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Pido el salario mínimo de 16.000 €

Pido el salario mínimo de 16.000 €
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  • Publishedenero 23, 2026



Alain Santamaría Es uno de los nombres más potentes del trail running español, bicampeón del mundo del Desafío Urbión y referente de la nueva generación de corredores de montaña.

Pese a este historial, su realidad económica dista mucho de la imagen de estrella bien remunerada que muchos asocian con el deporte profesional. Su caso se ha convertido en un símbolo de la precariedad de un circuito que está ganando fuerza, pero que aún no garantiza salarios dignos ni sus mejores representantes.

En 2024, Santamaría dejó su trabajo como operario de mantenimiento para dedicarse de lleno a las carreras de montaña, decisión que él mismo definió como una “inversión” en tu propio proyecto de vida.

“Es una inversión en mí, soy mi negocio, estoy buscando el contrato que necesito”, explicó en 2024 en una entrevista con el pais recordando ese salto al vacío que le permitió concentrarse en el entrenamiento y la competición. Pero esa apuesta, admite, tiene fecha de vencimiento si no hay dinero.

La frase que desató el debate en el mundo del trail running fue tan clara como contundente: “No seguiré en el trail running si en 2025 no tengo un salario digno. “No llego a los 16.000 euros anuales que pido como salario mínimo”.

Alain Santamaría.

La cifra que exige -15.876 euros al año- no es una extravagancia, sino el umbral que fija como mínimo para considerar que puede vivir de su deporte sin seguir “perdiendo dinero” temporada tras temporada.

“Yo soy mi negocio”

En un entorno donde muchos deportistas combinan el trabajo de tiempo completo con el entrenamiento de élite, Santamaría expresó algo que muchos viven en silencio: la tensión entre pasión y supervivencia.

“Es una inversión para mí, soy mi negocio”, insistió, destacando que cada semana de concentración, cada viaje para competir y cada sesión de trabajo físico son horas que no cobra en ningún otro lugar.

Su salario actual ronda la mitad del salario mínimo, una situación que él mismo reconoce como «un privilegio» respecto a lo que ganan otros corredores españoles del mismo equipo. “Su salario actual, en torno a la mitad del salario mínimo, es un privilegio respecto a lo que ganan otros deportistas españoles en Salomon”, afirma el propio informe que ayuda a poner de manifiesto la precariedad del sector.

El riojano explicó que sólo puede permitirse el lujo de “perder dinero” hasta cierto punto: “Puedo seguir perdiendo dinero hasta este año. “Si no tengo el salario mínimo, no voy a seguir por este camino”.

Sus palabras son a la vez una advertencia y un ultimátum para un sistema que se beneficia de sus prestaciones deportivas sin garantizar una estabilidad básica.

Detrás del deportista que entrena con cántaros de agua o que consigue una serie de victorias en colinas y maratones de montaña, hay un trabajador que paga el precio del tiempo, el desgaste y la resignación.



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