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Era limpiar y limpiar hasta la extenuación; si desobedecía me encerraban en un sótano durante horas y días

Era limpiar y limpiar hasta la extenuación; si desobedecía me encerraban en un sótano durante horas y días
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  • Publishedfebrero 4, 2026



Mónica es una de las muchas chicas que han pasado por la secta. nueva vida, situada en Ciriza (Navarra) que pretende convertir a niñas con algún tipo de problema en «mujeres decentes». Sin embargo, lejos de ser un centro evangélico, es un lugar donde los castigos, la explotación laboral y hasta los exorcismos están a la orden del día. «La obediencia era limpiar y limpiar sin descanso y por supuesto, sin estar de guardia, sin cobrar nada; hasta el cansancio», afirmó, al tiempo que remarcó que cuando intentó salir del centro el «Estuvieron encerrados en un centro durante horas y días».

Esta niña estuvo ingresada en este centro durante diez años y explicó que su vida diaria, al principio, consistía en la limpieza del interior del centro con «rutinas muy marcadas y siempre con una persona acompañándote, una sombra». «No hay otra actividad, solo es limpieza. A veces hacen deporte un domingo que ya estás agotado y solo quieres descansar», detalló, al tiempo que agregó que «es hasta el agotamiento cada día con un descanso de 20 minutos al día.

Asimismo, ha señalado que una vez que se considere preparado «sales a trabajar» y en su caso se levantó a las cuatro de la mañana, «fue a una clínica, a una óptica, a unos portales, a limpiar un albergue de 80 habitaciones…». Sin embargo, cuando pensó que su jornada había terminado, volvió al centro y «siguió trabajando dentro y así hasta el cansancio». «Además, entre nosotros nos cuidamos unos a otros. Tuve que hacer de sombra para los demás; ahí no hay rehabilitación. Ni siquiera te explica en qué consiste tu proceso. Sólo consiste en obedecer y entenderás.»añadió.

Por otro lado, ha destacado que en su caso se incorporó en 2005 porque con 22 años le dio un Brote psicótico «provocado por el consumo de cannabis»fue entonces cuando su familia decidió que lo mejor para ella era «entrar en ese centro»: «Yo no fui voluntariamente, me llevaron allí y me dejaron allí y el centro aceptó que entrara». “Me quedé allí diez años porque además de la persuasión coercitiva, pedí muchas veces salir y no me dejaron. Al contrario, me retuvieron más tiempo. «Me encerraron en un sótano durante horas y días».ha informado.

Asimismo, Mónica nunca recibió un solo euro por el trabajo que realizó para el centro en otras localidades. Además, en el momento en que consiguió su propio trabajo, la mitad de su salario tuvo que ser donado a la organización. «Nunca me dieron el alta y nunca me pagaron nada, ni trabajo», recordó.

Finalmente, destacó que un día, harta, que «no podía más porque era insoportable», se escapó porque «querían una casa con alguien de allí». «El comienzo fue muy duro, recuperarse de esto es muy difícil. No es posible una recuperación completaporque las heridas que te dejan son para siempre, aunque puedas afrontar la vida y aunque puedas seguir viviendo, los 10 años que me robaron y todo el daño que me han hecho nadie me lo podrá devolver”, concluyó.

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