Hay jugadores perdiendo entre 100.000 y 200.000€
Javier Arizmendi Fue delantero de la élite durante más de una década: Atlético de Madrid, Valencia, Deportivo, Zaragoza…y su experiencia internacional con España respalda su carrera en el campo.
Hoy, su “campo” es otro: la banca privada y el asesoramiento financiero. A partir de ahí observa, con cierta preocupación, cómo muchos futbolistas gestionan su patrimonio como gestionan un derbi: impulsivamente, sin planificación alguna.
En sus intervenciones en podcasts y medios financieros, Arizmendi suele partir de una idea que rompe el mito de la eterna seguridad del futbolista: el problema no es sólo cuánto ganas, sino qué haces después con ese dinero.
Afirma encontrarse con jugadores que han acumulado varios millones en cuentas corrientes sin moverlas, pensando que así “están a salvo”. Y allí, lanza una de sus frases más duras: “Hay jugadores que pierden más de 100.000 o 200.000 euros de poder adquisitivo al año por falta de dinero”. No se refiere a malas inversiones, sino simplemente a dejar que la inflación haga su trabajo.
Su propia experiencia explica por qué le preocupa este tema. Durante su carrera futbolística obtuvo una diplomatura en administración y dirección de empresas, posteriormente un máster en finanzas y una formación específica en banca privada. “El mundo de las finanzas me interesaba en optimizar el ahorro que se genera en el fútbol”.
Javier Arizmendi, durante un acto de AFE.
AFE
En este nuevo rol pone gran énfasis en la falsa sensación de seguridad. Dice que muchos clientes piensan que su cuenta corriente es un refugio seguro perfecto, cuando en realidad es una posición silenciosa y costosa.
Para Arizmendi, la raíz del problema está en la mala cultura financiera en general, no sólo en el fútbol. “España es un país con poca cultura financiera”, admite, recordando que en el colegio nadie le hablaba de hipotecas, de inflación o de fondos, aunque luego “todos tengamos una hipoteca, un préstamo…”.
Por eso afirma que «necesitamos más dosis de educación financiera; no sé si es una asignatura completa pero es fundamental para enseñar las nociones básicas de economía en las escuelas». Cree que si la gente entendiera mejor conceptos como IPC, tipos de interés o diversificación, muchos dejarían de poner sus activos inmóviles en depósitos que “no ganan nada”.
A la hora de invertir, Arizmendi se muestra partidario de empezar por lo básico: objetivos, horizonte temporal y perfil de riesgo. «¿Por qué me viene a la cabeza invertir? ¿Qué objetivo financiero tienes? ¿Cuáles son tus condiciones?» pregunta.
Sólo entonces, afirma, se podrán buscar productos adecuados para lograr esos objetivos. Por eso critica las «recetas universales» y las recomendaciones genéricas: «No es lo más adecuado dar recomendaciones sin conocer antes varias condiciones».
Desde fuera, su nueva vida puede parecer menos apasionante que marcar en Mestalla o Calderón, pero Arizmendi ve lo contrario. En una entrevista, resumió el cambio de esta manera: su trabajo ahora es “más estable, a más largo plazo” y le permite apoyar a otros en decisiones que los afectarán durante décadas.
Entre gráficas, carteras y reuniones, sigue muy ligado al fútbol, pero desde otra trinchera: la de evitar que el dinero ganado gracias a los goles y a los entrenamientos acabe evaporándose año tras año simplemente por estar bloqueado en una cuenta.
Puedes consultar la fuente de este artículo aquí

