500 habitantes, Conjunto Histórico-Artístico y un castillo del siglo X
A menudo buscamos el refugio perfecto Lejos del ruido de las grandes ciudades, un rincón donde el asfalto da paso al adoquín y el reloj dicta las reglas.
Hay un lugar en el corazón de Burgosa orillas del río Arandilla, que encarna a la perfección esta fantasía. Es Peñaranda de Dueroun pueblo que no sólo se visita, sino que también se siente bajo tus pies al caminar por sus calles llenas de una historia que se remonta a siglos atrás.
Este municipio burgalés, declarado Conjunto Histórico-Artístico en 1931, es uno de esos destinos diseñados para ser explorados a pie.
Su trazado invita a perderse sin prisas, descubriendo en cada rincón un detalle arquitectónico que narra el esplendor de la nobleza castellana.
Nada más llegar, la silueta de su imponente castillo del siglo x Domina el horizonte, recordándonos que estamos en una tierra que fue frontera y bastión.
Pasear por Peñaranda es un ejercicio de constante asombro. Al cruzar sus muros, el Plaza Mayor Destaca como uno de los ejemplos más bellos de la arquitectura castellana.
Es un gran espacio, flanqueado por edificios que parecen competir en elegancia, donde el Palacio de la Avellaneda.
Castillo de Peñaranda de Duero
Este edificio renacentista es una auténtica joya, con sus tejados mudéjares y un patio que te transporta inmediatamente a la época del condes de miranda.
Sin embargo, el alma de este pueblo reside en sus detalles más humildes pero fascinantes. Uno de los grandes secretos del pueblo es su Farmaciauno de los farmacias más antiguas de España que data de siglo 18 y que aún conserva sus tinajas y un aire de misterio científico. Es un salto al pasado que pocos lugares de Europa pueden ofrecer con tanta autenticidad.
Para los amantes del senderismo urbano y de la historia, cada paso por sus calles revela la Colegiata de Santa Ana o las bodegas subterráneas que horadan el suelo del pueblo, testimonio de la cultura del vino de la Ribera del Duero.
Con una altitud de 850 metros sobre el nivel del mar y una población que está alrededor 500 habitantesPeñaranda de Duero ofrece ese silencio reparador que tanto anhelamos en las escapadas de fin de semana.
Si buscas sentarte tranquilamente y disfrutar de los platos estrella de Burgos, puedes acudir a La posada ducal (ubicado en la misma Plaza Mayor). Es un clásico de la localidad y el lugar ideal para probar el cordero de verdad asados al estilo tradicional, así como carnes rojas y guisos castellanos.
Es el destino ideal para quienes buscan combinar el cultura con el placer de caminar. No hay coches que interrumpan la belleza visual de sus fachadas ni prisas para estropear la experiencia. Es, en definitiva, una museo viviente que se disfruta mejor con zapatos cómodos y una mirada curiosa.
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