el periodista Don Lemon, ya en libertad tras su detención por cubrir unas protestas en Minnesota
«No voy a parar ahora». Así de contundente ha sido Don Lemon. Así de tajante ha sido el periodista, arrestado en Los Ángeles por cubrir protestas alrededor y dentro de una iglesia en San Pablo, en Minnesotadespués de su liberación. Después de pasar horas detenido. Después de estar bajo custodia policial por presuntamente violar la ley federal en una instalación donde un funcionario de ICE actúa como pastor religioso.
La ex presentadora estrella de CNN, una vez libre, ha enviado un mensaje claro a la Administración de donald triunfo: «He dedicado toda mi carrera a cubrir noticias, y No voy a parar ahora».
«No hay momento más importante que este preciso momento para un medio libre e independientesacar la verdad a la luz y responsabilizar a quienes están en el poder», dijo Lemon.
Y el periodista ha reiterado su intención de «no parar nunca». Para cubrir hechos como los que terminaron con su detención, posicionándose del lado de los «innumerables periodistas que hacen lo mismo» que él: «Estoy con ellos y no me callarán».
«La Primera Enmienda de la Constitución proteger el trabajo que he estado haciendo durante los últimos 30 años», insiste Lemon una vez liberado.
El periodista, que tiene permiso para viajar tanto dentro como fuera del país, enfrenta cargos de conspiración para violar derechos constitucionales y violación de la ley FACEque prohíbe interferir, mediante el uso de la fuerza o amenazas, en el derecho de una persona a practicar su religión.
Por su parte, Pam Bondi, fiscal general de Estados Unidos, confirmó el arresto de Lemon y de otras tres personasincluido el de su colega periodista Georgia Fort. Todos ellos, «en relación con el ataque coordinado a la Iglesia de las Ciudades en St. Paul, Minnesota».
Tricia McLaughlin, subsecretaria del Departamento de Seguridad Nacional, afirmó que el periodista fue acusado de «crímenes federales contra los derechos civiles».
El informante, que se encontraba en Los Ángeles para cubrir la entrega de los premios Grammy, calificó todo, según Abbe Lowell, su abogado, como un «ataque sin precedentes a la Primera Enmienda» y un «Intenta distraer la atención de las muchas crisis que enfrenta Trump».
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