REAL MADRID | El cambio climático de Vinicius: «¿’Balón de playa’? ¡Más alto!»
El mejor partido de Vinicius con Xabi Alonso coincidió, paradójicamente, con el último del técnico vasco en el Real Madrid. Fue la final de la Supercopa, donde el brasileño se inventó un gol con el que puso fin a una sequía de 19 partidos consecutivos sin marcar. Desde entonces, ya sin la figura con la que nunca llegó a conectar, ha recobrado el estatus de jugador diferencial. Arbeloa ha logrado que «disfrute», como se prometió en su presentación como nuevo entrenador blanco.
[–>[–>[–>El contexto favorable de Arbeloa
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Vinicius dibujó dos asistencias contra el Mónaco, a las que sumó un gol y otro que él mismo forzó con una internada que terminó en un disparo en propia. Los datos de goles y asistencias muestran la realidad más evidente. Detrás de la misma está la capacidad para generar peligro y atraer rivales, como de la que disponen Lamine Yamal y el propio Vinicius. Una jugada de la nada suya inauguró el camino hacia el triunfo en Villarreal. Se fue de un insistente Pau Navarro para provocar el error de Gueye.
[–> [–>[–>Después, llegaría la definición de Mbappé, con quien no necesita tener una simbiosis para ser un dúo que ya roza la veintena de tantos producidos en conjunto. El contexto que ha generado para ellos Arbeloa les favorece. Públicamente, el entrenador del Madrid ha admitido que correr nunca será una obligación para ellos. Cuanto menos presión tienen para hacerlo, más lo realizan, lo que evidencia la importancia de gestionar un vestuario de egos por encima de cualquier pizarra.
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El Madrid de Arbeloa es mucho más sencillo que el de Xabi Alonso. Solo maximiza las virtudes de lo que tiene, sin pensar tanto en el rival o el contexto de un determinado partido. El resumen es el siguiente: sin balón, líneas juntas y bloque, sin saltar a la presión. A partir de ahí, intentar robar lo más alto posible, pero siempre en base a vigilancias y no a derroche en las marcas. Lo de toda la vida: ser fuerte a la contra.
[–>[–>[–>Respuesta a los cánticos
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En La Cerámica, Vinicius supo sacar lo mejor de sus dos mundos para ser decisivo en una victoria que dejó al Madrid líder provisional de LaLiga. Por un lado, el jugador irreverente que completó una decena de regates exitosos y un reparto de pases con vocación ofensiva como el que puso a Mbappé en una situación franca para provocar el penalti del segundo gol. Siempre ofreciéndose en cada jugada.
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Todo ello, en un contexto adverso, con el público del Villarreal buscándole con el «Balón de playa», en referencia a su fallido Balón de Oro. Tras el primer gol, se llevó la mano a la oreja, para decirle al público del estadio castellonense: «¡Más alto!». La provocación intercambiada que se sostiene cuando le afecta positivamente, aunque se empeñe en decir que «no me gusta que se hable de lo que hago fuera del campo».
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[–>Esta frase tiene que ver con el abucheo que recibió por parte del Bernabéu en los últimos partidos y que le puso en el disparadero más en campo amigo que en el enemigo. Con todo, para Vinicius las chanzas a veces resultan combustible a su favor. Contra el Villarreal protestó, como de costumbre, las decisiones del colegiado Soto Grado. Se tiró al suelo y pidió más amonestaciones para los rivales. Pero todo este carrusel de reacciones conocidas vino acompañada de acciones decisivas que le devuelven a la primera línea.
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