un crecimiento insuficiente, el futuro del comercio mundial y el impacto de la IA
Las tensiones geopolíticas en general, y en torno a Groenlandia en particular, han marcado la cumbre anual del Foro Económico Mundial en Davos (Suiza) que ha acabado este viernes. Pero por debajo de ese torrente principal, otras corrientes de preocupación han circulado con fuerza entre los 3.000 asistentes de 130 países, incluyendo 65 jefes de Estado o de Gobierno y 850 consejeros delegados o presidentes de empresas. El foco, así, también ha estado en aspectos más directamente económicos, en particular en un crecimiento económico global insuficiente ante un nivel de deuda pública elevado y creciente, las amenazas al comercio mundial y la velocidad del despliegue de la Inteligencia Artificial.
[–>[–>[–>El diagnóstico general es claro: «No hay señales de que nos estemos dirigiendo a una recesión global, pero hay una creciente preocupación mundial respecto a los riesgos económicos«, ha apuntado Saadia Zahidi, directora general de la organización que organiza la cumbre, al presentar los resultados de la encuesta que anualmente realiza el Foro entre 1.300 expertos de todo el mundo. Dichos riesgos son amplios: la deuda, la inflación, la posibilidad de que se produzca una burbuja en las valoraciones de la IA, los aranceles, las tensiones geopolíticas, la competencia por los minerales y las tierras raras… Todos ellos, además, están vinculados y el más interconectado de todos es el riesgo que supone la desigualdad dentro y entre países.
[–> [–>[–>«La prosperidad no es solo el crecimiento agregado, no puede ser medida solo por el PIB o la capitalización bursátil de las empresas. Debe ser juzgada porque mucha gente pueda verla, tocarla y sentirla. Desde la caída del Muro de Berlín, se ha creado más riqueza que en cualquier periodo anterior de la historia de la humanidad, pero en las economías avanzadas, esa riqueza ha correspondido a una proporción mucho menor de personas de la que cualquier sociedad sana puede sostener», ha advertido el copresidente interino del Foro Larry Fink, también consejero delegado de Blackrock, el mayor fondo de gestión de activos del mundo.
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Ajuste fiscal
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Aterrizando una de las preocupaciones más generalizadas, Kristalina Georgieva, directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), ha puesto el énfasis en el aumento del PIB mundial, que su organismo prevé del 3,3% en 2026. «El crecimiento no es suficientemente fuerte y por ello la deuda que pende sobre nuestras cabezas, que está en torno al 100% del PIB, va a ser una carga pesada», ha advertido.
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Cuando la economía crece menos que la deuda, el valor de esta sobre el PIB aumenta y los recursos para repagarla incrementan su peso dentro de los presupuestos públicos, dejando menos fondos para otros fines, como los servicios públicos o la lucha contra la desigualdad. Por ello, la máxima responsable del FMI ha recomendado a los países que «construyan bases fiscales sólidas y creen especio fiscal, de modo que cuando lleguen las crisis, estén en la mejor posición para absorberlas».
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Un diagnóstico que ha compartido Christine Lagarde, presidenta del Banco Central Europeo (BCE), pero con matices. «Hay deudas y deudas. Hay una deuda que se usa para reformar, reestructurar, invertir en crecimiento sostenible y que lleva a incrementar la productividad. Es la deuda sana. Y luego está la otra, de la que probablemente haya demasiada», ha sostenido antes de defender que, más allá de reducir el volumen de endeudamiento, lo importante es que los Gobiernos «expliquen» bien las estrategias que van a implementar para lograr que sus finanzas públicas estén bajo control.
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[–>Resistente pero amenazado
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Otro gran foco de preocupación ha sido el futuro del comercio mundial, amenazado por la guerra arancelaria lanzada el pasado abril por Donald Trump. En este punto, Ngozi Okonjo-Iweala, directora general de la Organización Mundial del Comercio (OMC), ha querido lanzar un mensaje positivo: las instituciones son más «resilientes» de lo que parecen y el 72% del comercio mundial todavía opera bajos las normas de la OMC. Con todo, también ha advertido que el ‘shock’ que ha supuesto Trump en el último año no es efímero ni coyuntural. «Si gobernara un país, trataría de fortalecerlo y a su región», ha recomendado.
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En la forma de conseguir ese objetivo, sin embargo, han aflorado grandes diferencias. «La globalización ha fallado a Occidente y a Estados Unidos. Es una política fallida. Ha dejado atrás a los trabajadores estadounidenses. ‘America First’ es un modelo diferente, uno que invitamos a otros países a considerar: nuestros trabajadores son lo primero, la soberanía está en las fronteras, no se debe depender de otros«, ha defendido Howard Lutnick, secretario de Comercio de Estados Unidos, cuyas críticas al modelo europeo durante una sesión privada llevaron a Lagarde a levantarse y abandonar la sala.
[–>[–>[–>Significativamente, sin embargo, los toques de atención a la Unión Europea no solo han venido de Lutnick o del secretario del Tesoro, Scott Bessent. «Necesitamos una OTAN más fuerte y una UE más fuerte. Saben lo que tienen que hacer: el Informe Draghi», ha apuntado Jamie Dimon, consejero delegado de JP Morgan, el mayor banco estadounidense, al que Trump acaba de demandar por cerrarle varias cuentas tras el asalto al Congreso de 2021.
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Interdependencia e IA
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Frente a todo ello, Lagarde ha tirado de ironía, pero al tiempo urgiendo a los líderes del continente a actuar: «En los últimos días hemos escuchado muchas críticas hacia Europa, pero en realidad han sido positivas, y deberíamos dar las gracias a los críticos, porque nos han hecho comprender plenamente que debemos estar más centrados, trabajar en ‘planes b’ (a Estados Unidos) y centrarnos en la innovación y la mejora de la productividad». Con todo, la banquera central también ha advertido que el mundo es «interdependiente» y ha puesto como ejemplo la IA, otro de los asuntos centrales del foro de Davos.
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«Es una tecnología que requiere mucho capital, mucha energía y muchos datos, y que prospera si hay abundancia de todo ello. Si no trabajamos de forma cooperativa, si no definimos las nuevas reglas del juego, habrá menos datos disponibles para procesar, habrá menos capital fluyendo de un lado a otro, y eso no favorece la prosperidad del sector, que actualmente lidera el juego y es muy prometedor en términos de productividad«, ha advertido a modo de ejemplo.
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Más allá de ello, el efecto de la IA en la economía ha sido uno de los principales objetos de debate. Por un lado, porque como ha calculado el FMI, afectará al 60% de los puestos de trabajo en los países avanzados y el 45% de los mundiales en los próximos años, bien sea ampliándolos, eliminándolos o transformándolos. Y por otra parte, por el riesgo de que se produzca una burbuja en las valoraciones de mercado de las empresas que la desarrollan, algo que solo puede evitarse si los beneficios que supone la IA se distribuyen «de forma equitativa», como ha advertido Satya Nadella, consejero delegado de Microsoft.
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