Un estudio revela que el bajo peso puede triplicar el riesgo de muerte prematura, desafiando el IMC
Un estudio que siguió a más de 85.000 adultos descubrió que las personas con un Índice de Masa Corporal (IMC) inferior a 18,5 tenían casi tres veces más probabilidades de morir prematuramente que aquellas en el extremo medio y superior del llamado rango «saludable», o sea con cierto exceso de peso.
[–>[–>[–>La relación entre peso corporal y salud es más compleja de aquello que a menudo se supone. Una nueva investigación presentada en la reunión anual de la European Association for the Study of Diabetes (EASD), que aún no ha sido revisado por pares, sugiere que el riesgo más bajo de muerte puede no ubicarse claramente en el rango tradicional “saludable” del índice de masa corporal (IMC).
[–> [–>[–>En otras palabras, el análisis de más de 85.000 adultos en Dinamarca permitió concluir que tener un Índice de Masa Corporal (IMC) en el rango de sobrepeso, e incluso en parte del rango de obesidad leve, no siempre se asocia con un mayor riesgo de muerte temprana, mientras que quienes están muy delgados presentan un riesgo particularmente alto.
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El IMC no es el «Santo Grial» para analizar la relación entre salud y peso
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Los investigadores, liderados por Sigrid Bjerge Gribsholt, en el Steno Diabetes Center Aarhus, analizaron datos de 85.761 personas y registraron 7.555 defunciones durante un seguimiento de cinco años. Tomando como referencia a quienes tenían un IMC en el extremo superior del rango “normal», observaron que las personas con IMC entre 25 y 30 (sobrepeso) y algunas con IMC entre 30 y 35 (obesidad leve) no tuvieron una mayor mortalidad durante ese periodo.
[–>[–>[–>En cambio, los individuos con IMC por debajo de 18,5 (bajo peso) tuvieron casi tres veces más probabilidades de morir que la población de referencia, de acuerdo a una nota de prensa. Sin embargo, esto no significa obviar los riesgos del sobrepeso: la mortalidad aumentó claramente en quienes presentaban obesidad severa (IMC 40 o más), con más del doble de riesgo, y hubo un incremento modesto (23%) en el grupo con IMC de 35 a 40.
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Además, otro punto llamativo es que dentro del rango considerado “normal” (18,5–25 de IMC), aquellos en la franja inferior mostraron mayor mortalidad que los de la franja alta del mismo segmento. Los autores apuntan a dos posibles explicaciones: por un lado, la llamada causalidad inversa, o sea personas que pierden peso por enfermedad subyacente y aparecen con peor pronóstico o, por otro, que el IMC es una medida demasiado general que no distingue la distribución de la grasa ni la condición metabólica.
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[–>Enfoque personalizado
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El exceso de grasa visceral, acumulada alrededor de órganos, tiene efectos metabólicos mucho más dañinos que la grasa subcutánea localizada en caderas o muslos, enfatizan los investigadores. Por eso, dos personas con el mismo IMC pueden tener perfiles de riesgo muy diferentes.
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Según un artículo publicado en The Conversation por una especialista que no participó en el estudio, algunos trabajos recientes apuntan a que la aptitud cardiorrespiratoria y la composición corporal (masa muscular y grasa visceral) pueden predecir la salud y la longevidad mejor que el IMC por en forma independiente.
[–>[–>[–>Sin embargo, los expertos insisten en un enfoque individualizado: tratar la obesidad no debe limitarse al número en la balanza, sino incluir una evaluación de riesgos y medidas que favorezcan la salud metabólica en general, entre otros aspectos a analizar de forma personalizada en cada caso. (Una primera versión de este artículo se publicó el 22 de septiembre de 2025)
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