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Felipe Orts, el ídolo español del barro que busca otro imposible tras la gesta de Benidorm: «Hay que soñar»

Felipe Orts, el ídolo español del barro que busca otro imposible tras la gesta de Benidorm: «Hay que soñar»
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  • Publishedenero 19, 2026



FElipe Orts Ya no sueña con el podio en Benidorm. Lo tocó. Él lo sintió. Celebró la Copa del Mundo con los brazos en alto y el corazón desbordante, rodeado por los rugidos de más de 15.000 personas que hicieron de la Copa del Mundo una celebración en sí misma. el ciclista Villajoyosa Consiguió el mejor resultado de su carrera en casa y uno de los más apasionantes del ciclocross español: tercer puesto en una cita mundialista, el primero obtenido en suelo nacional.

A sus 30 años, Orts confirmó que vive el momento más dulce de su carrera. Ocho veces campeón de España, maduro, paciente y convencido de su método, Orts llegó a Benidorm advirtiendo que estaba preparado para algo grande. Y él obedeció. En un circuito endurecido por la lluvia, más técnico, más físico y más selectivo, supo leer la carrera con inteligencia y valentía.

Van der Poel, con Felipe Orts entrando en meta.

Van der Poel, con Felipe Orts entrando en meta.

La prueba se rompió cuando el alicantino decidió atacar desde media distancia. No fue un movimiento impulsivo, sino una decisión mesurada, casi inevitable. Amplia distancias con el belga Thibau Nys, con quien comparte esfuerzo y ambición en los giros decisivos. «Ataqué en el momento adecuado. Pudimos trabajar bien juntos y al final llegué al límite, pero aguanté». explicó Orts, exhausto y feliz, tras cruzar la meta haciendo el caballito, símbolo de un día único.

Adelante, inaccesible, voló. Mathieu van der Poelquien una vez más demostró que juega en otra liga. Pero la verdadera carrera, la que encendió a la multitud, estaba justo detrás. Y allí apareció Orts, impulsado por un entorno único, por la calidez de su gente, por la certeza de escribir algo que no se desvanecerá. «Subir al podio en casa es una locura. Ver a la familia, a los amigos, a todo el mundo aplaudiendo… es increíble», admitió.

Van der Poel, celebrando la victoria.

Van der Poel, celebrando la victoria.Luis Ángel Gómez / SprintCyclingAgency

La decoración no podría ser más simbólica. Benidorm, hoy capital del ciclocross español, vivió su especial Benidormfest sobre el barro. Un circuito modificado, con nuevas subidas, tablas colocadas en puntos clave y zonas que requerían gestionar cada gramo de energía. Orts se lo sabía de memoria. Y lo apretó.

Este es el regalo que recibió Van der Poel en Benidorm

Este podio no es sólo un resultado. Es una confirmación. La de un corredor que creció sin atajos, que supo esperar su momento y que ahora se presenta ante las últimas pruebas del calendario -Maasmechelen, Hoogerheide y el Mundial de Hulst- con la moral alta. «La planificación fue como nunca. Llegué en un lindo momento y quiero disfrutarlo», advirtió.

Benidorm ya es cosa del pasado. Pero un pasado que inspira. Porque Orts no sólo se monta en la caja: ha entrado en una nueva dimensión. Y a partir de ahí, el ciclocross español parece un poquito más arriba.



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