Salud

¿Por qué el cáncer de pulmón crece en no fumadores? «Es otro tumor»

¿Por qué el cáncer de pulmón crece en no fumadores? «Es otro tumor»
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  • Publishedenero 3, 2026


Cuando a Leles Marín le diagnosticaron cáncer de pulmón hace cuatro años, le tomó unos segundos comprender la noticia. Mujer de mediana edad, no fumadora.Pensó que cualquier otra enfermedad respiratoria se anunciaría cuando el asma que padecía desde hacía años empeoró. No esperaba que después de las pruebas donde encontraron una mancha le dijeran que pertenece a esa creciente parte de la población que desarrolla un tumor de pulmón a pesar de haber evitado el mayor factor de riesgo: el tabaco.

El cáncer de pulmón se asocia en el 80% de los casos a este consumo prolongado. Sin embargo, desde hace un tiempo se observa en consultas y expedientes un aumento sostenido de casos entre no fumadores, especialmente mujeres y jóvenes. “es otro cancer y aún nos falta darlo a conocer para diagnosticarlo a tiempo y poder curar a más pacientes”, explica Jesús Corral, jefe del Servicio de Oncología Médica del Hospital Universitario de Jerez y presidente de la Sociedad Andaluza de Oncología Médica (SAOM).

Esta sociedad científica alerta de que aún predominan los diagnósticos tardíos. Este fue el caso de Leles, quien presentó metástasis en varios tejidos poco después de la detección del tumor pulmonar. «Cuando te cuentan la noticia es como un tsunami que lo destruye todo, tu salud y tu vida familiar. Ahora sé que hay muchos tipos de cáncer y tratamientos, pero sólo sabía que con el cáncer de pulmón mueres a los pocos meses, que es lo que más vimos en España, aunque muchas veces en personas mayores y fumadores», explica el paciente.

¿Qué es el cáncer de pulmón? causa más muertes anuales en nuestro paíss (alrededor del 20% de las muertes por cáncer) y el tercero más común, detrás del cáncer colorrectal y el cáncer de mama femenino. Pero el origen marca la diferencia y Corral destaca que «los tumores de los fumadores son más heterogéneos, más difíciles de tratar y se vuelven más rápidamente resistentes a los tratamientos convencionales. En cambio, los de los no fumadores, aunque también agresivos y difíciles, muchas veces dependen de genes específicos que pueden ser atacados desde el principio, con una respuesta más duradera y una supervivencia más larga».

El gen modificado

Entre los no fumadores, uno de los principales factores de riesgo es la exposición prolongada a sustancias tóxicas como el amianto, el sílice o los derivados del petróleo presentes en neumáticos, disolventes o pinturas. También el gas radón, que es más abundante en suelos graníticos y puede acumularse en edificios mal ventilados. Para reducir la exposición a estas sustancias, la Sociedad de Oncología Médica pide políticas preventivas para controlar la calidad del aire, reducir las emisiones industriales y el tráfico urbano, así como medidas de ventilación en las viviendas que contengan radón.

Otro factor de riesgo importante es la mutación de determinados genes. Estos tienen una alta probabilidad de ser detectados gracias a los estudios genómicos de precisión disponibles en muchos hospitales, especialmente los más grandes, aunque existen diferencias entre comunidades autónomas. “Entre el 30 y el 50% de los no fumadores presentan una alteración para la que ya existe una terapia dirigida, muchas veces un tratamiento oral que mata el tumor, pero no las células sanas, lo que les permite vivir mucho tiempo y con una alta calidad de vida”, explica Corral sobre estos casos, más habituales en mujeres.

Tratamientos que funcionan

Leles modificó uno de los genes más estudiados hasta la fecha, el EGFR. Cuenta que cuando recibió el resultado de la prueba, su oncólogo le dijo que era una buena noticia porque El tratamiento sería una pastilla diaria lo que te daría mucho más tiempo. y calidad de vida. “Tuve mucha suerte porque este tratamiento suele funcionar durante 18 o 20 meses y estuve cuatro años sin que el cáncer progresara. Simplemente me dijeron que empezaba a fallar, pero sabía que podía pasar en cualquier momento y ahora tengo que pasar a una segunda línea de tratamiento”, admite con optimismo el paciente.


“Ahora sé que hay muchos tipos de cáncer y tratamientos, pero cuando me diagnosticaron pensé que morirías en unos meses”

En España se llevan a cabo desde hace años importantes trabajos de investigación clínica oncológica, realizados entre los propios pacientes oncológicos. José Carlos Benítez, oncólogo del Hospital Virgen de la Victoria e investigador del Instituto de Investigaciones Biomédicas de Málaga (IBIMA), es uno de estos investigadores, al igual que Jesús Corral. Además de realizar consultas, dedican más tiempo a recopilar y analizar datos sobre cómo funcionan realmente los tratamientos que llegan al mercado después de superar con éxito los ensayos clínicos, como el que permitió a Leles y a tantos otros pacientes frenar la progresión de su cáncer.

«El tratamiento del EGFR con el fármaco oral osimertinib comenzó a utilizarse en 2017 y marcó un antes y un después en el cáncer debido a esta mutación. El 30% de los pacientes responde bien pero, en otros, el tumor sigue progresando rápidamente y deben combinarlo con otros fármacos o quimioterapia, con efectos secundarios más agresivos. Para saber de antemano qué tipo de paciente necesita cada terapia, acabamos de publicar un primer estudio observacional, en hospitales de Andalucía, donde identificamos tres tipos de respuestas a osimertinib mediante pruebas muy sencillas. Si podemos comprobarlo a nivel nacional y europeo en un estudio en curso, cualquier médico podrá adaptar mejor el tratamiento al tipo de paciente”, resume Benítez.

El avance de la terapia dirigida se ha producido gracias a numerosos ensayos clínicos e investigaciones en población no fumadora, ámbito en el que España está a la vanguardia europea, destacan estos investigadores. «Hasta el momento, los grandes resultados que estamos consiguiendo en Andalucía no han tenido mucha repercusión mediática. Se deben en gran medida al esfuerzo personal de los que nos fuimos a formarnos, volvimos y nos dedicamos a la investigación. Esto se hace muchas veces sin apoyo, aunque hay becas, como la de la Asociación Española Contra el Cáncer que acabo de recibir, que me permitirán ejercer este papel como médico-investigador durante los próximos cuatro años», explica Benítez.

Detección temprana con cribado

Jesús Corral explica que uno de los principales problemas en España es que “no se realiza una detección precoz, por lo que, en general, el cáncer de pulmón se detecta en más del 70% de los casos en una situación incurable, con metástasis”.

Para diseñar estos cribados habría que definir primero las características de los no fumadores a incluir, lo cual no es fácil. Al pensar en posibles criterios, el oncólogo menciona la exposición al radón más allá de cierto límite o una predisposición genética en familias en las que ya se ha detectado una mutación.

Tos persistente y fatiga.

Mientras no haya proyecciones, es urgente reducir el tiempo que hoy lleva tiempo detectar tumores en quienes acuden a consulta con ciertos signos. “Quizás los oncólogos no hemos podido darle visibilidad, porque ni siquiera el sector médico sospecha de cáncer de pulmón en una persona no fumadora con los típicos primeros síntomas. Una tos persistente, una ligera disnea o fatiga se confunden con un resfriado. o neumonía, y administran antibióticos o retrasan otras pruebas, retrasando así el diagnóstico”, lamenta Corral.

«Los medios de comunicación también se han centrado más en la pareja tabaco-cáncer de pulmón. Es hora de subrayar que este problema existe en los no fumadores, que son más mujeres que hombres y tienen un pronóstico y opciones de tratamiento diferentes, que les permiten vivir mucho tiempo con la enfermedad si se detecta precozmente», subraya el oncólogo. Las terapias dirigidas ya han transformado el pronóstico de muchos pacientes con cáncer de pulmón, aunque el acceso a estos tratamientos sigue siendo una tarea pendiente en nuestro país.



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