estos son los hoteles más singulares de Asturias
Hoteles e infraestructuras turísticas que tengan alguna singularidad. Es lo que Carmen Adams, Catedrática de Patrimonio Cultural para Turismo en la Universidad de Oviedo, intenta mostrar en el libro «Conocimiento Turístico», tras coordinar el capítulo «Arquitecturas turísticas», que contó con la participación de los profesores Elisa Povedano (Universidad Carlos III) y de los arquitectos César Ruiz Larrea y Alfonso Penela.
[–>[–>[–>El libro, impulsado por la plataforma turística Nexotur, fue presentado la semana pasada en el Museo de la Real Casa de Moneda y Timbre en Madrid con la presencia de Adams. En el capítulo hay un largo repaso sobre infraestructuras turísticas en España y en Asturias, además de alguna recomendación. Todo ello bajo la coordinación de Adams, que con su conocimiento apunta una clave que, aunque no figura en el libro, debe aplicarse según ella a la región. «Hay que evitar la masificación turística. La marca Asturias, paraíso natural, sigue estando vigente».
[–> [–>[–>Asturias reúne algunas de las infraestructuras turísticas más representativas de la evolución del turismo en España, con ejemplos repartidos por todo el territorio que combinan «patrimonio, paisaje, sostenibilidad y reutilización arquitectónica»
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A continuación, los hoteles citados en el capítulo
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En el occidente asturiano, Taramundi se consolida como referencia del turismo rural, definido como “ejemplo emblemático de núcleo de turismo rural que actúa como motor de desarrollo a partir de la puesta en valor del patrimonio”. En ese concejo nació el turismo rural en España, de la mano de La Rectoral, que sigue abierta.
[–>[–>[–>En Oviedo, destaca el Hotel Nap, citado por el uso de “tecnologías innovadoras procedentes de la relación de los propietarios con el CSIC”, dentro del ámbito de los hoteles sostenibles, junto al Palacio de Congresos, integrado en la red de infraestructuras para el turismo profesional y de eventos.
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La transformación urbana ligada al turismo aparece reflejada en Gijón, con su paseo marítimo, vinculado al desarrollo del “turismo de masas” que marcó la evolución del litoral en el siglo XX. La arquitectura turística vinculada al paisaje tiene uno de sus hitos tempranos en el Mirador del Fitu, concebido en 1927 como “un balcón para admirar la cordillera”.
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[–>Carmen Adams, segunda desde la izquierda, durante la presentación / LNE
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La reutilización de los palacetes de indianos ocupa un lugar central. En Valdés se cita Villa La Argentina; en Pravia (Somao), La Cochera de Somao; en Llanes, el Palacio de Garaña; en Ribadesella, el Silken Gran Hotel del Sella y Villa Rosario; en Navia, el Palacio de Arias; y en Ribadedeva, la Quinta de Villanueva, edificios que “son ahora hoteles y se evidencian como señas identitarias de su región de origen”, aunque se subraya que “no existe una marca Casas de Indianos, que seguro actuaría como reclamo”.
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En Llanes, el Molino de Tresgrandas ejemplifica la reconversión de arquitectura preindustrial, dentro de una tendencia que apuesta por “recurrir a inmuebles erigidos en el pasado para, tras un proceso de rehabilitación y adaptación, proceder a su transformación funcional con vistas a su aprovechamiento turístico”.
[–>[–>[–>La arquitectura industrial rehabilitada aparece en Belmonte de Miranda, con la antigua central eléctrica de Selviella, transformada en complejo turístico. El litoral suma infraestructuras singulares como el faro de Cudillero, donde el atractivo turístico se vincula a “lo sublime, contemplar un mar embravecido”.
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Por último, las nuevas formas de alojamiento están representadas en Ribadesella por Burbujas del Sella, ejemplo de glamping que responde a una demanda basada en “el contacto directo con la naturaleza, sin renunciar al confort e incluso al lujo”. Se trata de campings clásicos, pero con más comodidades.
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