de la fusión con EM&E a la revalorización de un 208% en el Ibex
Ángel Escribano se ha convertido en un año en uno de los hombres de moda en el Ibex 35. El empresario madrileño fue elegido el lunes 20 de enero de 2025 presidente de Indra. Escribano llegó al cargo tras el nombramiento de Marc Murtra como presidente de Telefónica y la salida de José María Álvarez-Pallete tras nueve años al frente de la operadora de telecomunicaciones en un efecto dominó empujado desde Moncloa.
[–>[–>[–>Escribano llegó a la cúspide de una compañía acostumbrada a tener entre sus primeros espadas a directivos vinculados al Gobierno de turno como Murtra (2021-2025) o Fernando Abril-Martorell (2015-2021), ya que la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) suele hacer valer su mayoría accionarial a la hora de elegir a la alta dirección. En el caso del sucesor de Murtra su principal aval eran sus acciones -su compañía familiar, Escribano Mechanical & Engineering (EM&E) es el segundo mayor grupo en el capital con el 14,3%- y su conocimiento del sector de la defensa, el nuevo nicho en el que ha volcado todos sus objetivos la compañía.
[–> [–>[–>365 días en los que Escribano ha contado con el viento de cara que supone la continuidad de la guerra de Ucrania y la presidencia de Donald Trump en la Casa Blanca, que ha redefinido la hoja de ruta de la OTAN y ha exigido mayor gasto militar a los países de la Unión Europea hasta el 5% del PIB en 2035. Este militarismo que recorre todas las cancillerías del Viejo Continente ha disparado el apetito inversor por las compañías contratistas de defensa e Indra se ha beneficiado de ello con una revalorización en el Ibex 35 del 208%, que deja la capitalización de Indra en 10.069 millones. Escribano llegó con las acciones a 18,10 euros y un año después valen 57 euros.
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El auge de la defensa ha impulsado el beneficio de la compañía un 58% entre enero y septiembre hasta los 291 millones y la contratación un 20%, con un destacado comportamiento de esta área. Indra ya ha anunciado que este año actualizará su plan estratégico ‘Leading the future’ después de presentarlo en 2024 y en el que su principal meta era alcanzar una facturación de 10.000 millones en 2030. La tecnológica, asimismo, ha sido la principal beneficiada de las adjudicaciones de los Planes Especiales de Modernización (PEM) de las fuerzas armadas que lanzó el Gobierno con 13.340,8 millones, el 45% del total, frente a 4.030 millones de Airbus y 2.292 millones de Navantia.
[–>[–>[–>Hispasat en 2025, ¿EM&E en 2026?
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Indra ha asumido durante estos últimos doce meses el rol de ‘tractor’ de la industria con alianzas como las que ha alcanzado con Aicox, GMV, Egatel, Ficosa, Sirt, Airtificial, Lecitrailer, Piedrafita e internacionales como la alemana Rheinmetall o la emiratí Edge. La cotizada que lidera Ángel Escribano cerró la adquisición del 89,68% de Hispasat a Redeia por 725 millones y ultima la gran operación del sector: la fusión con Escribano (EM&E), no exenta de polémica porque controla junto a su hermano Javier, consejero de Indra, a su vez. La fusión, aprobada por unanimidad en el consejo de Indra, se llevará a cabo tras la auditoría de las cuentas de ambas compañías en el segundo trimestre del año.
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En junio de 2025, la compañía asumió además el control de Tess Defence, participada por EM&E, Sapa y Santa Bárbara, tras los problemas y retrasos del programa de blindados 8×8 Dragón, que derivaron en reproches públicos y multas; ese año se entregaron 41 unidades listas para operar.
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[–>Paralelamente, Indra ha reforzado su apuesta por los drones con compras y acuerdos: adquirió el negocio de drones de Aertec, pactó la compra de tecnología UAS de Wake Engineering y se hizo con activos de GuardianUTM de Altitude Angel; el movimiento más relevante es la ‘joint venture’ con la emiratí Edge para fabricar drones ‘kamikaze’ en Villadangos de Páramo (León), con una nueva planta que prevé unos 200 empleos y una cartera anual estimada en torno a 2.000 millones.
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Al mismo tiempo, han crecido las tensiones con la estadounidense General Dynamics por Santa Bárbara, a la que Escribano llegó a plantear «nacionalizar» ante la Comisión Mixta de Seguridad Nacional después que la multinacional rechazara la oferta planteada por Indra para comprar sus activos en España. Santa Bárbara le ha declarado la guerra en los tribunales con un recurso contencioso-administrativo con el objetivo de bloquear 3.000 millones de euros en préstamos al 0% que el Gobierno había concedido a la unión temporal de empresas (UTE) de Indra y Escribano para los dos principales programas de artillería que desarrollan para el ejército. La compañía se plantea, asimismo, impugnar la adjucación de ambos contratos que se elevan hasta los 7.240 millones.
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