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EVA, el despertar vibracional de un Nuevo Modelo de Estado (2026)

EVA, el despertar vibracional de un Nuevo Modelo de Estado (2026)
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  • Publishedenero 11, 2026



¿Qué sucede cuando una nación entera vibra en baja frecuencia? No hablo de depresión clínica, sino de algo más profundo: un estado colectivo de desánimo, desconfianza y resignación que se ha convertido en la atmósfera respirada por millones. Llevamos tanto tiempo bajo la crispación que hemos olvidado cómo se siente la esperanza. Y es aquí, en este silencio, donde necesitamos una propuesta revolucionaria que no sea política, sino radicalmente humana.

Hace más de veinte años que acompaño a líderes, emprendedores y equipos a través de sus crisis más profundas. He visto cómo personas brillantes se paralizaban ante un futuro negro que imaginaban. He observado gobiernos que tomaban decisiones desde el miedo, empresas que se diseñaban desde la urgencia traumatizada, ciudadanías que se fracturaban por polarización emocional. Y siempre he llegado a la misma conclusión: el problema no es la realidad. El problema es la vibración desde la que observamos esa realidad.

En los últimos años, nuestra sociedad se ha convertido en experta en diagnósticos apocalípticos. Tenemos catálogos perfectamente documentados de todo lo que nos destruye: crisis climática, desigualdades sistémicas, corrupción institucional, polarización, violencia de género, miedo a la IA, colapso de referentes morales. Pero aquí está el dilema: cada diagnóstico que amplificamos nos sumerge más profundamente en un estado vibracional de baja frecuencia. Nos hemos entrenado como colectivo para ser expertos en crisis, pero somos principiantes absolutos en transformación. Y es aquí donde nace EVA (Estado de Vibración Alto): un modelo que se pregunta algo que nadie se atreve a preguntar: ¿y si diseñáramos un país, una empresa, una comunidad, desde la pregunta opuesta?

El modelo EVA explicado

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-¿Por qué un país puede colapsar por estados emocionales y no solo por economía o geoestrategia?

-La historia lo demuestra. Alemania no cayó en manos de Hitler por falta de recursos. Cayó por la vergüenza colectiva tras Versalles. La OTAN intervino en Kosovo impulsada por la culpa acumulada de Ruanda y Bosnia. Las tensiones entre Irán e Israel están alimentadas por la venganza histórica. La economía es síntoma. La geopolítica es el escenario. Pero la emoción es el motor que mueve toda la máquina. Eso es lo que pasamos por alto: ciudades que se fracturan por polarización emocional, gobiernos que se tambalean porque los ciudadanos han perdido la confianza en ellos, países que miran para otro lado movidos por el miedo. Cuando el estado emocional colectivo se desmorona, todo lo demás colapsa después.

Cuando el estado emocional colectivo se desmorona, todo lo demás colapsa después.

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-¿Qué hay detrás de la “vibración emocional” a nivel científico?

-Aquí es donde EVA deja de ser filosofía y se convierte en ciencia. Somos energía, la energía es vibración, y nuestras emociones vibran en frecuencias distintas. Antonio Damasio revolucionó la neurociencia demostrando que toda emoción genera energía eléctrica y patrones medibles en el cerebro. Candace Pert describió las emociones como moléculas vibracionales que se transmiten por todo el cuerpo. Y como dijo Richard Davidson, las emociones se contagian. Son datos biológicos con impacto colectivo mensurable.

-¿Cómo se diferencia EVA del modelo de bienestar finlandés o del hedonismo de Estado?

-Finlandia ha construido algo ejemplar: un modelo basado en ofrecer bienestar garantizado, seguridad institucional sólida, y experiencias vitales ligadas a la familia y la cultura de la persistencia. Es admirable. Pero sigue orientado a algo crucial: crear condiciones para que el individuo sienta felicidad, un estado subjetivo, privado y fluctuante. EVA es radicalmente distinto. No busca ciudadanos más “felices”. Busca ciudadanos más conscientes, más autónomos. EVA establece un marco donde el entrenamiento emocional colectivo, el autoconocimiento individual y el cuidado mutuo se convierten en los cimientos desde los que personas y sociedades piensan, deciden y actúan. Mientras el modelo de bienestar ofrece condiciones positivas, EVA ofrece transformación de conciencia.

EVA establece un marco donde el entrenamiento emocional colectivo, el autoconocimiento individual y el cuidado mutuo se convierten en los cimientos desde los que personas y sociedades piensan, deciden y actúan

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-¿Cuáles serían las columnas estructurales de un Estado EVA?

-Un Estado convencional se sostiene en economía, servicios sociales, territorio, cultura e i dentidad, y tecnología. Correcto. Pero EVA hace girar toda la estructura alrededor de una columna emocional consciente: educación en atención plena e inteligencia emocional desde primaria, donde cuerpo, mente y espíritu van integrados en cada programa educativo. Además ésta está apoyada en una columna ambiental diseñada para elevar: luz natural, agua, música, vegetación abundante, arquitectura que genera espacios públicos armoniosos… Por una columna tecnológica visual y accesible que facilita las cosas, que promueve el “Allyship” (apoyo activo) en lugar del “Bulling” y que reduce incertidumbre en lugar de ampliarla. También por una columna institucional responsable, donde los líderes rinden cuentas, también de su contribución a la polarización, donde psicólogos, antropólogos y sociólogos se incorporan a la gestión pública para introducir la dimensión humana. Y de una columna identitaria que aprende de la historia mundial, no para repetirla, sino para refrescar referencias humanistas y visualizar un futuro mejor donde todos cabemos.

-¿Cómo se vería un país EVA?

-Sería un lugar donde la gente trasmitiría apertura de mente, positivismo, responsabilidad compartida y proactividad. Sus plazas y calles tendrían arte accesible, los espacios verdes, el patrimonio histórico y el diseño arquitectónico serían protagonistas, donde la inspiración fluiría. A nivel administrativo, tendría trámites sencillos creados con empatía, no con burocracia asfixiante. Cada iniciativa pública reflejaría un horizonte común. Habría tecnología ética con información clara. Sería referente en formación orientada al empoderamiento, al autocuidado, al emprendimiento y a la generación de conocimiento. Sería un estado donde el “nosotros” significaría algo, tendríamos orgullo de pertenencia.

-¿Qué te han enseñado los líderes que han pasado por Leonardos Club sobre cómo transformar sistemas?

-Desde 2018 se han tenido muchas sesiones y, de todas, ha quedado al menos una semilla de oro. Sin embargo, uno de los insights más recientes ha sido que un único líder elevado puede cambiar cualquier sistema y sus características. Un líder que genera alta vibración es aquel que une en lugar de polarizar. Que inspira porque se atreve a conectar desde su propia vulnerabilidad. Que se desdice con humildad cuando se equivoca. Que vende ilusión y esperanza en lugar de miedo. Que presume de aprender todos los días. Este líder no promete paraísos sino caminar juntos. Y ese cambio de tono, de vibración, es contagioso.

Para terminar, me gustaría decir, que el futuro no se decide en cumbres políticas ni en salas de juntas. Se decide con la vibración desde la que actúas cada mañana. Si queremos un país que construya, que avance, que respire esperanza, debe empezar hoy, en el 2026, en nuestra propia casa, con nuestra propia familia. Bajo la creencia de que lo que emociona, conecta. Lo que conecta, permanece. Y lo que permanece, transforma.



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