A nivel económico hay bastante más apoyo a los músicos en el Reino Unido que en España
Sofía Ros (Santa Cruz de Tenerife, 2002) ofrece este domingo (12.00 horas) el concierto “El acordeón clásico en perspectiva” en la cúpula del Centro Niemeyer.
[–>[–>[–>-Su concierto de Avilés es el inicio de gira por España. ¿No es eso?
[–> [–>[–>-Exacto, sí, sí.
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-El acordeón la acompaña desde que empezó sus estudios.
[–>[–>[–>-Yo nací en Tenerife y a los 6 años me fui a vivir a Santander y allí empecé a estudiar música, mis padres son músicos y como a los 13 años acabé el conservatorio profesional, porque iba haciendo dos cursos en uno y entonces, pues estaba en un momento en el que no podía seguir estudiando música en España. Así que me tuve que mudar a Edimburgo, fui allí a una escuela de música, a un internado que tenía colegio y conservatorio en el mismo sitio.
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-¿Qué tiene el acordeón para que sea el instrumento de toda su vida?
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[–>-Mi abuelo tocaba el acordeón y mi madre también lo tocaba de niña, aunque mi madre es pianista. Y bueno, fuimos al conservatorio a elegir instrumento y las plazas que quedaban eran o tuba o acordeón, pero acabamos eligiendo el acordeón.
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-El acordeón siempre ha sido más un instrumento festivo que culto. ¿Cómo se enfrenta al repertorio tan reducido?
[–>[–>[–>-Exacto, sí, sí. El acordeón se conoce tanto en España como en Escocia, como ha dicho, en el mundo popular y tradicional. En la antigua Unión Soviética se desarrolló muchísimo el repertorio original para acordeón en los últimos 70 años. Y bueno, como aquí está un poco conocido, a mí me gusta hacer un poco las dos cosas, ¿no? Tocar repertorio que es conocido ya en la música clásica, como puede ser música de Bach, de barroco, romanticismo, que al tocarlo en el acordeón, pues como que consigue una voz distinta, entonces es como redescubrir música que ya conoces. Y luego al mismo tiempo me gusta también incluir repertorio original para acordeón que nadie ha escuchado nunca. El concierto de Avilés es un poco una mezcla de eso, ¿no? Desde el Barroco pasando por el Romanticismo y repertorio original para acordeón.
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-O sea que encima de interpretar tiene que hacer arreglos y componer.
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-Exacto, siempre desde los acordeonistas tenemos que aprender a hacer arreglos. Y es un poco, pues, encontrar el equilibrio entre respetar la partitura del compositor y luego también la licencia artística que tienes como coautor, digamos.
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-¿Qué es lo más divertido? ¿Hacer a Astor Piazzolla o hacer a Bach directamente al acordeón?
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-Pues yo creo que todo es divertido, la verdad. Porque es diferente. La música se ejecuta de distinta manera, yo creo. Su música a mí me ha acompañado siempre desde pequeña. El año pasado toqué su concierto “Aconcagua”, que fue como la experiencia más bonita de mi carrera hasta ahora.
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-Se mueve entre España y el Reino Unido.
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-Exacto, viví cuatro años en Edimburgo y ahora llevo seis en Glasgow.
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-¿Y cómo es la vida de un músico de recital en el Reino Unido?
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-Bueno, yo ahora no tengo intención de dar clases, yo me quiero dedicar a tocar y a ser solista. Y sí que es verdad, no diría que es un sistema mejor o peor, pero a nivel económico hay bastante más apoyo en el Reino Unido que hay en España. Yo me fui de España porque no había nada de apoyo. Mis padres no tenían medios, no se lo podían permitir. Estuve cuatro años en la Escuela Nacional de Música, completamente sublimada por el gobierno escocés. A la hora de empezar una carrera en el Reino Unido, también hay muchas becas que te aportan ese apoyo. Para que tú puedas estudiar, no solo te pagan lo que cuesta la carrera, sino que te pagan también los gastos de vivir, te ayudan a encontrar conciertos, sobre todo en la época en la que has acabado de estudiar, pero no estás tan situado como un artista profesional. Entonces es esa época.
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-Viene sola a Avilés. ¿Le gusta la música de cámara?
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-Suelo hacer bastantes conciertos individuales, pero me gusta mucho la música de cámara. Tuve un grupo muchos años con una violinista. Me gusta mucho tocar con “cellos”, también alguna vez con orquesta. Me encanta la música de cámara. Hace poco toqué con la violinista Nicola Benedetti en un cuarteto, con un guitarrista y un solista también, y tocamos en un festival en Edimburgo. Y la verdad es que la música de cámara tiene algo muy especial: estás compartiendo música con gente y lo hace algo precioso. Me encanta.
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