“Si levantas peso rebotando lo estás haciendo mal porque no estás levantando el peso tú”





Muchos de los que inician el entrenamiento de fuerza en el gimnasio cometen el error de realizar sus repeticiones a una velocidad excesiva, creyendo que la velocidad o el número de discos en la barra Estos son los verdaderos indicadores de éxito. Sin embargo, la entrenadora Lucía Aguado advierte que esta práctica es contraproducente para quienes buscan resultados reales.
«Lamento decirte esto, pero el entrenamiento no mueve el peso«, subraya la experta en un vídeo en las redes sociales. Y considera que la velocidad suele ser síntoma de un error común que impide el crecimiento muscular y aumenta el riesgo de lesión: usando la inercia en lugar de la fuerza controlado por músculos para levantar pesas.
Las 4 fases del movimiento de peso.


Para entender cómo levantar pesas correctamente, el entrenador nos anima a comprender primero la “diferencia entre hacer ejercicio e ir al gimnasio”. Y aunque ir al gimnasio puede implicar simplemente realizar repeticiones sin mucha precisión o control, un entrenamiento real requiere dominar los cuatro pasos de cada ejercicio.
Así, como explica el experto, “cada movimiento que haces en el gimnasio tiene cuatro fases: excéntrica, concéntrica y de transición entre los dos”. El problema surge cuando se trabaja sin el necesario control de estos pasos, especialmente cuando se intenta manipular cargas excesivas de forma descuidada.
El error de aprovechar la inercia


Según Aguado, cuando realizas movimientos balísticos o de rebote, «se aprovecha la inercia». Basándose en principios científicos, señala que «según la tercera ley de Newton, un peso que se está moviendo tiende a seguir moviéndose hasta que algo lo detiene». Esto significa que si un levantador deja caer el peso sin control, «ese peso ya tiene velocidad acumulada y «Este impulso hace que sea más fácil escalar».. En esencia, «Si lo haces mientras rebotas, no estás levantando el peso».pero dejas que la física haga el trabajo por ti.
Esta técnica errónea basada en la velocidad afecta el desarrollo físico. “Para crecer, el músculo necesita tensión mecánica”, recuerda el entrenador, que evoca los efectos negativos de trabajar con esta inercia: termina “reducir el tiempo bajo tensión”se acabó “reducir el esfuerzo muscular al inicio de la fase concéntrica” y lo mas peligroso es que se acaba “transferir la carga del músculo a los tendones”. En definitiva, “todo esto permite que tus músculos trabajen menos”.
¿Cómo evitarlo?


Para corregir este planteamiento erróneo y mejorar la calidad de la rutina de fuerza, el entrenador sugiere «desacelerar voluntariamente en la fase excéntrica y detenerse en la fase de transición antes de iniciar la fase concéntrica», en lugar de permitir el rebote. Al incluir esta pausa estratégica en el movimiento ponderado, «eliminarás la inercia acumulada, la energía elástica almacenada y el reflejo de estiramiento que favorece el impulso». El beneficio, según Aguado, es inmediato en términos de eficacia: «Se quita el trabajo de los tendones y se lo devuelve a los músculos»..
Eso sí, ten en cuenta que poner en práctica esta metodología puede suponer un pequeño golpe para tu ego, porque probablemente ya no podrá manejar las mismas cargas que antes. Pese a todo, el entrenador nos anima a ponerlo en práctica. «Pruébalo durante tu próximo entrenamiento y necesitarás reducir el peso que levantaspero sigue haciéndolo durante semanas y me lo contarás», afirma en el vídeo. Y para la experta, la clave del éxito a largo plazo es evidente. «Entrena con conciencia y no con inercia», afirma, para conseguir una mejora real en la calidad del entrenamiento.
Puedes consultar la fuente de este artículo aquí