Los actuales retos del cáncer y cómo los nuevos tratamientos se ocupan de ellos
Todos los cánceres comparten su origen genético, es decir se originan a partir de alteraciones del ADN celular (mutaciones), ya sean adquiridas, que es lo más común, o heredadas. “Esas alteraciones confieren a las células un crecimiento descontrolado y una capacidad, en mayor o menor grado, de invasión de los tejidos circundantes y de diseminación a través del circuito linfático o sanguíneo”, declara el Dr. Jaume Fernández Ibiza, coordinador de la unidad de oncología radioterápica del Centro 360 de Excelencia Oncológica Genesiscare Clínica Corachan.
[–>[–>[–>En España, el cáncer más frecuente en los hombres es el cáncer de próstata, y entre las mujeres es el cáncer de mama. Afortunadamente, estos dos tipos tumorales presentan altas tasas de curación.
[–> [–>[–>La detección precoz ha sido fundamental para aumentar la supervivencia de cánceres como el de mama, colon y cérvix, debido a los programadas de cribado poblacional y l uso de vacunas contra el virus del papiloma humano (HPV) en el caso del cáncer de cérvix. En paralelo, el desarrollo de nuevos tratamientos más eficaces ha contribuido a mejorar los resultados en las fases avanzadas de la enfermedad en casos como el cáncer de pulmón, mama, riñón y melanoma, entre otros.
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Según explica el especialista en oncología radioterápica, “gracias a la detección precoz y al desarrollo de dianas terapéuticas más dirigidas, se ha conseguido mayor supervivencia en cáncer de mama, cáncer de próstata, cáncer colorrectal y melanoma. En estos tipos tumorales, conseguimos una supervivencia global a los 5 años de entre el 70 y el 90% de los casos”.
[–>[–>[–>Radioterapia
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La radioterapia es uno de los pilares del tratamiento del cáncer, junto con la cirugía y la quimioterapia. Actualmente, hasta un 60% de los pacientes con cáncer necesitan un tratamiento mediante radioterapia en algún momento de su enfermedad, y están aumentando sus indicaciones gracias a los avances tecnológicos y a la mejora de los tratamientos sistémicos, que ayudan a ‘atacar’ a la enfermedad en diferentes escenarios.
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Se utiliza en pacientes con cáncer prácticamente desde finales del siglo XIX, tras el descubrimiento de los rayos X por parte de Röntgen, en 1895. Por lo tanto, podemos afirmar que la radioterapia lleva más de 125 años como herramienta terapéutica contra el cáncer. Inicialmente, se utilizó en lesiones cutáneas y superficiales, pero posteriormente, durante el siglo XX, aumentaron sus indicaciones, gracias a la innovación tecnológica y a un mayor conocimiento sobre los efectos biológicos de la radiación en los tejidos.
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[–>Pero, cómo trabaja la radioterapia en el organismo, y qué es lo que se consigue con ella que no se logra con otros recursos, nos lo explica el Dr. Jaume Fernández Ibiza.
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“Los fotones de rayos X emitidos por una máquina de radioterapia interaccionan con los tejidos, provocando en el ADN roturas de la doble hélice que son irreparables en el caso de las células tumorales. Causan así su muerte celular o su incapacidad de dividirse.
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La radioterapia actúa de manera local, consiguiendo en ocasiones erradicar el tumor sin necesidad de cirugía y evitando los efectos secundarios de los tratamientos sistémicos que se expanden por todo el organismo. “De este modo, se puede utilizar en casos no operables, en los que una cirugía sería muy invalidante. Además, actualmente somos capaces de realizar tratamientos altamente precisos en los que los efectos secundarios locales se minimizan”, precisa el Dr. Fernández Ibiza.
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Dr Jaume Fernández Ibiza, oncólogo de la Clínica Corachan / EPE
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Efectos secundarios
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Al ser un tratamiento local o que solo se realiza en una región concreta, los efectos secundarios van a depender del área tratada, así como de la dosis y la técnica utilizada. Existen unos efectos secundarios generales, que pueden variar, como cierto grado de cansancio o malestar general.
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Por ejemplo, si estamos irradiando un órgano cercano a la piel, como puede ser el cáncer de mama o un tumor en la faringe, podemos observar cierto grado de eritema (enrojecimiento) en la piel. Y, si es zona de piel con pelo, podría provocar la caída de este. En el caso de irradiar áreas con mucosas, se puede observar una mucositis, que no es más que una inflamación de las mucosas; y si esas mucosas se encuentran en el aparato digestivo bajo, puede dar lugar a diarrea.
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Todos estos efectos son agudos y van apareciendo de manera progresiva durante el tratamiento hasta unos días o semanas tras finalizar, pero son reversibles. Por otro lado, existe un riesgo bajo de provocar efectos crónicos o secuelas más allá de los 6 meses o incluso al cabo de los años. Afortunadamente, este riesgo de secuelas va disminuyendo a medida que mejoramos la precisión del tratamiento, gracias a los avances tecnológicos.
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Innovación tecnológica
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En la actualidad, los aparatos de última generación incorporan avances que permiten utilizar técnicas de alta precisión, como las IMRT y VMAT, que modulan la intensidad de radiación para ajustarla a la zona que queremos tratar y evitar al mismo tiempo irradiar los tejidos sanos circundantes. Otro elemento que ha mejorado el tratamiento con radioterapia es la IGRT o radioterapia guiada por la imagen, que permite comprobar durante las sesiones que la radiación se está administrando correctamente, y así reducir la incertidumbre de las técnicas antiguas. Por otro lado, la SBRT (radioterapia ablativa) o la SRS (radiocirugía), permiten concentrar toda la dosis en pocas sesiones de alta dosis y, así, conseguir un mayor efecto biológico, pudiendo llegar a la ablación total del tumor.
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Hoy en día, también la inteligencia artificial está contribuyendo a mejorar la tecnología en diferentes aspectos del proceso de tratamiento, puesto que los automatiza, los hace más rápidos y reproducibles.
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Las indicaciones de la radioterapia se hacen en función de la localización del tumor y de la fase de la enfermedad. Como hemos dicho anteriormente, la radioterapia se utiliza hasta en un 60% de los pacientes en algún momento de la enfermedad. Es parte del protocolo de tratamiento loco-regional en muchos tumores en fases localizadas como el de mama, el colorrectal, el de próstata, los ginecológicos, los de pulmón, cabeza, cuello y piel, o bien ubicados en el sistema nervioso central, entre otros.
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Algunos tipos tumorales son más radio-resistentes, como, por ejemplo, el melanoma, el cáncer renal, los sarcomas, o la hepatocarcinoma. Aun así, con la mejora tecnológica, se está consiguiendo aumentar las indicaciones en estos casos, al poder ofrecer aumento de dosis sin aumentar la toxicidad.
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Retos actuales
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“En mi opinión -afirma el Dr. Fernández Ibiza-, los principales retos en el abordaje del cáncer pasan por mejorar el índice terapéutico, es decir mejorar los resultados sin aumentar, o incluso disminuyendo, los efectos secundarios o toxicidad de las diferentes terapias. La investigación de nuevas terapias dirigidas en los tumores de peor pronóstico es otro de los retos, así como optimizar los programas de detección precoz y de diagnóstico molecular. Los avances también van enfocados a incrementar el acceso de las terapias dirigidas y la personalización del tratamiento”.
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A grandes rasgos, tal como explica el especialista del Centro 360 de Excelencia Oncológica Genesiscare Clínica Corachan, “la investigación se está centrando en el desarrollo de nuevas dianas moleculares de mutaciones específicas, y en la inmunoterapia, es decir en actuar sobre vías de activación del sistema inmune que ayuden al atacar el tumor”.
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Si nos centramos en la incidencia del cáncer, que son los nuevos casos en un periodo de tiempo, normalmente en un año natural, en España observamos un aumento de la incidencia del cáncer de pulmón en mujeres con tasas de incidencia en 2025, 2.4 veces mayor que en 2005, debido al aumento del consumo de tabaco que históricamente fue más tardío entre las mujeres. En cambio, las tasas de incidencia de cáncer de pulmón en los hombres están descendiendo ligeramente año tras año.
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Por otro lado -añade el Dr. Fernández Ibiza-, en los últimos años se está observando un aumento ligero y constante de las tasas de incidencia de cáncer de mama en mujeres y de los cánceres de páncreas, riñón, tiroides y de linfoma no Hodgkin en ambos sexos.
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