La vicepresidenta de Colombia afirma que su vida y la de su familia corren peligro
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La vicepresidenta y ministra de la Igualdad de Colombia, Francia Márquez, denunció este jueves que su vida y la de su familia corren peligro por las denuncias sobre corrupción que ha hecho y por «señalar lo que está mal».
«Hoy, mi vida corre peligro. Denunciar la corrupción y señalar lo que está mal tiene consecuencias. No me han atacado con argumentos, sino con amenazas contra mi vida y la de mi familia. Aún así, no me callarán, no me rendiré. Porque el cambio que prometimos, no será frenado por el miedo», expresó Márquez en un comunicado.
El pasado 4 de febrero, en un polémico consejo de ministros transmitido por televisión y redes sociales, afloraron divisiones y malestares por el nombramiento ese mismo día del controvertido político Armando Benedetti, con procesos por corrupción, como jefe de Despacho de Presidencia, cargo que ya dejó para asumir esta semana como ministro del Interior. Las críticas fueron manifestadas ese día por la vicepresidenta Márquez, apoyada por la ministra de Ambiente, Susana Muhamad, y otros altos funcionarios, varios de los cuales dejaron sus cargos.
«No me parece, y respeto a Benedetti, pero no comparto su decisión (de nombrarlo jefe de despacho); la respeto porque usted es el jefe de Estado y es el presidente, pero no comparto su decisión de traer a este Gobierno a esas personas que sabemos que tienen gran parte de responsabilidad en lo que está pasando«, afirmó entonces Márquez.
Distanciada de Petro
Según medios locales, la vicepresidenta está distanciada del presidente Gustavo Petro y renunció esta semana como jefa de la cartera de la Igualdad, aunque en su comunicado de este jueves no quedó claro si tomó o no esa decisión.
«Mi compromiso con Colombia no termina por estar dentro o fuera de un ministerio. Seguiré trabajando por la gente y no me detendré hasta llevar la igualdad y la equidad a cada rincón de Colombia», expresó. Márquez agregó: «Siempre he hablado con transparencia y con la verdad, nunca he guardado silencio. Porque la lealtad no es callar, la lealtad es advertir cuando el rumbo se desvía del camino, de la gente».
En ese sentido pidió que no se le malinterprete pues su «compromiso con el pueblo sigue intacto» y agregó que cuando señala lo que considero que no está bien en el Gobierno «no es para destruir, sino para construir un camino más firme y honesto».
La vicepresidenta también aseguró que por hacer estas denuncias han intentado involucrarla en «escándalos o en maniobras políticas» que buscan dañar su imagen. «La corrupción no tiene cabida en el cambio que prometimos. Como dijo (el libertador, Simón) Bolívar: ‘Más cuesta mantener el equilibrio de la libertad que soportar el peso de la tiranía’, y cuando el Gobierno cede ante el chantaje de quienes susurran en la sombra, es el país entero el quien termina pagando el precio», señaló Márquez.
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