BORRASCA MARTA | Juanjo Durán, coordinador del grupo del CSIC en Grazalema: «Habrá que tener una vigilancia continuada, no sólo durante la emergencia, sino después»
Lo que se está estudiando en Grazalema por parte del equipo de geólogos del CSIC no es la respuesta del terreno sobre el que se asienta un pueblo a estas lluvias, sino la respuesta de todo un sistema que se ha ido modelando, a lo largo del tiempo, con la fuerza del clima. Las lluvias torrenciales de las últimas semanas, de una intensidad y persistencia poco habitual, no han afectado sólo al casco urbano de Grazalema, sino a todo el sistema kárstico que se extiende por varios municipios del entorno. Un tren de borrascas, sin apenas tregua, que ha hecho que el acuífero se haya llenado sin descanso, acumulando una presión de agua que ha dejado esas imágenes impactantes de agua brotando del suelo, los enchufes y las paredes que ahora obliga a un seguimiento científico continuo.
[–>[–>[–>Nunca antes, ni los más veteranos científicos, ni los viejos del lugar habían visto una situación así. «Es una situación excepcional», resume Juan José Durán Valsero, científico del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y uno de los grandes expertos en el Karst de la Sierra de Grazalema. El CSIC ha activado su Grupo de Asesoramiento en Desastres y Emergencias (GADE). Durán Valsero coordina el equipo de ocho especialistas, fundamentalmente hidrogeólogos y expertos en movimientos del terreno, que se ha desplazado al terreno. que «el análisis no puede centrarse en un punto concreto»: «No sólo se está estudiando Grazalema. La foto no la puedes hacer en un sitio puntual, tienes que ver qué está pasando en todo el sistema hidrogeológico», insiste en conversación con El Correo de Andalucía
[–> [–>[–>Los expertos del CSIC están documentando manantiales con caudales extraordinarios, simas que ahora expulsan agua cuando antes la absorbían, embalses que se llenan con una rapidez inusual, grietas en el terreno y pequeños deslizamientos que ya están afectando a caminos y carreteras
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Un trabajo sobre el terreno que se está desarrollando en varios municipios de la Sierra: Grazalema, el primero de los pueblos que ha sido desalojado al 100% de manera preventiva, Villaluenga del Rosario, Alcalá del Valle, Montejaque, Benaoján, Ubrique… «Todos los sitios donde hay cualquier tipo de problema de desprendimiento, de deslizamiento o de agua», explica Durán. En cada uno de ellos, los técnicos están identificando y registrando los puntos más sensibles del territorio.
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Acompañados por agentes de la Guardia Civil, conocedores del terreno y sus vecinos, este equipo de expertos geólogos y en movimientos sísimicos está recorriendo el corazón de los pueblos blancos sin descanso. Un trabajo que implica, al fin, el examen de cómo se agrieta o se hunde el corazón de los pueblos blancos.
[–>[–>[–>[–>[–>[–>Fue la Junta de Andalucía, coordinadora del Plan de Emergencias, la que solicitó la incorporación de este equipo de expertos y es con sus diagnósticos y recomendaciones con los que se está tomando las decisiones: nuevos desalojos preventivos o una vuelta a casa que, por ahora, no tiene fecha cercana.
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Desalojo de Benaoján, en el parque natural de Grazalema
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Un par de horas después de la conversación con el científico del CSIC, la Junta de Andalucía ha procedido al desalojo de unos 200 vecinos con viviendas situadas en zonas inundables de Benaoján (Málaga), un pueblo de la serranía de Ronda localizado dentro del Parque Natural de Grazalema asentado sobre varios acuíferos y yacimientos importantes.
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[–>Los expertos están documentando, según Durán, manantiales con caudales extraordinarios, simas que ahora expulsan agua cuando antes la absorbían, embalses que se llenan con una rapidez inusual, grietas en el terreno y pequeños deslizamientos que ya están afectando a caminos y carreteras. Con todos esos datos se va trazando un mapa dinámico que permite evaluar si el proceso se mantiene, se intensifica o empieza a remitir. «Todavía es pronto para sacar conclusiones», insiste este científico titular del Instituto Geológico y Minero de España (IGME) y director del Departamento de Investigación en Recursos Geológicos. «Hoy el equipo está dando vueltas de un sitio a otro y más bien apagando pequeños fuegos, pero no tenemos un resumen completo con el que pueda decir «la cosa va un poco más suave o no, o se mantiene». La previsión es que este domingo se tenga una fotografía más o menos aproximada de la situación.
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En Grazalema, donde se ha producido el desalojo preventivo de viviendas, la situación sigue siendo especialmente delicada. El presidente de la Junta de Andalucía, Juan Manuel Moreno, ha advertido, en su comparecencia en Huétor Tajar, de que no se descarta ampliar el perímetro de desalojos en función de lo que indiquen los informes técnicos. «Es posible que se amplíe el perímetro de evacuación en función de lo que nos diga el equipo de geólogos y que durante unos días no sea posible que los vecinos puedan volver a sus hogares», ha señalado.
[–>[–>[–>«Los acuíferos kársticos tienen un comportamiento muy particular ante episodios extremos como este: se rellenan muy rápido, pero también se drenan muy rápido»
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Moreno ha explicado que, al menos hasta que pasen las lluvias previstas y se pueda realizar un peritaje completo, la situación seguirá bajo vigilancia: «Hasta el miércoles, cuando remitan las precipitaciones y se pueda hacer un peritaje, es complicado. Se va a supervisar si hay que ampliar el perímetro. Podría ser razonable que se ampliara, pero habrá que ver qué nos trasladan los técnicos».
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Mientras tanto, el pueblo de Grazalema permanece vacío, aunque custodiado por la Guardia Civil y las fuerzas de seguridad del Estado para evitar pillajes o cualquier situación anómala. La mayoría de los vecinos desalojados se ha alojado con familiares, y alrededor de 250 personas están hospedadas en hoteles. Según ha explicado el presidente de la Junta, están razonablemente bien dentro de unas circunstancias adversas”.
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Ni vecinos ni científicos habían vivido una cosa igual: «Es una situación excepcional»
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Desde el punto de vista científico, los expertos subrayan que los acuíferos kársticos tienen un comportamiento muy particular ante episodios extremos como este. En medio de tanta incertidumbre, hay mensajes que tranquilizan. «Se rellenan muy rápido, pero también se drenan muy rápido», explica Juanjo Durán. Cuando cesen las precipitaciones, el drenaje debería producirse con relativa rapidez, lo que permitiría ir reduciendo poco a poco la presión del agua acumulada bajo el terreno.
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Aun así, el CSIC considera imprescindible mantener «una vigilancia continuada, no solo durante la emergencia, sino también en la posemergencia y en la fase de recuperación». El objetivo es comprobar que el nivel del agua desciende con normalidad y que no se han producido daños estructurales que impidan el regreso seguro de los vecinos, una decisión que todavía se tardará en tomar y que corresponde a la Junta de Andalucía, responsable en la gestión de la emergencia.
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Los expertos coinciden en subrayar el carácter extraordinario de este episodio. «Es una situación excepcional», reconoce Durán, un fenómeno que obliga a mirar más allá de un solo municipio y a entender que lo que está en juego es el equilibrio de todo un sistema natural.
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