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amenazas, ataques y deportaciones en el mandato más peligroso del republicano

amenazas, ataques y deportaciones en el mandato más peligroso del republicano
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  • Publishedenero 18, 2026



Este 20 de enero, Donald Trump cumplirá un año de su segundo mandato en Estados Unidos. Solo han sido 365 días, pero al republicano le han dado de sobra para reducir considerablemente el número de migrantes en el país con sus deportaciones, realizar un despliegue militar sin precedentes en distintas ciudades casualmente gobernadas por demócratas y alterar por completo el orden internacional a base de ataques y amenazas.

Eso sí, no será que no avisó. La campaña electoral del republicano prometía una serie de medidas mucho más dura de la que había realizado en su primer mandato, en gran parte porque se rodeó de un equipo de prácticamente amigos multimillonarios y fieles seguidores apartando por el camino a todo republicano que no compartiera del todo las ideas que pensaba ejecutar.

Y fue llegar y dejar claro que iba a ser mucho más agresivo en sus decisiones. En el mismo día en el que era investido presidente, Trump acumuló en el escritorio de su Despacho Oval decenas y decenas de órdenes ejecutivas para firmar. La gran mayoría de ellas eran para suprimir las políticas de su antecesor, Joe Biden, y cargarse cualquier aspecto de lo que él llama la «agenda woke».

Además, había una que tenía especial gana de firma: el indulto a aquellos que asaltaron el Capitolio en 2021. Solo con ellos, el republicano ya había ascendido a la primera posición de los presidentes estadounidenses que habían decretado el perdón a más personas, pero desde entonces ha seguido indultando a polémicos delincuentes y, de paso, también a algún amigo suyo.

Una histórica discusión

Ya en febrero, el inquilino de la Casa Blanca empezaba a coquetear con la idea de alterar el orden internacional tal y como lo conocíamos hasta ahora. Por ejemplo, volvió a sacar su idea de convertir a sus vecinos de Canadá en el estado número 51 de Estados Unidos. Algo que, por lo que sea, no hizo especial gracia en el país fronterizo.

Ahora bien, si por algo estuvo marcado este mes fue por una bronca histórica nunca vista en la Casa Blanca. Donald Trump y su vicepresidente, JD Vance, recibieron al presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski. La idea era firmar ese acuerdo que exigía al país ucraniano a entregar parte de sus recursos naturales a cambio de que EEUU prosiguiera enviando ayuda militar, pero fue más bien una encerrona.

Por entonces, Trump estaba llamando «dictador» a Zelenski y no paraba de acercar posturas con Vladimir Putin. Así que, con todos los medios de comunicación delante, acusó al líder ucraniano de estar «jugando con la Tercera Guerra Mundial» y le instó a ser «más agradecido» con él con unas amenazas.

Deportaciones masivas

En marzo, los migrantes se colocaron en el punto de mira de Trump. El republicano tuvo que retroceder tres siglos para rescatar una ley bélicapara iniciar su programa de deportación de migrantes. Pese a las protestas y a la dudosa legalidad de las operaciones del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), comenzaron a perseguir a los migrantes hasta al punto de capturarlos en sus propias casas o en plena calle, instaurando un verdadero terror dentro del país.

Aranceles por doquier

Ya llevaba semanas jugando con la idea y especialmente poniendo en el foco a Canadá, México y China, pero el 2 de abril de 2025 Trump volvió a sorprender a todo el mundo. Como si de una exposición de clase se tratara, el presidente de Estados Unidos sacó una tabla en la que recogía todos los gravámenes que iba a imponer a todo el mundo, incluso aunque fueran islas inhabitadas, bajo el pretexto de que eran «recíprocos».

Al final, al menos en el caso de la Unión Europea, se salió con la suya y, reunión en Escocia mediante, consiguió que Úrsula von der Leyen aceptara unas tasas del 15% para todos los estados miembros comunitarios.

Ahora bien, sus aranceles tampoco han tenido el efecto deseado en la economía estadounidense. Para empezar, porque empezó a entablar negociaciones interminables con todo el mundo para reconducir los términos de los acuerdos comerciales. Y, aunque los datos no son malos, ni la tasa de inflación ni la economía en general del país se han visto especialmente beneficiadas por ello.

Ruptura con Elon Musk

Para financiar su campaña, Donald Trump juntó a los mayores empresarios del país, especialmente los tecnológicos. Pero entre todos, destacaba su por entonces íntimo amigo Elon Musk. Había participado en su campaña y le dio el puesto de líder del Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE) a través del cual se despidieron a miles de empleados públicos por todo el país.

No obstante, su relación tuvo un punto de inflexión en mayo. En ese mes, ambos escenificaron la salida de Musk de DOGE con una especie de acuerdo para que el magnate abandonara el departamento, pero rápidamente se vio había muchas tensiones entre ambos. Aunque en la actualidad parecen haber solucionado sus rencillas, el dueño de Tesla se pasó los primeros días fuera de la Administración Trump rajando contra las políticas económicas del presidente, recordando su relación con Jeffrey Epstein o incluso amenazando con la creación de su propio partido político.

Comienza el despliegue militar

Llegó junio y con él apareció el lado más belicista de Donald Trump. La población estadounidense ya estaba muy enfadada con las actuaciones del ICE y la prueba de ello fueron las protestas que se iniciaron en Los Ángeles. Como la oposición no le hace mucha gracia al inquilino de la Casa Blanca, comenzó a desplegar a agentes de la Guardia Nacional.

Pero no solo fue en la ciudad californiana ni tampoco utilizó solo de excusa las protestas antimigratorias. Desde entonces, Trump ha ido mandando a la Guardia Nacional a diferentes ciudades, casualmente todas gobernadas bajo demócratas, bajo el pretexto de garantizar la seguridad o erradicar la delincuencia. Eso sí, por el camino se ha ido encontrando la oposición de los gobernantes estatales, como ocurrió en el caso de Chicago.

Quizás porque le parecía poco el ámbito nacional, Trump también recordó a anteriores presidentes y lanzó un ataque militar contra Oriente Medio. Concretamente, fue a por Irán y atacó una supuesta instalación nuclear iranípara dejar claro que no iba a permitir que el régimen ayatolá consiguiera tener armas nucleares.

5% en defensa

El presidente de Estados Unidos se apuntó un nuevo tanto en julio cuando impuso al resto de los países de la OTAN que elevaran el gasto en defensa al 5%. España se negó, pero la gran mayoría de países europeos aceptaron las pretensiones de Trump.

«Los aliados acuerdan que este compromiso de 5% comprenderá dos categorías esenciales de inversión en defensa», señaló la declaración oficial sin entrar en detalles de esas categorías y evitando un lenguaje con palabras como «todos» o «cada aliado» o «nosotros» que había causado problemas en borradores anteriores.

Su relación con Epstein

Mientras tanto, Donald Trump siempre había estado salpicado por su relación con el pederasta Jeffrey Epstein. Él mismo decretó que se desclasificaran los documentos de Jeffrey Epstein. Y eso le puso contra las cuerdas porque evidenció que había tenido trato recurrente con él durante muchos años.

Ahí hay un documento del FBI lleno de palabras tachadas que recoge una acusación indirecta, pero muy grave, contra el presidente de Estados Unidos: una acusación de violación. Se trata de una denuncia que un hombre, un conductor de limusina, realizó después de escuchar la confesión de una mujer que aseguró que Trump la violó.

Por otro lado, otro documento confirma que entre 1993 y 1996, el presidente estadounidense habría volado en ocho ocasiones en el avión de Epstein. Vuelos que Trump siempre ha tratado de esconder.

A por la Reserva Federal

Pocos se han tratado de oponer a las excentricidades de Trump, pero uno de ellos ha sido el presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell. El presidente estadounidense no paraba de solicitarle que bajara los tipos de interés, pero Powell se cerró en banda durante meses.

Así que Trump pasó a la ofensiva en agosto. Con constantes desprecios a la labor del presidente de la institución, el inquilino de la Casa Blanca llegó a visitar las instalaciones de la Reserva Federal (algo muy poco habitual entre los presidentes de Estados Unidos) y, con el paso del tiempo, fue consiguiendo que esa bajada de los tipos de interés se fuera produciendo.

Sin avances en Ucrania

Prometió terminar con la guerra en Ucrania en «24 horas», pero esa ambición rápidamente vio que era imposible. Aún así, y ya con una mejor relación con Zelenski, Trump viajó a Alaska para encontrarse con Vladimir Putin. Una reunión del más alto nivel que no consiguió ningún avance ya que Rusia sigue en su ofensiva contra el país ucraniano. Sin embargo, eso no quiere decir que el presidente de Estados Unidos no la considerara como un gran avance que el tiempo ha demostrado que no era así.

Conmoción por la muerte de Charlie Kirk

Muchas cosas caracterizan el gobierno de Donald Trump, pero si una destaca por encima de todas es la desinformación. Entre sus seguidores que la propagaban se encontraba Charlie Kirk, pero este fue asesinado por un tirador en septiembre.

Y, para sorpresa de nadie, el presidente de Estados Unidos comenzó una cruzada contra la «izquierda radical», esa a la que acusó sin fundamento de estar detrás de la muerte del activista político.

¿Paz? en Gaza

Mientras Ucrania seguía (y sigue) enquistada, Donald Trump ‘consiguió’ la paz en la Franja de Gaza en octubre. El republicano se atribuyó los méritos (por mucho que delegaciones de otros países estuvieran intermediando también) de que Israel y Hamás llegaran a un acuerdo por fases que cesaba las hostilidades y que implicaba el intercambio de rehenes.

Realmente, la paz no la consiguió. Su gran amigo, Benjamin Netanyahu, no ha parado en su ofensiva contra el enclave palestino y sigue restringiendo la entrada de ayuda humanitaria en el lugar.

Pero la realidad no le impidió montar toda una ceremonia para celebrarlo. Bajo el lema ‘Paz 2025’ y sin ninguno de los bandos implicados presente, Donald Trump organizó todo un evento en Egipto donde no paró de destacar el hito histórico que había conseguido en la regió.

La llegada de Mamdani

En este 2026 hay elecciones en Estados Unidos que cambiarán en gran medida la representación estatal en el país. Pero una previa de ella pudo vivir con las elecciones a la alcaldía de Nueva York, donde Zorhan Mamdani consiguió la victoria. Algo que no gustó en la Casa Blanca, como Trump ha ido dejando claro.

Operación en el Caribe y detención de Maduro

Diciembre también marcó el mes con más operaciones militares de Estados Unidos. Donald Trump intensificó sus intervenciones en el Caribe luchando supuestamente contra el narcotráfico. Aquí ya empezaba a estrechar el cerco sobre un Nicolás Maduro que acabaría deteniendo tras dar la bienvenida al Año Nuevo.

Este 3 de enero, el Ejército de Estados Unidos realizó una rápida intervención que culminó con la captura del líder venezolano, al que rápidamente llevaron a Nueva York para ser juzgado por su presunta implicación en el narcotráfico mientras permitía que Delcy Rodríguez asumiera la presidencia interna del país. Y, desde entonces, probablemente ‘petróleo’ sea la palabra más utilizada por Trump.

Tensión en Minneapolis

Poco después de la intervención en Venezuela, un agente del ICE disparó y acabó con la vida de Renee Nicole Good en Minneapolis. Un hecho que desató la indignación de la ciudad, alimentada tras conocerse cómo se produjo. Hasta ahora, no cesan las manifestaciones tanto contra Trump como contra la actuación del ICE.

Ahora, Groenlandia

Con el petróleo de Venezuela ya bajo su gestión, Donald Trump quiera ahora Groenlandia. La isla más grande del mundo es un antiguo objetivo del presidente estadounidense, pero justo cuando se va a cumplir un año del inicio de su segundo mandato, parece que ya no le importa que ese territorio pertenezca a un país aliado de la OTAN como es Dinamarca.

«Por las buenas o por las malas» ha asegurado que conseguirá Groenlandia y como Europa está respondiendo con el envío de tropas al territorio autónomo danés, ha amenazado con la imposición de aranceles hasta que no consiga que su nuevo objetivo esté bajo su poder.



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