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600 habitantes, aguas cristalinas y a 30 km de Girona

600 habitantes, aguas cristalinas y a 30 km de Girona
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  • Publishedmarzo 29, 2026



Cuando las grabaciones de MasterChef y el trabajo en sus cuatro restaurantes de Barcelona le permite, Jordi Cruz no duda en huir al remanso de paz que para él representa la Costa Brava.

En más de una ocasión se ha visto al chef paseando junto a su pareja, la arquitecta Rebeca Lima, por las calles blancas de Calella de Palafrugell, un municipio a sólo 30 minutos de Girona.

Su parcela de antiguas casas de pescadores frente al mar, barcas en la arena y una costa repleta de pequeñas calas crean ese ambiente mediterráneo en el que desconecta el catalán.

El próximo lunes, por cierto, se embarca en una nueva edición de talento culinario junto a Pepe Rodríguez y su nueva pareja, Deliciosa Martha.

Con apenas 600 habitantes, el corazón de Calella late entre el casco antiguo y Playa de Port Bo, conocida popularmente como ‘la playa de los barcos’. Allí, los barcos de pesca todavía se alinean frente a las fachadas encaladas y las características arcadas de Les Voltes.

Jordi Cruz en el escenario del Fórum Gastronómico de Barcelona.

Jordi Cruz en el escenario del Fórum Gastronómico de Barcelona.

Muy cerca estan otras playas urbanas como Port de Malaespina, Platja d’en Calau o La Platgeta, mientras que al norte la playa de Canadell y Els Canyers ofrecen Más espacio para el baño.

Desde el mirador Manel Juanola i Reixach y la Punta dels Burricaires se puede ver algunas de las mejores vistas de toda Calella, con la masía blanca recortada contra el azul intenso del Mediterráneo.

Y es que este pequeño pueblo de Girona es ideal para quienes buscan mar y naturaleza a partes iguales, con el Camino de Ronda como principal aliado. Es un camino costero que conecta Calella con Llafranc y los jardines de Cap Roig, mientras se descubren calas y miradores escondidos.

Imagen de Cap Roig, en plena Costa Brava.

Imagen de Cap Roig, en plena Costa Brava.

Destaca la cala del Golfet, una pequeña playa rocosa al pie del Espacio Natural Protegido Castell-Cap Roig; o el jardín botánico de Cap Roig, con más de mil especies vegetales. Es en este enclave donde tiene lugar el festival musical Cap Roig Festival.

Deportes acuáticos y buen marisco.

Las aguas cristalinas de Calella te permiten hacer kayak, snorkel o paseos en barco. Actividades acuáticas que Jordi suele disfrutar con su familia.

Y, después de este momento de deporte, ¿qué mejor que una buena comida en los bares y chiringuitos de la localidad? Los restaurantes de Calella suelen preparar deliciosos platos típicos de la gastronomía de L’Empordà, como suquet a peix, un guiso de pescado con patatas, caldo potente y carne picada.

También una amplia variedad de arroz marinero y arroz negro, elaborado con pescado de roca, marisco y en ocasiones tinta de calamar; o por supuesto suculentas fideuas.



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