“Eliminar las viviendas de uso turístico no va a hacer que bajen los alquileres”
El alquiler de apartamentos turísticos está en el punto de mira. Es una opción cada vez más recurrente entre los propietarios por su mayor rentabilidad y por evitar problemas derivados de alquileres a largo plazo como inquietud. Una madre de familia que tiene un piso de alquiler turístico en el madrileño barrio de Chueca fue muy directa sobre el motivo de su preferencia por esta modalidad: «No te destrozan y van y vienen».
Alquilar un apartamento para turismo no es tan sencillo ya que el propietario está obligado a solicitar autorización a la comunidad de vecinos si quiere cambiar a esta modalidad. Podrían rechazarlo o subir la cuota de comunidad al propietario de esa vivienda. Se están tomando algunas medidas restrictivas respecto a este tipo de alquiler al considerar que perjudica el precio del alquiler residencial, pero el economista Gonzalo Bernardos no está de acuerdo con ello, tal y como explicó en el coloquio celebrado en el Círculo Ecuestre en palabras publicadas por el portal Idealista.
¿El alquiler turístico afecta a la vivienda?
El experto fue muy contundente: «La historia ha exterminado los datos». Pidió romper lo que para él es un mito: «Eliminar viviendas de uso turístico no va a bajar los alquileres». Señaló que el impacto es prácticamente nulo porque los alquileres turísticos son un porcentaje mínimo de todas las viviendas disponibles: «Pensar que eliminando ese 1% vas a solucionar el acceso a la vivienda no tiene sentido».
Basa su análisis en las grandes ciudades y el número de apartamentos turísticos que hay en ellas: «Las seis principales ciudades del país concentran el 16,8% de la población, pero sólo el 12,6% de las viviendas turísticas». El porcentaje de pisos turísticos está mucho más repartido, lo que a sus ojos hace que este tipo de alquiler no repercuta en el precio de la propia vivienda, que es más elevado en las grandes ciudades a pesar de que el porcentaje es muy bajo.
Éste es el verdadero problema de la vivienda.
Gonzalo Bernardos no sólo intentó negar la relación entre alquileres turísticos y altos precios, sino que también reveló el verdadero problema: «El acceso a la vivienda es un problema de falta de oferta». Considera que aquí está la clave: «Sin suministro no hay regulación que funcione». El economista explica que con la vivienda se produce un efecto dominó: «Cuando se envía el mensaje de que invertir en vivienda es un riesgo, la inversión desaparece. Y cuando la inversión desaparece, los precios suben».
El aviso de Gonzalo Bernardos
Tiene claro por qué se ataca este tipo de alquiler: «Aquí hay una cruzada contra el turismo». Considera que el dato no guarda relación con el nivel de alerta: «No ha habido un crecimiento descontrolado». Después de eso, lanzó una clara advertencia: «Estamos a punto de matar la gallina de los huevos de oro». Explicó el motivo: «¿Quién crees que va a los restaurantes, a las tiendas, a las ofertas culturales durante la semana? La población móvil».
Cree que España no puede permitirse el lujo de renunciar al turismo: «Una ciudad homogénea, donde sólo viven los que nacieron allí, es un gran ejemplo de fracaso». Puso el foco en el Barcelona: «Queremos una ciudad sin ruidos, sin maletas y sin turistas»pero luego queremos mantener el nivel de actividad económica». No fue cortado: «Antes había fábricas que pitaban constantemente y ahora nos impacta el ruido de las maletas».
Una reflexión resume sus sentimientos: «Cuando el propietario cobra menos o se siente perseguido, abandona el mercado. Y cuando la oferta desaparece, la demanda se desborda y aparecen prácticas opacas». Lo tiene muy claro: “Cuando miras lo que aportan las viviendas turísticas y lo comparas con los supuestos daños que generan, el resultado es una goleada”.
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