el verdadero motivo por el que Kiko Rivera ha roto con Irene Rosales
acérrimo y completamente inesperado. La cordial relación que habían mantenido hasta ahora Kiko Rivera e Irene Rosales Tras su separación, ha saltado por los aires por un motivo tan concreto como delicado, y ha sido Luis Pliego, director de la revista Lecturasquien ha descubierto en exclusiva verdadero origen de la ruptura definitiva del buen rollo entre ambos. Una llamada telefónica, una petición concreta y una respuesta contundente han bastado para marcar Un antes y un después irreversible..
Una separación muy mediática


Desde que su separación se hizo pública este verano después 11 años de matrimonioKiko e Irene habían intentado dar una imagen de comprensión y respeto mutuos, especialmente por el bienestar mutuo. las dos hijas que tienen en común. Durante meses, ambos lucharon por transmitir normalidad, incluso después de haber rehecho su vida amorosa. Sin embargo, lo que parecía una convivencia emocionalmente estable entre una expareja fue, en realidad, mucho más frágil de lo que parecía.
El desencadenante de todo ocurrió en 8 de enerouna fecha que ya está marcada en rojo en esta historia. Como se explica Luis Pliego en el programa El momento adecuado, Kiko Rivera llamó a Irene Rosales con una intención muy clara: quería incluir a su nuevo socio, Lola Garcíaen la lista de la escuela de sus hijas como un adulto autorizado para recogerlas. Una petición que, lejos de ser tomada con naturalidad, fue percibida por Irene como una verdadera falta de respeto.
“Kiko llama a Irene porque quiere poner a Lola de adulta en la lista del colegio de sus hijas”, detalla Pliego. La reacción de Irene fue inmediata y contundente. Para ella, La recogida en el colegio es responsabilidad exclusiva de los padres.una norma que no está dispuesta a negociar. “Kiko o yo recogemos a las chicas, nadie más”, fue la contundente respuesta que, según la periodista, inició una conversación cada vez más tensa.
La llamada, que se produjo poco antes de la hora del almuerzo, fue directa y contundente. Kiko estaba fuera de casa, realizando un conciertomientras Irene estaba en casa. Necesitaba que alguien fuera a la escuela y le sugirió a su pareja que lo hiciera. Irene dijo que de ninguna maneray ese “no” fue el comienzo de una discusión que fue creciendo en intensidad hasta convertirse en una pelea monumental.
La discusión sobre el exmatrimonio


Lejos de suavizarse, la conversación escaló hasta el punto en que Ambos terminaron gritándose por teléfono.. Según reveló Luis Pliego, el enfrentamiento terminó de la peor manera posible: Colgaron bruscamentedejando claro que la relación cordial que habían mantenido hasta entonces había quedado seriamente dañada. Y lo más impactante es que esta discusión no tuvo lugar en privado, sino en medio de una barbacoa y frente a más de 20 personasquienes presenciaron el momento exacto en el que todo saltó por los aires.
Este episodio ha significado un punto sin retorno en la relación entre Kiko Rivera e Irene Rosales. Hasta ese momento, ambos habían logrado vivir con sus nuevas realidades sentimentales sin mayores conflictos públicos. Sin embargo, La educación y el ambiente escolar de sus hijas. ha resultado ser una línea roja imposible de cruzar para Irene.
Y, aunque sus dos nuevas parejas ya habían compartido momentos cotidianos con las chicas, La escuela representa un espacio especialmente sensible. Para Irene, aceptar que la nueva novia de su exmarido tenga un papel activo en ese ámbito es algo que no entra en sus planes y mucho menos a la hora de una relación extremadamente reciente.
No es un detalle menor. Kiko Rivera hizo pública su relación con Lola García el 31 de diciembrelo que significa que, en el momento de la llamada, Sólo llevaban 15 días oficialmente juntos.. Un dato clave para entender la negativa de Irene, quien considera que decisiones de este calibre no debe tomarse a la ligera Ni siquiera tan rápido.
Este argumento cobra aún más peso si analizamos el comportamiento que ella misma tuvo con su actual pareja, Guillermo. Aunque su relación tampoco es especialmente larga —salió a la luz apenas dos semanas después de terminar su matrimonio— Irene esperó unos dos meses para presentárselo a sus hijasdemostrando una actitud mucho más cautelosa a la hora de introducir nuevas figuras en la vida de los menores.
No se sabe públicamente si Guillermo tiene autorización para recoger a las niñas del colegio, pero lo que sí ha quedado claro es que Irene se ha marcado tiempos y límites muy definidosalgo que no se ha reflejado en la petición de Kiko. Para ella, la llamada no fue sólo una cuestión logística, sino una invasión del terreno emocional y parental.
Mientras tanto, Kiko Rivera atraviesa un momento de evidente ilusion personal. Su cambio de actitud desde que inició su relación con Lola García ha sido comentado en diferentes círculos, mostrando una versión más entusiasta y desenfadada. Sin embargo, esa felicidad choca frontalmente con la realidad de una ex pareja que no está dispuesta a ceder en temas que afectan directamente a sus hijas.
En cuanto a Irene Rosalescontinúa su relación con Guillermo, de 41 años, director general de verde verdeuna empresa especializada en césped artificial. Aunque ambos intentaron mantener su romance en la más estricta discreción, finalmente se les vio caminando juntos de manera afectuosa, confirmando rumores que ya circulaban desde finales de agosto.
Lo que está claro es que La llamada del 8 de enero ha dinamitado por completo la relación entre Kiko Rivera e Irene Rosales. Lo que parecía una separación madura y civilizada ha dado paso a un conflicto abiertocon posiciones firmes y heridas que, lejos de cerrarse, parecen haberse reabierto con más fuerza que nunca. Una historia que demuestra que, incluso después de una ruptura, Los límites, los tiempos y las decisiones sobre los niños pueden convertirse en el mayor campo de batalla.
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