música española vuelven a encontrar su verdadera voz.
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