37.000 multas al año y cero sanciones a ciclistas
La ciudad italiana de Aosta, capital de la región más pequeña del país, presenta una curiosa estadística de tráfico: En 2022 la Policía Local impuso casi 37.000 multas, pero no hay ni una sola sanción a los ciclistas. Los datos, recogidos por medios locales valledaostaglocalemuestran un sistema de vigilancia extremadamente perfecto para los vehículos de motor y un vacío absoluto en el caso de las bicicletas.
Casi 37 mil sanciones en un año
Según los estados financieros oficiales de la policia local de Aosta y Sarre, en 2022 se impusieron 26.714 sanciones administrativas por violaciones de la legislación Leyes de Tránsitolo que equivale a una media de 73 multas por día, incluidos domingos y festivos. A esta cifra hay que sumar 10.161 accesos no autorizados detectados por las cámaras de seguridad. Zona de tráfico limitado (ZTL), las zonas de tráfico limitado típicas de los centros históricos italianos. En total, la cifra se acerca a los 37.000 expedientes sancionadores en un solo año.
El informe no se queda ahí: se realizaron 57 incautaciones de vehículos, se revocaron o suspendieron 95 licencias, 584 automóviles fueron retirados forzosamente de la vía pública y se reportaron 260 accidentes viales, de los cuales 111 resultaron heridos. Un equilibrio que, según la propia administración, refleja una presencia constante de agentes y una alta capacidad de control.
ZTL, aparcamiento y cámaras: la máquina sancionadora
Una infracción de cada tres (27,6%) no es provocada por un agente, sino por una cámara. Las 10.161 multas ZTL en 2022 son el resultado de un sistema electrónico de multas que, desde abril de 2024, se ha digitalizado aún más gracias a la gestión automatizada de los permisos. El mecanismo es simple y despiadado: la matrícula entra en el campo de visión de la cámara, un algoritmo la compara con la base de datos de autorizaciones y, si algo no está bien, el informe llega a la bandeja de entrada del infractor antes de que encuentre un lugar para estacionar. La multa mínima es de 87 euros y la máxima de 345 euros, sin posibilidad de discutir delante de un agente en ese momento.
En el capítulo de estacionamiento, la pelota pasa a los controladores de APS, la empresa pública propiedad del Municipio. Son ellos quienes colocan los avisos de infracción en el parabrisas, de color verde o blanco según el tipo de infracción. El sistema funciona con una precisa división del trabajo: la Policía Local gestiona las sanciones que conllevan la pérdida de puntos y la APS monitoriza los aparcamientos y aparcamientos. Una red que, en la práctica, apenas deja huecos.
¿Y los ciclistas?
Aquí está el capítulo más revelador. En las estadísticas publicadas por policia local de Aosta correspondiente a 2022 -y, aparentemente, también a los años anteriores y posteriores- no hay una sola línea dedicada a las sanciones a los ciclistas. Cero. Nada. Un completo vacío. En una ciudad que en ese mismo año generó 37 mil expedientes con precisión industrial, que instaló cámaras capaces de leer una matrícula en cualquier momento del día, que retiró 584 vehículos y retiró 95 licencias, no es posible certificar ni siquiera una multa para quienes conducen sobre dos ruedas sin motor.
El aparato sancionador funciona como un reloj, pero parece que la bicicleta goza de inmunidad estadística.
Y no es que falten reglas. A él Leyes de Tránsito prevé sanciones para los ciclistas que no respeten los semáforos, que circulen sin luces por la noche o que transiten por la zona de circulación restringida para peatones sin bajarse de la bicicleta. Además, desde diciembre de 2024, el nuevo código de circulación italiano prevé multas específicas por el uso del teléfono móvil en bicicleta (de 165 a 659 euros) y para los menores sin casco. Abundan las normas; Lo que falta es su aplicación, según cifras públicas.
El ciudadano de Aosta que recibe una multa de 87 euros porque su matrícula cruzó la zona de circulación restringida medio segundo antes del tiempo permitido, o que encuentra en su parabrisas el aviso APS que le indica que aparcará treinta centímetros más allá de la línea amarilla, tiene motivos para preguntarse sobre esta asimetría. Por un lado, un mecanismo sancionador que en 2022 generó un caso cada nueve minutos, incluidos festivos; por el otro, la bicicleta, gratuita y felizmente exenta de toda estadística.
¿Qué significa esto para España?
Aunque esta historia pertenece a un pequeño pueblo italiano, saca a la luz una queja recurrente en muchas ciudades españolas: la percepción de que las bicicletas casi nunca reciben multas por saltarse semáforos, circular por las aceras o tomar un giro equivocado, mientras que los coches son multados constantemente. En España no existen estadísticas públicas a nivel municipal tan detalladas como las que publica Aosta, por lo que esta curiosidad italiana sirve para ilustrar la dificultad de medir si realmente existe una diferencia de trato hacia los distintos medios de transporte.
Datos en contexto
- Fuente de datos: Italia, sobre la base de los presupuestos de policia local de Aosta recogido por valledaostaglocale.
- Figura clave: 26.714 multas más 10.161 infracciones de la ZTL en 2022, frente a 0 sanciones para los ciclistas.
- Por qué se volvió viral: la enorme desproporción entre la intensidad del control de los coches y la ausencia de intervenciones en bicicletas, a pesar de que existen normativas que multan a estas personas.
- Equivalencia europea: En países como España o Francia, las quejas de los ciudadanos sobre la falta de sanciones a los usuarios de bicicletas y patinetes son cada vez más frecuentes, pero los datos municipales publicados rara vez permiten una comparación tan explícita como la de Aosta.
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