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Nadie sale indemne de allí

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  • Publishedenero 20, 2026



Manuel Carrasco componiendo en el estudio que tiene en casa – Fuente: @manuelcarrasco

Hay artistas que necesitan una gran puesta en escena para brillar, y luego está manuel carrasco. El onubense ha vuelto a demostrar por qué es el «poeta del pueblo» en una de las entrevistas más íntimas que se han hecho en televisión. El cantante no sólo ha repasado su trayectoria profesional, sino que ha abierto las puertas de su recuerdo más doloroso, aquella infancia en Huelva marcada por la necesidad, el rugir del mar y el miedo constante a la pérdida.

Una infancia rodeada de salitre

Sentado frente a Jordi Évole en un entorno tan cosmopolita como Londres, el contraste no podría ser mayor. Manuel Carrasco miró hacia atrás para llevarnos al calles de isla cristinaun rincón donde la belleza del océano escondía un rostro amargo. el artista Creció en un barrio pesquero donde el mar no sólo alimentaba, sino que también cobraba vidas..

Con una sensibilidad que traspasó la pantalla, Carrasco recordó cómo de niño el viento de La costa trajo sonidos que quedaron grabados en su memoria.los lamentos de las viudas. Eran gritos que atravesaron la noche posterior a los naufragios, una trágica rutina en su pueblo. Ese miedo lo personalizó en su propia casa; El pequeño Manuel vivía con el corazón en un puño cada vez que su padre salía a trabajar, temiendo ser el próximo en no regresar.

En una casa humilde donde siete personas compartían una habitación individuallujo era una palabra desconocida. Su madre, una mujer todo terreno, trabajó duro recogiendo fresas y limpiando casas para que a sus hijos no les faltara un plato de comida, mientras la familia sobrevivía gracias al ingenio y la unidad fraterna.

Del pincel del pintor al quejío de las rejas

Antes de llenar estadios con 74.000 personas, las manos de Manuel Carrasco conocieron el toque de la cal y el cemento. Fue el único de sus hermanos que terminó la EGB, pero la realidad económica pronto le empujó al mundo laboral. Trabajó pintando paredes con su hermano. y servir mesas, aceptando cualquier trabajo que ayudara a la economía familiar.

Su contacto con el arte fue callejero y visceral. Su padre lo llevó De bar en bar a cantar fandangos a cambio de algunas monedas. Fue allí, entre el humo del local y el ritmo de las palmas, donde Manuel aprendió a proyectar su voz. Él Carnaval de Isla Cristina Él hizo el resto, las comparsas y las peñas se convirtieron en su conservatorio privado, el lugar donde empezó a escribir letras llenas de verdad, sin siquiera sospechar que algún día esas rimas serían reproducidas en las emisoras de radio de todo el país.

El estigma de Operación Triunfo

La charla con Évole también abordó uno de los temas más espinosos de su carrera, su paso por Operación Triunfo 2 en 2002. Aunque quedó segundo, el camino posterior fue un auténtico calvario. El cantante confesó que «Nadie sale ileso de allí» y que, con la perspectiva que da el tiempo, hoy no repetiría la experiencia.

Tras él auge Inicialmente, Manuel se enfrentó al rechazo de una industria que le miraba de cerca por sus orígenes televisivos y, sobre todo, por su fuerte acento andaluz. Tuvo que curtirse en humildes porros y aguantar muchos «noes» hasta que, en 2015, apareció el álbum ‘baila el viento cambió todo. Aquel disco supuso el punto de inflexión que le convirtió en el fenómeno de masas que es hoy, logrando hitos históricos para un solista español que antes parecían inalcanzables.

Una noche loca en Londres

Pero no todo fue drama en la entrevista. La complicidad entre el periodista y el músico se fraguó en una maratón de 14 horas de fiesta en la capital británica antes de encender las cámaras. Entre pubs tradicionales, porciones de pescado y patatas fritas y sesiones de micrófono abierto, ambas compartieron risas y confidencias.

Évole, que admitió sinceramente que nunca había prestado atención a la música de Carrasco hasta que le vio en directo en un festival, acabó intentando cantar, mientras el onubense le corregía entre bromas. La noche dejó anécdotas memorables, desde chistes sobre la colonia hasta el uso de un código secreto bautizado como ‘Mike Tyson’ saber queCuando la fiesta tenía que terminar.

El legado y su familia.

Hoy, Manuel Carrasco es un hombre que valora el equilibrio. Casado con Almudena Navalón y padre de dos hijosel artista tiene claros sus fundamentos. Sus padres, que antes luchaban por llegar a fin de mes, ahora se ilusionan con sus conciertos, aunque su madre sigue viviendo cada actuación con los nervios de quien teme que el sueño se haga añicos.

En un momento de la entrevista, Carrasco se puso serio al hablar de la valores que intenta transmitir a sus descendientes. Ante el avance de la extremismo de extrema derecha en la sociedad actual, El cantante dijo que sería tajante con sus hijos: «Eso no encaja aquí»refiriéndose a su hogar como un refugio de respeto y tolerancia. La entrevista concluyó con una actuación musical que dejó visiblemente emocionado a Jordi Évole, confirmando que, más allá de los números y las ventas, lo que hace grande a Manuel Carrasco es su capacidad para seguir siendo ese niño de Isla Cristina que pintaba paredes y soñaba con que el mar no se llevaría a los suyos.



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