JAIME FERRÁN | Julio Iglesias, le gustan las mujeres y le gusta el vino
Aparece en pantalla un hombre nacido en los años treinta del siglo pasado y que ha dedicado buena parte de su vida a informar o, en ocasiones, desinformar sobre la Casa Real, siempre en favor de una institución que debe creer sagrada. En esta ocasión, no habla del rey, sino de un buen amigo suyo acusado de agresión sexual. «Es todo mentira, nunca ha tenido necesidad de abusar de las mujeres porque siempre ha tenido mujeres a su disposición», dice Jaime Peñafiel, cortesano y periodista. Estarán de acuerdo conmigo en que la frase nos lleva a la época en la que nació.
[–>[–>[–>Otra de sus defensoras del famoso acusado es Ana Obregón, la tutora legal de la hija que tuvo su hijo fallecido por vientre de alquiler después de muerto. «Yo no soy hombre pero, ¿a vosotros os chupan el pito toda la noche y no os salen ampollas o algo?«, preguntó en prime time. Asegura la presentadora que su amigo «trataba a todas las mujeres de maravilla». Lo dice ella, que fue buena amiga —nada más que eso, asegura— de Jeffrey Epstein y pareja de Alessandro Lecquio.
[–> [–>[–>Estas han sido dos de las figuras más relevantes que han salido esta semana a la palestra para defender a Julio Iglesias (Madrid, 1943), el cantante español más internacional, que vive retirado desde hace muchos años en sus mansiones de Punta Cana (República Dominicana) y Bahamas. Según una información publicada en eldiario.es y Univisión, al intérprete de De niña a mujer le han denunciado ante la Fiscalía de la Audiencia Nacional dos exempleadas por agresión sexual y trata de personas por hechos que sucedieron en 2021 en sus residencias del Caribe. Las denunciantes hablan de tocamientos, penetraciones, comentarios subidos de tono, intimidación, vejaciones y hasta bofetadas. La noticia ha dado la vuelta al mundo. Otro intocable, como en su día lo fue el productor de cine de Hollywood Harvey Weinstein, cae en desgracia.
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El cantante, que debe seguir aturdido, tiró del ¡Hola! —como haría su exmujer, Isabel Preysler— en un primer momento para mandar un mensaje sin decir ni una sola palabra. «Su voz suena seria, grave, consciente de que es un momento difícil», cuenta la revista con un tono propio de la telenovela Yo soy Betty, la fea. «Julio está preparando su defensa y todo se va a aclarar», insisten. Un día después, a través de su cuenta en Instagram, él mismo se defendía: «Niego haber abusado, coaccionado o faltado al respeto a ninguna mujer». Iglesias asegura no haber sentido nunca «tanta maldad» y que le quedan «fuerzas para que la gente conozca toda la verdad».
[–>[–>[–>Me gustan las mujeres, me gusta el vino, contaba en Soy un truhan, soy un señor. El artista ha ido fardando toda su vida de sus aventuras con el sexo opuesto. Se llegó a decir que se había acostado con alrededor de tres mil mujeres. Él ni confirmaba ni desmentía, solo sonreía.
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Vergüenza ajena da ver imágenes de hemeroteca de Julio Iglesias abusando en directo de presentadoras en programas de televisión en Sudamérica. A la mexicana Valeria Castro la obligó a darle un beso en los morros durante una entrevista. A la chilena Pilar Cox le hizo lo mismo. «Me fui a llorar como una niña«, anda recordando estos días. Está corriendo como la espuma otro vídeo del programa de la argentina Susana Giménez en el que Iglesias, con pinta de andar cachondo perdido, no para de agarrarla de la cabeza para besarla en la boca mientras ella, incluso, le suplica que pare. Era 2004, no 1954. Conste que esta última dice que «Julio es una caballero». Amigos con derecho a roce, supongo.
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[–>Quienes faltaban en esta fiesta eran, cómo no, los políticos, siempre atentos para enfangar cualquier asunto a la mínima oportunidad. A las pocas horas de saltar la noticia, partidos de izquierda solicitaron a la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, que le retirara a Iglesias la Medalla de Oro. Podía haber contestado que es prematuro o que hay que respetar la presunción de inocencia, pero si lo hubiera dicho no estaríamos hablando de Ayuso. Optó por manifestar que «la Comunidad de Madrid jamás contribuirá al desprestigio de los artistas y menos, al del cantante más universal de todos: Julio Iglesias». Antes, que es lo grave, escribió: «Las mujeres violadas y atacadas están en Irán, con el silencio cómplice de la ultraizquierda». Estoy convencido de que, en el fondo, no piensa lo que dice y de que el único objetivo de este mensaje es provocar al contrincante, pero es triste que este sea uno de los caminos que ha encontrado el PP para gobernar con mayoría absoluta.
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