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Un equipo que deja ‘KO’ a los sistemas de navegación enemigos

Un equipo que deja ‘KO’ a los sistemas de navegación enemigos
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  • Publishedenero 29, 2026



Varios investigadores del grupo ‘Ingeniería Aplicada’ de la Universidad de Murcia (UMU) y de ‘Sicomo’ de la Universidad Politécnica de Cartagena (UPCT) se encuentran desarrollando, bajo el paraguas del programa Caetra, un dispositivo capaz de desorientar significativamente a los sistemas de navegación y GPS de los barcos enemigos.

El transporte marítimo es la columna vertebral del comercio mundial: conecta las cadenas de valor internacionales llevando las materias primas, los productos semielaborados a las fábricas y los terminados a los consumidores; la economía, tal y como funciona en la actualidad, sería inconcebible sin su presencia. Según los datos publicados por ONU Comercio y Desarrollo (UNCTAD) en abril del pasado año 2025, más del 80 por ciento de las mercancías que se venden y compran en nuestro planeta se mueven a través del mar.

Por todo esto, se trata de un sector estratégico primordial para el correcto funcionamiento de España y el resto de los países del mundo. A pesar del peso que tiene, crisis recientes como la financiera del 2008 o la pandemia del coronavirus han generado problemas en esta red de barcos y puesto en evidencia ciertas vulnerabilidades. Más recientemente, conflictos bélicos como el de Rusia y Ucrania, la sequía del Canal de Panamá o las tensiones en el Mar Rojo —principalmente con el secuestro de naves por parte de los hutíes, una organización armada y religiosa que opera en Yemen— también han puesto en evidencia que cualquier situación complicada compromete la estabilidad del sistema.

España, como parte de la Península Ibérica y entrada al Mediterráneo, es un eje crucial, puesto que conecta África, Asia y Europa. De esta forma se explica el interés desde el proyecto Caetra, un programa liderado por el Instituto de Fomento de la Región de Murcia (Info) con la meta de favorecer el desarrollo de empresas que impulsen la innovación e implementación de tecnologías duales (útiles tanto en el ámbito militar como en el ámbito civil), por ayudar a las compañías, pero también por crear grupos de investigación enfocados a lo naval. En este caso, para dotar a las Fuerzas Armadas españolas de una tecnología que marque la diferencia para defender la soberanía nacional y el paso de los buques mercantes en sus aguas de influencia.

Características

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Humberto Martínez Barberá, líder del grupo de investigación de la UMU, ‘Ingeniería Aplicada’ y profesor titular de la Facultad de Informática, explica que los «equipos de guerra electrónica interfieren de forma selectiva las señales de navegación por satélite». Más específicamente, las del Global Positioning System (GPS).

Al mismo tiempo, «suplantan las identidades en los sistemas de reconocimiento automático de estos medios del mar que se llama AIS». Sus siglas significan «sistema de identificación automática» y se trata de una técnica de seguridad presente en todos los barcos comerciales. Deben llevarla de forma obligatoria a partir de determinado tamaño y, de acuerdo con lo que afirma el profesor, sirve como mecanismo para complementar el uso del radar y evitar colisiones. «Con esto, los navíos van transmitiendo su posición y su identificación, de manera que se pueda predecir cuándo podría ocurrir un choque», aclara. Comenta que desde el punto de vista físico son muy fácilmente transportables porque son de pequeño tamaño y «se pueden subir sin problemas a cualquier embarcación» para efectuar dichos ataques.

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«Nosotros lo que hacemos es generar transmisiones falsas en los sistemas AIS», indica. Subraya que esto permite crear «buques fantasmas siguiendo las trayectorias y posiciones que queramos». Utilizando esta herramienta pueden crear «tráfico falso» y provocar confusión en todos los elementos de navegación de las naves que se encuentren en su área de influencia. Un ejemplo de aplicación para los militares podría ser ralentizar o modificar la trayectoria de una unidad hostil.

Para Martínez Barberá, el sistema es «relativamente simple». En primer lugar, señala que utiliza ondas de radiofrecuencia. Por otra parte, se compone de varios elementos de hardware «SDR» que son los encargados de emitir dichas frecuencias y transmitirlas a través de los amplificadores y las antenas correspondientes. Software Defined Radio (SDR) es una tecnología que posibilita la implementación de este tipo de señales a través del software. Por otra parte, el equipo está formado por un ordenador que genera las trayectorias falsas de los barcos.

Aunque su área de actuación sea la de los medios marítimos, el dispositivo se puede instalar también en medios aéreos como un avión de combate o cuatrimotor. En este caso, para que funcione «se debe volar encima de las unidades hostiles y se quedarán sin GPS». «Lo bueno que tiene es que es difícilmente detectable», añade.

Asimismo, asegura que en este momento se están centrando en la reducción de tamaño para poder adaptarlo a drones —navales y aéreos—. Considera que «esta parte del tamaño es muy importante». Implementarlo en unidades de mayor tamaño como las habituales utilizadas a control remoto supondría un destacado ahorro de costes, así como una crucial mejora para la ocultación de la unidad; es mucho más fácil detectar a una embarcación y a un avión que a una pequeña aeronave no tripulada o a un robot submarino.

El rango de actuación, según ilustra el profesor, depende del vehículo en el que esté instalado y la autonomía que tenga el mismo. Es decir, la zona que alcance el envío de la señal con la confusión depende de la potencia y el amplificador que lleve. «En un buque podemos producir señales mucho más potentes que desde un cuatrimotor simple», ejemplifica. Recuerda que, al utilizarlo, también anula las armas enemigas que utilicen GPS, por lo que, de igual manera, sirve como herramienta defensiva. Esto último, según sus palabras, «es clave».

Humberto Martínez Barberá: «Caetra nos ayuda a establecer nuevas relaciones profesionales»

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Los centros de educación superior tienen como misión la formación y preparación de alumnos para el mercado laboral. Sin embargo, su propósito vital es la investigación; ampliar las fronteras de conocimiento y abrir las puertas para que la sociedad lo aplique y mejore, de esta manera, la vida de todas las personas que la integran. Con esto en mente se entiende la participación de grupos de investigación de la Universidad de Murcia y la Universidad Politécnica de Cartagena en el desarrollo de iniciativas para mejorar el equipamiento militar en la Región de Murcia. Aunque Martínez Barberá señala que uno de los objetivos es pasar a ser una entidad para comercializar los productos, ya ha hecho partícipe a unos centros educativos que están indiscutiblemente implicados en el programa Caetra, puesto que también están integradas varias spin-off —firmas que mantienen relación con la Universidad a través de la investigación— como Bleecker o Scorpion.

¿Tienen pensado formar una empresa?

Sí, queremos hacerlo con el dispositivo de guerra electrónica. Ahora mismo estamos en una fase de estudio para ver cuáles serían los requisitos que pide Defensa para poder comercializarlo. De momento hemos desarrollado unos prototipos que hemos probado en maniobras para comprobar que funcionaban. El siguiente paso es definir el producto para incorporarlo en distintas unidades. De momento, las expectativas son muy buenas porque vemos que hay interés.

¿Qué planes tienen de cara al futuro?

Lo que estamos intentando es ver si podemos generar nuevas aplicaciones con los prototipos que ya tenemos desarrollados. Con respecto al equipo que anula los GPS, tenemos el fin de añadir versatilidad e incorporar nuevas funcionalidades, por ejemplo, con el ámbito de los distintos ruidos que podemos utilizar para confundir a los sistemas de navegación. Queremos que estén muy listos para el ámbito de defensa.

¿Qué les aporta Caetra?

Algo que nos proporciona desde ya es la posibilidad de hacer networking —establecer relaciones, sinergias y conocimiento entre compañías— con las partes implicados. También nos permite conocer a los representantes del ejército, sus necesidades. Así como mostrarles nuestros proyectos y ver si tiene aplicaciones en su entorno.

¿Qué otros proyectos han desarrollado?

También hemos trabajado, junto a otras empresas como Octopus Robotics o JP Alcaraz, para desarrollar un dron aéreo y uno submarino. En ambos casos nos hemos encargado del software y el primero se hizo a propuesta de la policía nacional. Todo esto en colaboración con Caetra.

¿Qué aplicación tienen sus productos en el ámbito civil?

En el caso de los dispositivos de guerra electrónica no tiene ninguna aplicación, al menos por el momento. Pero sí que lo tienen el resto de los proyectos en los que hemos trabajado. El equipo volador es útil para la inspección de seguridad y los submarinos autónomos están diseñados principalmente para la limpieza de hélices, ya sean de una embarcación militar o de cualquier otro tipo.

El grupo Investigación Aplicada de la Universidad de Murcia está detrás del software de este dron submarino limpiador de hélices

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El dron submarino conocido como ROV Kraken ha sido desarrollado por la firma Octopus Robotics en colaboración con el grupo de investigación de la UMU que lidera Humberto Martínez Barberá. Estos últimos se encargaron del desarrollo del software de un equipo que, según explica, ya está siendo utilizado por algunos científicos para el monitoreo y protección del Mar Menor con la identificación de Nacra, en Cabo de Palos para la monitorización de la Gorgonia Blanca y en el Mediterráneo para hacer seguimiento del estado de las praderas de posidonia.

El profesor de informática señala que para este dispositivo subacuático han creado un software con el que «podemos operar tanto robots comerciales como algunos que hemos diseñado nosotros». La aplicación principal, más allá del uso que se le ha dado para la vigilancia de la albufera murciana, indica que se centra en la «limpieza automática de hélices». «El robot identifica la ubicación de las aspas, se posiciona con una herramienta de limpieza y procede a hacer su trabajo», especifica.

El submarino emplea todos los sensores de los que dispone, tanto de sonares como de visión, para seguir la superficie de las paletas y eliminar todo el biofouling -fenómeno derivado de la acumulación de organismos acuáticos como bacterias, algas y otros microorganismos en superficies sumergidas-.

Asimismo, el equipo cuenta con mayor autonomía gracias a la integración de modelos de inteligencia artificial en el software. El reconocimiento automático de objetos submarinos es la utilidad básica: «Lo hemos probado en piscifactorías con doradas; cada vez que aparece uno de estos peces en cámara, el robot registra su detección». Otro uso es la orientación del robot durante la inmersión que, tal y como dice Martínez Barberá, «es bastante delicada al no haber GPS».



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