Davos y la ofensiva de los megarricos en la política
El Foro de Davos, en esa pequeña población-estación de esquí de los Alpes, está cambiando al ritmo de los tiempos. Ese foro económico era objeto de atención de las secciones de economía de los medios de comunicación y ahora lo es especialmente de las secciones de internacional. Lo que caracterizaba a la cita hace una veintena de años era que por su aislamiento y seguridad los grandes millonarios y jefes de Estado del mundo podían pasearse más o menos a su aire, en el recinto de conferencias y entre hotel y hotel. Eran relativamente accesibles. Relaciones y negocios, conferencias y atención mediática.
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Los asistentes intercambiaban experiencias, daban charlas y marcaban las tendencias económicas con sus discursos. Davos también era objeto de peregrinaje de políticos con ganas de aprovechar cercanías para atraer inversiones o la atención de los medios. «Venir a Davos es mi gran oportunidad para ponerme este abrigo de cachemir», explicaba con ironía el entonces conseller de Industria de la Generalitat Antoni Subirà en un paseo por la calle principal de Davos a algo por debajo de 10 bajo cero. Era momento de buscar inversiones y promocionar Catalunya. El mismo día hacías una entrevista improvisada en la barra de un bar con el financiero George Soros sobre sus próximas inversiones y más tarde una charla con el escritor brasileño Paulo Coelho (que tras su éxito ‘El Alquimista’ se abonó a dar consejos a empresarios de éxito). En los 90 y los 2000 los protagonistas del Foro de Davos eran los primeros espadas de la economía y la cultura. También había presidentes de estados con sus séquitos, pero salvo los presidentes de EEUU, pasaban más bien sin gran impacto.
[–> [–>[–>Milmillonarios toman la política
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En la edición de este año todo ha cambiado. La política internacional y los presidentes copan toda la atención. Especialmente por el efecto Trump y sus medidas coercitivas al mundo en su puesta en escena para demostrar poder internacional frente al auge de China. Pero no es que la política gane protagonismo, es que el poder económico se ha apoderado de la política. Los milmillonarios del mundo no se conforman con disfrutar de sus privilegios, sino que están empecinados en extender su poder al poder político. Primero copan atención en redes sociales, después toman las instituciones. La denuncia de este hecho evidente se ha plasmado en un informe presentado en el mismo Davos. La riqueza conjunta de los milmillonarios del mundo aumentó el año pasado en 2,5 billones de dólares, una cifra que prácticamente equivale a la riqueza que posee la mitad más pobre del planeta, es decir, 4.100 millones de personas. Así lo desvela el informe ‘Contra el imperio de los más ricos. Defendiendo la democracia frente al poder de los milmillonarios’, de la oenegé Oxfam Intermón publicado coincidiendo con el inicio del Foro Económico Mundial de Davos.
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El poder de las élites
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Oxfam sostiene que esta concentración extrema de riqueza no solo implica un enorme poder económico, sino también un creciente poder político que permite a estas élites moldear las normas que rigen la economía y sociedad en «su propio beneficio» y en «detrimento» de los derechos y libertades de la ciudadanía.
[–>[–>[–>Cambio de lemas
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El Foro de Davos siempre fue criticado por impulsar la globalización económica y que esa globalización estaba beneficiando especialmente a los más ricos. Las políticas de Trump han roto esa globalización y animan la corriente nacionalista más temible. Hasta la ONU está amenazada. Hay tímidas protestas contra el Foro Económico Mundial, algunas en Zúrich, pero resulta difícil que un número importante de manifestantes puedan llegar a Davos. Los lemas han cambiado. El enemigo dejó de ser la globalización. Ahora el enemigo es Trump, la guerra, el imperialismo y los oligarcas, sean de donde sean.
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Economía y política como arma de guerra
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Davos ensalza siempre a los más poderosos y este año toca Trump. La tensión entre Estados Unidos y Europa por las ansias de la Casa Blanca de anexionar Groenlandia ha sido el tema protagonista de este año, a la espera de la intervención este miércoles del presidente de EEUU. También hablará de Gaza y de su reconstrucción tras la barbarie. Una iglesia evangélica situada cerca de la arteria principal de Davos, la calle Promenade, sirve como cuartel general de la delegación estadounidense. Hasta en eso Trump quiere estar en su mundo, distinguirse y buscar su entorno fuera de las instalaciones del Foro en Davos e instar al peregrinaje de los visitantes hasta su territorio. Economía y política como arma de guerra. Solo los votos y la movilización social pueden contribuir a que vuelvan los tiempos de cordura. Aunque aquellos tampoco fueron tiempos de paz en todas partes.
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