La Policía revisa los chats de Fortnite y Roblox del niño de 9 años que se suicidó en Valencia
Especialistas del Grupo de Menores (Grume) de la Brigada de Policía Judicial de la Policía Nacional de Valencia están revisando los chats de los dos juegos online, Fortnite y Roblox, que practicaba el niño de 9 años que se quitó la vida en casa de su padre en la madrugada de Navidad, tal como ha adelantado en exclusiva Levante-EMV. Los agentes tratan de ver si en esas conversaciones hubo algún tipo de acoso, abuso o instigación al suicidio, es decir, si dentro de esos chats en línea está la razón que llevó al niño a quitarse la vida, ya que el Código Penal incluye el delito de inducción al suicidio en su artículo 143.1, que prevé penas de cuatro a ocho años de cárcel para quien convenza a una persona de causarse la muerte.
[–>[–>[–>Los dos videojuegos llevan años en el punto de mira por su enorme grado de adicción, sobre todo de los más pequeños, que incluso llevó a la hospitalización de un niño en Castellón, y porque la ausencia de barreras reales hacía que adultos y niños compartiesen plataforma, convirtiéndolos en auténticas minas de oro de pederastas y pedófilos.
[–> [–>[–>Además, tal como ha adelantado Levante-EMV, los agentes, previa autorización de la jueza de Instrucción que lleva la causa, han solicitado el volcado de los datos del teléfono móvil del menor, en el que, a priori, no dejó ningún mensaje visible de despedida ni justificación de su acción, por lo que conocer su contenido puede ser definitivo para averiguar qué hay detrás de este suicidio.
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De momento, se trata de un hecho sin explicación, ya que el pequeño, hasta donde han averiguado los agentes, no sufría acoso escolar ni de otro tipo, aunque esa es la versión inicial de los padres, que aún se está contrastando con la comunidad escolar. Tampoco había antecedentes de autolesiones ni estaba triste o abatido, uno de los primeros síntomas que deben alarmar a los padres de un niño o adolescente, junto con referencias a la muerte, que pueden ir desde conceptos verbalizados, a dibujos, música o indumentaria. En este caso, afirman los progenitores, nada de eso parecía haber sucedido.
[–>[–>[–>Ante una conducta suicida, 024
el telefono 024 del Ministerio de Salud atiende a personas con pensamientos, ideación o riesgo de conducta suicida, así como a sus familiares y amigos, las 24 horas del día, todos los días del año. En este teléfono, que no deja rastro, encontrarás la ayuda de profesionales especializados, que te ofrecen escucha activa, apoyo emocional y orientación sobre los recursos sanitarios adecuados. El servicio es gratuito, confidencial y de alcance nacional. Si usted o alguien a su alrededor necesita apoyo, llamar al 024.
En caso de urgencia o emergencia vital, llame inmediatamente 112donde los equipos de Emergencia actuarán rápidamente.
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«Pásalo bien y nos vemos el 28»
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Tampoco el pequeño había tenido problemas académicos. De hecho, era un buen estudiante y solo había tenido algún resultado menos positivo en dos asignaturas, inglés y matemáticas, precisamente las que suelen presentar mayores índices de dificultad o éxito en el alumnado, por lo que tampoco es un dato relevante.
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Asimismo, los padres, que estaban divorciados, han coincidido en que no se le había impuesto ningún castigo reciente ni había habido discusiones en casa que pudiesen aportar alguna luz sobre la decisión del menor, completamente inusual en niños de tan corta edad.
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[–>Tampoco la separación temporal de su madre, para pasar la primera semana de las vacaciones navideñas con su padre, como estipulaba el convenio regulador, le había supuesto un problema. De hecho, la madre se había despedido de él con unas palabras de cariño en las que le decía «pásalo bien y nos vemos el 28», ya que iba a pasar Nochevieja, Año Nuevo y Reyes con ella y su hermana de corta edad.
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El pequeño, a quien tanto en el colegio como su familia describen como «cariñoso, comunicativo y sin problemas para relacionarse con otros menores«, tampoco había estado en tratamiento médico, ni por dolencias físicas ni psicológicas, otra de las razones que se esconden detrás de las conductas suicidas, tanto en adultos como en menores.
[–>[–>[–>Tras la cena de Nochebuena
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Tal como adelantó a primera hora de este miércoles Levante-EMV, la Policía Nacional intente saber qué hay detrás de la muerte del niño, que había cumplido los 9 años hace apenas tres meses y que se quitó la vida en la madrugada del día de Navidad, en el domicilio de sus abuelos paternos en un municipio de la provincia de Valencia que Levante-EMV no revela para preservar el anonimato del menor y proteger a su familia. De momento, no se ha podido establecer qué ha motivado la acción autolítica del pequeño, algo muy inhabitual a edades tan tempranas, aunque es cierto que los casos de suicidio infantil -los que se producen por debajo de los 15 años- se dispararon a partir del año siguiente al de la pandemia, esto es, en 2021, y alcanzaron un pico alarmante en 2022, aunque después las cifras han vuelto a las anteriores a 2020.
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Es precisamente lo inusual de que se quite la vida una persona tan joven lo que ha llevado a la Policía Nacional y a un juzgado de la provincia de Valencia a abrir una investigación para tratar de averiguar qué hay detrás de esa acción, y si el pequeño estaba siendo víctima de algún tipo de acoso o de delito, o bien físico, o bien virtual. Para ello, la investigación se está centrando no solo en su entorno escolar y familiar, sino también en sus redes sociales y, sobre todo, en los chats de mensajería de los dos juegos online en los que tenía perfil propio y a los que jugaba de manera habitual, para saber si alguien le había empujado o incitado al suicidio, según la información a la que ha tenido acceso Levante-EMV.
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Pasaba las vacaciones con el padre
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Los hechos, que no habían trascendido hasta ahora, se produjeron en la madrugada del pasado 25 de diciembre, día de Navidad, cuando el niño pasaba el periodo vacacional asignado a su padre. Al parecer, la primera semana de vacaciones la debía pasar con el progenitor y la segunda, con su madre, que es quien tenía la custodia del menor. En el domicilio, alquilado por los abuelos paternos, residían estos, el padre del menor fallecido, la nueva pareja de este y una hermanastra del pequeño, una niña de 11 años según las fuentes consultadas.
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Después de cenar con normalidad y de pasar un rato en el salón-comedor de la casa con sus familiares celebrando la Nochebuena, el niño se habría ido a dormir a su habitación, a la espera de abrir al día siguiente los regalos de Navidad, para lo cual se había puesto un pijama con motivos navideños, como el resto de la familia. Por razones que no han trascendido, uno de los adultos habría entrado en el dormitorio del niño sobre las cuatro de la madrugada, probablemente para comprobar que dormía, y habría descubierto con sorpresa que el pequeño no estaba en su cama.
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Los familiares empezaron a buscarle por toda la casa y, al no encontrarle, realizaron una primera llamada al servicio de Emergencias 112, para informar de que no encontraban al niño y que temían que se hubiese ido a la calle. Casi una hora después, minutos antes de las cinco de la madrugada, volvieron a llamar para pedir ayuda médica urgente, tras encontrar el cuerpo del menor.
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Investigación abierta
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Esa llamada puso en marcha el dispositivo habitual, integrado por la Policía Local del municipio donde sucedieron los hechos, así como de la Policía Nacional y un servicio médico urgente. Una vez constatado que el menor estaba fallecido y que todo apuntaba a una muerte violenta no accidental, se puso en marcha el protocolo y se dio aviso al juzgado y al forense de guardia.
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Asimismo, se desplazaron al domicilio agentes de la Brigada Local de Policía Científica, que tomaron muestras en la habitación, donde encontraron huellas claras que hablan de una acción voluntaria. El cuerpo sin vida del menor fue levantado y trasladado al Instituto de Medicina Legal (IML), en València, donde se le practicó la autopsia un día después, el 26 de diciembre. Los resultados confirmarían, en principio, la acción suicida, a falta de algunas pruebas complementarias.
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El caso está ahora en manos de los especialistas del Grupo de Menores (Grume) de la Brigada de Policía Judicial de la Policía Nacional para tratar de averiguar si el pequeño estaba siendo objeto de algún tipo de acoso o de otro tipo de delito, o si tiene relación con su actividad en redes sociales.
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