una sombra alargada que ha hecho sonar las alarmas en el Reino Unido
Los vínculos de Rusia con la derecha populista británica están provocando inquietud en el Reino Unido. La influencia del Kremlin sobre políticos vinculados al líder de Reform UK, Nigel Farage, así como la opacidad de las donaciones recibidas por esta formación política en los últimos años han puesto en alerta a las autoridades, que tratan de evitar cualquier injerencia externa sobre las instituciones del país en un momento de gran inestabilidad geopolítica. El Gobierno laborista ha puesto en marcha un conjunto de iniciativas para reforzar la transparencia del sistema político británico y para desenmascarar a posibles colaboradores de Moscú.
[–>[–>[–>El asunto volvió a estar bajo el foco mediático a finales de noviembre, cuando un tribunal condenó a Nathan Gill, exeurodiputado del UK Independence Party (UKIP) y exlíder de Reform UK en Gales, por recibir sobornos del Kremlin entre 2018 y 2019. Los jueces consideraron probado que Gill, cercano a Farage, cobró al menos 40.000 libras esterlinas (45.800 euros) a cambio de defender a políticos ucranianos prorusos en al menos dos entrevistas de televisión, además de ofrecer discursos en el Parlamento europeo para evitar el cierre de dos medios de comunicación ucranianos controlados por Moscú, 112 Ukraine y NewsOne. El exeurodiputado reconoció los hechos y fue condenado a 10 años y medio de cárcel.
[–> [–>[–>El escándalo también ha salpicado a David Colburn, otro exeurodiputado y exlíder de UKIP en Escocia. En unos mensajes de Whatsapp revelados durante el juicio a Gill, un enlace del Kremlin en Ucrania aseguró haber reservado unas 5.000 libras (5.700 euros) presuntamente para él, aunque su implicación no ha sido demostrada por un tribunal. El jefe de la unidad antiterrorista de la Policía Metropolitana (Scotland Yard), sin embargo, aseguró que Gill tenía un «papel de liderazgo» y que utilizó su influencia para que hasta ocho eurodiputados de su partido «apoyaran públicamente» la narrativa de Rusia en Ucrania.
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Investigación independiente
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La condena a Gill ha llevado al Gobierno laborista a anunciar una investigación independiente sobre las donaciones a partidos y las posibles vías de injerencia extranjera. La investigación, liderada por el exalto funcionario Philip Rycroft, pretende evaluar la eficacia de las leyes de financiación política en el Reino Unido y analizar las salvaguardas existentes para evitar la entrada de dinero ilícito procedente de terceros países, incluidas las criptomonedas. El informe deberá estar listo a finales del próximo marzo y servirá para redactar el proyecto de ley de elecciones y democracia que el Ejecutivo quiere tramitar en el Parlamento.
[–>[–>[–>Las relaciones entre Rusia y la derecha populista han dado alas a los laboristas, quienes están tratando de arañar votos a un Reform UK que encabeza las encuestas con un amplio margen sobre sus principales rivales. Incluso el primer ministro, Keir Starmer, lanzó un mensaje de reprimenda a los populistas, en tono de sorna, en su última intervención parlamentaria antes del parón de Navidad. «Un pequeño consejo festivo para los miembros de Reform: Si aparecen hombres misteriosos del Este con regalos, esta vez háganselo saber a la policía», aseguró Starmer entre risas.
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Pero por ahora Farage ha tratado de escurrir el bulto y ha rechazado las peticiones de sus rivales, que le exigen que ponga en marcha una investigación interna para saber hasta dónde llegaron los tentáculos de Rusia dentro de su formación. «No puedo acceder a los mensajes de los teléfonos, no puedo acceder a los correos electrónicos… A menos que pueda hacerlo, no puedo investigar», ha asegurado el líder populista, quien se ha referido a Gill como una «manzana podrida» en su partido. «Les he preguntado a todos: ¿alguna vez habéis aceptado dinero que no debíais aceptar de alguien? Y nadie ha respondido que sí».
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