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5 pueblos que parecen sacados de un cuento junto a Portugal

5 pueblos que parecen sacados de un cuento junto a Portugal
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  • Publishedmarzo 27, 2026



La frontera que separa al vecino Portugal de tierras españolas, conocida como La Raya, es el más antiguo y extenso de toda Europa. Kilómetros de mezcla cultural que, en el tramo que atraviesa las tierras de Huelva, están repletos de paisajes exuberantes y pueblos con encanto. Un viaje que puede comenzar en las aguas del Atlántico y continuar hacia el norte mientras disfruta de impresionantes paisajes, actividades al aire libre, historias compartidas y rico patrimonio de sus pueblos vecinos. De los 11 que lo componen La Raya Huelva, te invitamos a descubrir los beneficios de cinco de ellos.

Ayamonte, vida junto al mar

De tradición pesquera y apariencia majestuosa, Ayamonte se encuentra bañada también por las aguas del Guadiana, que sirve de frontera natural con el vecino Portugal. Pasear por su centro histórico invita a contemplar la parroquia del Salvador, que domina el horizonte de Ayamonte con su esbelto campanario. Construida en el siglo XV sobre los cimientos de la antigua mezquita, constituye un punto de partida ideal para descubrir su Barrio de la Villa, el más antiguo de la localidad, o el de La Ribera, donde la vida cobra vida entre tiendas y bares.

Imagen multimedia© Shutterstock

Las fachadas blancas de sus casas siguen encaladas como antaño, mientras que los azulejos que decoran el exterior de algunas casas también reflejan la influencia portuguesa en su vida cotidiana. Para profundizar en tu lado más verde, nada como animarte con un recorrido en bicicleta eléctrica por el Sendero Salinas del Duque. La brisa del mar es una fiel compañera a la hora de recorrer sobre dos ruedas este complejo pantanoso influenciado por las mareas del Atlántico. Pedaleando tras pedaleando, es posible avanzar por el recorrido circular disfrutando de la naturaleza y descubriendo parajes como el de Isla Cristina -que vemos a lo lejos- o el barrio marinero de Punta del Moral.

Sanlúcar del Guadiana, con vistas a Portugal

Subiendo las tranquilas aguas del Guadiana se llega a uno de los pueblos más singulares de la ruta. Desplegada a orillas del río y ubicada frente a la localidad portuguesa de Alcaoutim, Sanlúcar del Guadiana concentra la esencia de la vida rural en su caserío blanco. Pasear por sus calles significa empaparse de historias marcadas por los intercambios culturales entre ambas orillas: el contrabando de productos de café y esparto fue común, durante muchos años, entre ambas localidades. En su puerto fluvial, frecuentado por yates y veleros, es posible alquilar pequeñas embarcaciones para explorar los alrededores desde otro punto de vista.

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Durante un paseo en barco se puede observar a lo lejos uno de los atractivos de la ciudad, su tirolesa, la única transfronteriza del mundo. Sus 720 metros de longitud conectan España con Portugal en una experiencia de adrenalina. También vemos, en el punto más alto de la ciudad, el antiguo doastillero de San Marcos, cuyos muros blancos siempre han tenido un carácter defensivo, ya que desde allí se podía controlar el territorio circundante, incluido el acceso en barco al puerto y la frontera con Portugal. Una espectacular panorámica que también se puede disfrutar desde alguno de los numerosos alojamientos rurales situados por toda la ciudad.

Puebla de Guzmán, arte y gastronomía

Es uno de los principales municipios de la comarca del Andévalo, y una de las formas más originales de descubrir su tejido urbano es seguir un viaje con el arte como protagonista. Esculturas y murales decoran las calles y plazas adoquinadas de la ciudad, transmitiendo las tradiciones más arraigadas de sus habitantes. Por ejemplo, su querida peregrinación, que lleva a los fieles en peregrinación a santuario de la virgen de la peña y que se refleja en la escultura de la gabacha, creada por el artista Víctor Pulido: es el mayordomo quien se pone al servicio de la Virgen durante la fiesta para garantizar la celebración. En otra calle está el bailarín que da brillo a las procesiones y otros ritos. Lo más característico es la danza de espadas. que interpreta, un auténtico espectáculo cuando lo ves en directo.

Santuario de Nuestra Señora Reina de los Ángeles© Shutterstock
Santuario de Nuestra Señora Reina de los Ángeles

Más allá de su rica tradición ecuestre, Puebla del Guzmán Destaca por su gastronomía. Precisamente el aroma a comida casera que emana de las calles nos lleva hasta el restaurante La Comarcal Mesón, donde se elaboran platos tradicionales con el producto local como protagonistas. De techos altos y decoración rural, destaca por su ubicación. uno de los edificios más singulares del municipio, un lugar que perteneció a la Iglesia y que también sirvió como almacén de trigo para la región. Sentados a la mesa y al calor de la chimenea, es buena idea fomentar prueba su típico arroz turma, un tubérculo cosechado en la región olor muy particular.

Rosal de la Frontera, entre el pasado y el presente

Este es el la ciudad más joven de toda la cordillera Huelva y, curiosamente, el que tiene en sus dominios Uno de los complejos megalíticos más antiguos de la provincia. A las afueras de la localidad se encuentra el crómlech Pasada del Abad, una fascinante estructura de la Edad del Cobre que ha sobrevivido al paso de milenios y está formada por un pequeño círculo formado por grandes menhires de pizarra negra.

Crómlech del Col de l'Abbé© Shutterstock
Paso del abad Cromlech.

Una vez en el casco urbano, situado a sólo 2 kilómetros de la frontera portuguesa, es imprescindible pasear por sus calles y prestar atención a los detalles de la elegante fachada de la Iglesia de San Isidro Labradorde mediados del siglo XIX. Enfrente, la gran Plaza Mayor concentra gran parte de la vida local, mientras que a tiro de piedra, la Casa de Cultura Miguel Hernández rinde homenaje a la figura del poeta de el mismo edificio donde estuvo preso antes de su muerte, cuando huyó de España a Portugal.

Aroche, la elegancia de una ciudad

La majestuosidad de Aroche ya se percibe desde lejos. Un garbo que se refleja en su Calles estrechas y adoquinadas y casas encaladas.Esencia de los pueblos de montaña más tradicionales. Edificada sobre dos colinas, en lo alto de una de ellas se alza su antiguo castillo, que corona la imagen con sus diez torres. Construido a principios del siglo XII, se levantó en este emplazamiento con una única función militar. Sin embargo, al caer en desuso, se decidió ubicar en su zona interior el coso, terminado en 1804.

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Desde las murallas del castillo se pueden contemplar algunas de las las vistas panorámicas más extraordinarias de toda la región. Edificios icónicos como La Iglesia de la Asunción, con su torre mudéjar, o la Torre de San Ginés, que emergen del red de callejuelas que, a modo de anillos, Ellos dieron forma a la ciudad, construida alrededor de la fortaleza. En el horizonte se divisan los últimos destellos de Sierra Morena, detrás de cuyas colinas se encuentra el vecino Portugal. Y, un poco más cerca, otro gran tesoro de Aroche: el lugar yacimiento arqueológico de Arucci-Turóbrigaa la que se accede a través de la ermita de San Mamés. Un enclave fascinante en el que se exponen los restos arqueológicos de la ciudad hispano-romana, que confirman que Aroche es una de las ciudades con mayor patrimonio arqueológico de Huelva. Un yacimiento romano que además es el único visitable en toda la provincia.



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