1 de cada 5 inversores pertenece ya a la Generación Z
Vivirán mucho peor que sus padres y tienen ese mantra grabado en ellos. Quizás por eso, en los últimos dos años, la participación de los menores de 30 años en la inversión minorista se ha disparado como nunca, impulsada por la incorporación masiva de … Generación Z. El peso de los inversores de 18 a 24 años se ha duplicado en ese periodo y ya roza el 20% del totaluna cifra considerable si se tiene en cuenta que este grupo representa sólo el 8,5% de la población adulta en España.
Estos son los datos del último informe “Gestión patrimonial, activos e inversión 2025”, elaborado por eToro a partir de una muestra de 1.000 personas. Aunque el estudio se centra en Cataluña, donde en apenas dos años el número de inversores ha aumentado un 38%, la plataforma asegura que el patrón es extrapolable a todo el Estado, y que el peso creciente de los nuevos participantes recae, sobre todo, en las generaciones millennial y Z (los nacidos entre 1981 y 1996 y entre 1997 y 2012, respectivamente).
«Son, con diferencia, las generaciones que más tiempo dedican a formarse», explica. Tali Salomóndirector de eToro para Iberia y Latinoamérica. En declaraciones a ABC, destaca que los Z son ya el grupo que más horas invierte cada semana en aprender sobre mercados y finanzas. «Lo importante es que los jóvenes han tomado conciencia de la necesidad de construir una cartera que les permita alcanzar sus objetivos financieros en el largo plazo», afirma.
Futuro incierto para la Generación Z
Cuando se le pregunta por las razones de este auge inversor, Salomon señala directamente el contexto socioeconómico. El informe de su empresa sitúa la inflación, el empleo y los tipos de interés entre las principales preocupaciones del inversor medio. Sin embargo, en el caso de los más jóvenes, estos factores no explican del todo esta fiebre por las finanzas. Su desencanto con la sociedad va más allá.
Según la encuesta del CIS «Desigualdades y tendencias sociales», el 58% de los españoles cree que esta generación vivirá peor que sus padres, percepción que entre los propios jóvenes se eleva al 74%. Los datos estructurales sustentan ese sentimiento. Según la Encuesta de Condiciones de Vida del INE, alrededor del 85% de los menores de 30 años siguen viviendo con sus padres, mientras que el Informe España 2025 indica que el alquiler por sí solo consume alrededor del 92% del salario joven y comprar un piso medio equivale a ganar unos 14 años de salario completo.
Lógicamente, este atasco también pasa factura en otras zonas más delicadas. España registra una de las tasas de natalidad más bajas de Europa Occidental, con apenas 1,10 hijos por mujer (INE). Además, según el Barómetro de Juventud, Salud y Bienestar 2025, más de la mitad de los jóvenes ha sufrido problemas de salud mental en el último año. La dificultad para planificar a medio plazo, junto con la sensación de no avanzar al ritmo de las generaciones anteriores, acumula una fuerte frustración. Y en este horizonte de nubarrones, la inversión aparece como una pequeña luz que al menos ofrece una sensación de progreso.
¿Cómo empiezan los jóvenes a invertir?
«Cada vez hay más estudiantes matriculados en mi materia», dice. David Forcada, Profesor de Economía y asesor financiero desde hace más de 25 años. Desde su cuenta de Instagram, donde cuenta con más de 70.000 seguidores, vive en primera persona este boom inversor, y explica a ABC que en los últimos años ha visto cómo incluso los hijos de sus clientes intentan empezar cuanto antes.
«Hay muchos jóvenes que ganan dinero y no saben qué hacer con él». Forcada sitúa parte del fenómeno en la emancipación tardíaque se ha retrasado tanto en los últimos años que es habitual encontrar veinteañeros con ingresos estables, pero sin grandes gastos fijos ni proyectos claros a corto plazo. A esto se suma que invertir hoy es más fácil que nunca, contando con plataformas accesibles y productos al alcance de todos.
«Existe el mantra de que las pensiones desaparecerán y que la inflación se lo come todo, y de ahí nace el interés de muchos en este mundo», afirma el experto. Por ello, cada vez más jóvenes buscan formas de poner a trabajar sus ahorros, incluso con pequeñas cantidades y sin grandes conocimientos financieros.
«Muchos vienen con la idea de invertir poco a poco, todos los meses, sin volverse locos», explica. Es el conocido sistema de contribuciones regulares, el llamado DCA, que se ha convertido en la puerta de entrada de toda una generación. Para conseguirlo, los fondos de inversión, y especialmente los fondos indexados, se han convertido en el vehículo favorito, por su sencillez, menores costes y la posibilidad de diversificar sin gestionar decenas de activos diferentes.
«Siempre separo la cartera básica en tres paquetes». El primero es el fondo de emergencia, pensado para imprevistos y con elevada liquidez. La segunda es la renta fija, orientada a objetivos más cercanos en el tiempo. Y la tercera es la renta variable, el bloque que mira al largo plazo y que, según Forcada, requiere algo tan sencillo como difícil «es dinero del que prácticamente hay que olvidarse». Cuando el perfil es el de un joven sin cargas ni grandes compromisos la cosa cambia mucho, y el experto asegura que no es descabellado centrarse exclusivamente en la renta variable.
El error común al invertir
El problema aparece cuando la teoría choca con las emociones. “El error más común con diferencia es no ser coherente con la estrategia que te habías marcado al principio, y a mí me pasó”, confiesa. Muchos dicen que están preparados para las caídas, pero cuando llegan las malas noticias y el mercado se pone rojocambia el discurso. «La gente promete que seguirá comprando cuando todo se vaya abajo, pero en cuanto llegan los sustos, dejan de invertir o venden».
A ese miedo se suma el ruido constante de Internet. «Por las redes sociales circula mucha información, pero también mucha desinformación». Fuerte alerta de la avalancha de mensajes que prometen enriquecerse rápidamente, de la demanda permanente de criptomonedas y, sobre todo, del trading como falsa solución. «En el comercio, alrededor del 90% de la gente pierde dinero.»
Futuro en el Mercado de Valores
Preguntado por el optimismo general con el que muchos jóvenes abordan hoy la Bolsa, Forcada no se anda con rodeos. “La última década ha sido casi milagrosa”, recuerda, y eso ha creado una generación entera que no ha experimentado una recesión importante. «Seguro que van a tener miedo». Lo confirmó este mismo año, cuando la crisis arancelaria de Trump provocó una corrección notable y «hubo mucha gente que nos escribió preguntando qué debían hacer».
«Si movimientos como este ya provocan nerviosismo, el día que llega una crisis real el impacto emocional puede ser profundo. Incluso puede resultar traumático para muchos inversores. Ese será, advierte, el verdadero filtro. Allí verás quién tiene disciplina necesaria continuar con su estrategia y que la abandona ante el primer shock grave del mercado. En cualquier caso, subraya, la historia demuestra que mientras las empresas generen beneficios y crezcan, «siempre será mejor invertir que no hacerlo».
En este sentido, el experto insiste en que el tiempo es el verdadero factor decisivo y que a largo plazo siempre ha acabado dando resultados. Para una generación que no puede lograr la independencia y desconfía de su jubilación, invertir se ha convertido en una actitud defensiva. Ven el Mercado de Valores como un salvavidas, no como un mecanismo para enriquecerse. Un trozo de tela para capear la tormenta que se avecina.
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