cuando España aprendió a vivir en funciones
La noche en la que España se fue a dormir sin saber quién era su presidente marcaría el inicio de una etapa sin precedentes. Durante más de diez meses, El país funcionaba con un gobierno provisional, sin mayoría, sin rumbo claro y con una política obligada a aprender a negociar sobre la marcha. Diez años después, este bloqueo institucional sigue marcando un punto de inflexión en la historia reciente de nuestra democracia.
La noche que se rompió el tablero
El 20 de diciembre de 2015, las elecciones legislativas pusieron fin al bipartidismo dominante del PP y PSOE. El surgimiento de Ciudadanos y Podemos fragmentó el Parlamento y convirtió la noche electoral en una celebración sin un ganador claro. Nadie obtuvo la mayoría absoluta y, por primera vez en décadas, Los españoles se van a la cama sin saber quién gobernará el país. El resultado refleja una sociedad más plural, pero también marca el comienzo de una incertidumbre política previamente desconocida.
Rajoy dice que no: ganar sin poder gobernar
Aunque fue la fuerza más votada, Mariano Rajoy no acepta someterse a una investidura tras reunirse con el rey Felipe VI el 22 de enero de 2016. No sólo careció de apoyo suficiente, sino que se le aseguró una mayoría contra esta propuesta en el Congreso. Su decisión, sin precedentes hasta entonces, prolonga el período provisional y pone de relieve la dificultad de gobernar en un Parlamento fragmentado. El presidente interino optó por esperar, consciente de que una toma de posesión fallida podría debilitar aún más su posición.
El intento imposible de Pedro Sánchez
Sin ganar las elecciones, Pedro Sánchez acepta el encargo del rey e intenta formar gobierno. Buscó apoyo tanto de su izquierda como de su derecha, pero la incompatibilidad entre Podemos y Ciudadanos hizo que fracasara cualquier acuerdo viable. Pablo Iglesias propuso un gobierno de coalición entre el PSOE y Podemos, con Sánchez como presidente e Iglesias como vicepresidente, además de los ministerios clave para su formación. La propuesta simbolizaba la nueva era política, pero también revelaba la profunda desconfianza entre los actores emergentes.
Nueva votación y disolución del PSOE
A falta de nominación, Las elecciones se repetirán en junio de 2016. El PP vuelve a ganar, pero de nuevo sin mayoría suficiente, sin ni siquiera sumar Ciudadanos. La llave pasó entonces al PSOE. Pedro Sánchez se negó a facilitar un gobierno de Rajoy y dimitió como secretario general, entregando también su acta de diputado porque consideraba que la abstención traicionaba sus principios. El partido se encontró en manos de un líder, en una de las crisis internas más profundas de su historia.
316 días después: el fin del bloqueo
Mariano Rajoy finalmente jura como presidente gracias al apoyo de Ciudadanos y la abstención del PSOE, aunque quince diputados socialistas rompieron la disciplina electoral y votaron en contra. La inauguración estuvo acompañada de masivas manifestaciones en la calle, reflejo de la tensión social y política del momento.
Con ello se pusieron fin a 316 días de gobierno, un récord en la democracia española que normalizó el bloqueo, forzó el diálogo, los pactos partidistas y la repetición de elecciones bajo el nuevo panorama político.
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