¿Qué está pasando en Irán? Claves de las protestas, la represión y la posible respuesta de Trump
Irán ha entrado este lunes en su tercera semana de protestas y disturbios en las calles de casi todas las ciudades del país, en el último y más complicado jaque contra el régimen de los ayatolás, sistema que gobierna el país persa desde la revolución islámica de 1979.
[–>[–>[–>Desde jueves de la semana pasada, la conexión telefónica y de internet está completamente bloqueada, y recopilar información del interior es tarea casi imposible, pero oenegés de derechos humanos aseguran haber confirmado la muerte de 544 personas desde el pasado 28 de diciembre. El número real, sin embargo, podría ser mucho mayor. A continuación desgranamos esta ola de protestas en Irán, en cinco claves:
[–> [–>[–>[–>[–>[–>Todo arrancó durante la mañana del 28 de diciembre, a pocos días de terminar 2025: ese día, comerciantes de productos electrónicos del bazaar de Tabriz, en el oeste de Irán, decidieron cerrar sus tiendas y protestar ante la enorme depreciación del rial, la moneda iraní, que perdió más de la mitad de su valor el año pasado.
[–>[–>[–>
A los pocos días, su protesta se extendió: primero entre otros comerciantes. Después, estudiantes, clases medias y minorías de todo el país. En una semana, la gran mayoría de las ciudades de Irán habían visto protestas en sus calles. El Gobierno de Teherán, por aquel entonces, pedía calma y su presidente, el moderado Mesud Pezeshkian, aseguraba entender las demandas de los manifestantes, y llamaba al diálogo. Este llamamiento, sin embargo, llegaba tan solo a través de su parte del Ejecutivo.
[–>[–>[–>El poder real iraní, representado por el líder supremo, el ayatolá Alí Jameneí, y su Guardia Revolucionaria, empezó a desplegar policías y paramilitares en las calles. Las primeras jornadas registraron pocos muertos: unas decenas. Todo cambió, sin embargo, el jueves de la semana pasada.
[–>[–>[–>[–>[–>[–>
Ese día, el 8 de enero, Reza Pahlaví, el hijo del último shah de Persia, llamó a una enorme manifestación en todo el país a través de sus redes sociales. Pahlaví, figura controvertida dentro de la oposición iraní y en el exilio desde 1978, apenas cuenta con seguidores y monárquicos dentro de Irán, y nunca antes había reclamado ni organizado una protesta él mismo.
[–>[–>
[–>Pero funcionó: desde ese jueves, las manifestaciones en todo el país han sido multitudinarias y paralizantes, como también lo ha sido la respuesta de la República Islámica. Desde el 8 de enero al mediodía y hasta ahora, internet y toda comunicación telefónica ha sido bloqueada en el país persa, cuyas autoridades han utilizado esta cortina informativa para reprimir las manifestaciones brutalmente, con municiones y fuego real. El enfado también se ha apoderado de muchos manifestantes, que han matado durante las protestas a policías.
[–>[–>[–>[–>[–>[–>
Según la oenegé iraní en el extranjero HRANA, 544 personas han sido confirmadas muertas durante las protestas: 483 protestantes, 47 militares y policías, un fiscal —que fue atrapado en su vehículo—, ocho menores y cinco transeúntes que supuestamente no participaban en las marchas.
[–>[–>[–>Hay, sin embargo, un gran pero: el corte total de internet, acepta HRANA, dificulta enormemente la recopilación de información sobre qué es lo que realmente pasa dentro de Irán, y rumores no confirmados aseguran, de hecho, que la cifra de manifestantes asesinados real estaría mucho más cerca e incluso superaría los 2.000.
[–>[–>[–>
El número no parece descabellado. En las últimas horas han sido publicados vídeos en redes sociales de una morgue en Teherán: en las imágenes se pueden reconocer al menos 200 cadáveres, muchos de ellos con un solo y certero agujero de bala en la frente. Las protestas no ocurren tan solo en Teherán, sino en ciudades y pueblos de todo el país.
[–>[–>[–>[–>[–>[–>
Las protestas continúan, y Pahlaví sigue con sus llamamientos a los iraníes para que continúen en las calles, mientras él se prepara para su «inminente regreso». El gran interrogante, así, se cierne sobre los Estados Unidos de un Donald Trump, que supuestamente estudia atacar en los próximos días a la República Islámica para «ayudar» a los manifestantes, como ha asegurado él mismo durante los últimos días.
[–>[–>[–>
Irán ha dicho que responderá atacando si es agredida por parte de EEUU o Israel, pero cada vez más las voces dentro de la oposición piden una acción por parte de Washington, algo que, en cualquier caso, podría incendiar todo Oriente Próximo.
[–>[–>[–>
«El Gobierno iraní, temiendo su caída, va a desatar un mar de sangre si el mundo lo permite. Cada hora de silencio de la comunidad internacional podría significar la pérdida de muchas más vidas indefensas. Por esto, como alguien que se opone firmemente a la intervención militar extranjera y a la imposición de la democracia a través de bombas, creo que en esta situación y en este momento histórico, la intervención humanitaria, incluidos los ataques militares selectivos, es una necesidad urgente para proteger la vida de la población iraní», asegura el histórico periodista iraní Shahed Alavi, en el exilio.
[–>[–>[–>[–>[–>[–>
El sistema de la República Islámica, aún con todo, cuenta con millones de seguidores dentro del país, y la caída del régimen —si es que ocurre— se ve como algo aún muy lejano. Muchos expertos, sin embargo, ven al Gobierno de Jameneí, de 86 años, en su último aliento, tras décadas de haber alimentado un sistema basado en la corrupción y la extracción de los recursos, con una economía completamente hundida.
[–>[–>[–>
Uno de los eslóganes más cantados en las calles durante estas protestas va precisamente, contra Hamás y Hizbulá, milicias del Líbano y Gaza que han sido apoyadas y financiadas por una República Islámica que buscaba proyectar su poder político y militar en toda la región a través de estos grupos.
[–>[–>[–>
La guerra de 12 días contra Israel de junio de 2025, en la que Irán fue brutalmente derrotada y vio cómo casi toda su cúpula militar y programa nuclear fueron descabezados, ha demostrado a muchos iraníes la debilidad de un régimen desconectado de sus propias calles.
[–>[–>[–>
Suscríbete para seguir leyendo
Puedes consultar la fuente de este artículo aquí