Hacer un testamento y que nadie lo sepa: el «truco» del abogado David Jiménez para mantenerlo en secreto
Hacer testamento es una decisión importantes a nivel personal y familiar. Aunque a menudo se pospone por supersticiones o falta de tiempo, dejar por escrito el destino de nuestros bienes es clave para evitar conflictos entre herederos y garantizar que se cumplan nuestros deseos tras el fallecimiento. En España, el testamento es un acto jurídico regulado y con plenas garantías legales, siempre que se ajuste a los requisitos formales establecidos por la ley.
[–>[–>[–>Pero no todo el mundo quiere que se sepa que ha hecho testamento o qué contiene. En algunos casos, por discreción, por prevención de conflictos o por razones personales, hay quienes prefieren que el contenido de su última voluntad permanezca en secreto mientras estén vivos. Aunque los testamentos son documentos legalmente confidenciales, existen formas de reforzar aún más ese anonimato, y precisamente de eso habla el abogado David Jiménez en uno de sus vídeos en TikTok.
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“Los testamentos son siempre confidenciales, pero quizá tú tengas interés en que nadie de tu familia sepa que has hecho un testamento”, explica el letrado, especializado en derecho sucesorio. En un vídeo Jiménez responde a una de las preguntas más frecuentes entre sus seguidores: ¿se puede hacer un testamento y mantenerlo completamente en secreto?
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La respuesta es sí, y existen varias vías para lograrlo, aunque cada una con sus ventajas e inconvenientes. La primera opción que plantea Jiménez es el llamado testamento ológrafo, que consiste en redactar un testamento a mano, sin acudir al notario, y guardarlo en un lugar privado (una caja, una carpeta personal, un cajón). “Lo dejas en casa y nadie más conoce su contenido”, señala. Este tipo de testamento es completamente secreto… pero tiene un inconveniente importante: la burocracia posterior.
[–>[–>[–>El problema del testamento ológrafo es que requiere un procedimiento de «protocolización» tras el fallecimiento. Esto significa que los herederos deben presentar ese testamento ante el juzgado, donde se verificará su autenticidad y se procederá a su incorporación oficial al proceso sucesorio. “Mucha burocracia”, en palabras de Jiménez. Además, si nadie sabe que ese testamento existe, puede que nunca llegue a ejecutarse, lo que invalidaría el deseo del testador y daría paso a la herencia intestada (la que se reparte según lo previsto por la ley, sin testamento).
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Testamento sin copia simple
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Por ello, el abogado plantea una segunda opción más eficaz y con todas las garantías legales: hacer un testamento abierto notarial (el más común), pero sin conservar la copia simple del mismo. En este caso, el testador firma su última voluntad ante notario, que se encarga de inscribir el testamento en el Registro de Últimas Voluntades. Sin embargo, si el testador decide no llevarse la copia simple a casa, nadie de su entorno puede conocer el contenido del testamento mientras esté vivo.
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[–> [–>[–>[–>“Como no tienes ese documento, nadie conoce realmente lo que has hecho”, explica Jiménez. Es decir, aunque el notario lo tenga archivado y conste en el registro, el hecho de no entregar físicamente la copia a ningún familiar ni guardarla en un lugar accesible permite mantener la confidencialidad hasta el fallecimiento. Solo entonces, con el certificado de defunción, los herederos podrán solicitar al Registro de Últimas Voluntades qué testamento es el válido y conocer su contenido.
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Este método combina la legalidad del testamento notarial con el deseo de discreción, y evita además los problemas formales del testamento ológrafo. No requiere juicios, ni comprobaciones caligráficas, ni testigos. Y lo más importante: garantiza que la voluntad del testador se cumpla.
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