INVERSIÓN RESIDENCIAL | Richard Gracia desvela las mejores operaciones en la inversión residencial: «De esta forma, conseguirás maximizar tus beneficios y multiplicar las ganancias»
Cuando hablamos de inversión inmobiliaria nos referimos a la compra de activos inmobiliarios con el objetivo de obtener rentas, plusvalías o incluso ambas. Ahora bien, dentro de esta inversión también existe la operación que se lleva a cabo únicamente con inmuebles de carácter residencial. Algunos expertos señalan esta modalidad como la más aconsejable para aquellos que empiezan en el mundo de la inversión.
[–>[–>[–>En este caso, Richard Gracia, autor de ‘El método Rico’, ha señalado las tres principales operaciones que pueden otorgarnos una buena rentabilidad económica. Para él, todas las inversiones inmobiliarias se fundamentan en dos principios básicos: «comprar (o alquilar) barato y vender (o alquilar) caro«. De este modo, seremos capaces de maximizar los beneficios, para posteriormente reinvertirlos en nuevos activos, y así multiplicar las ganancias.
[–> [–>[–>Compraventa de viviendas
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Esta operación consiste en adquirir inmuebles con la intención de venderlos en el futuro. El resultado de ello sería una posible revalorización de la vivienda. En este caso, existen distintos métodos para llevar a cabo la compraventa:
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- Flipping: Esta técnica consiste en comprar un inmueble en mal estado para posteriormente reformarlo por completo. De esta forma, podríamos aumentar el valor y venderlo a un precio más alto, obteniendo beneficios
- Segregación: Tras adquirir la vivienda, se divide en inmuebles independientes más pequeños. La finalidad sería vender cada de uno de ellos por separado, para conseguir mayores ganancias
- Cambio de uso: El método a seguir sería modificar el uso inicial del inmueble para aprovechar sus características y aumentar el valor. Un ejemplo de ello sería transformar un local comercial en una vivienda completamente funcional
Comprar para alquilar
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Sin duda, la opción más habitual en España por la que muchos inversores deciden comprar inmuebles para alquilarlos. El objetivo detrás de esta operación es obtener una renta de forma periódica. Ahora bien, podemos señalar diferentes tipos según el plazo y finalidad:
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- Alquiler de vivienda habitual: Se compra el inmueble con la finalidad de alquilarlo entero por largos periodos de tiempo, generalmente de 3 o 5 años. El trabajo es menor, aunque también los beneficios que se consiguen
- Alquiler por habitaciones: En este caso, alquilamos un inmueble por partes, ya sea habitaciones o plantas. Generalmente, el plazo de alquiler es menor, por meses o de año en año. El beneficio obtenido es alto, aunque se requiere mayor trabajo de mantenimiento
- Alquiler vacacional: Esta práctica consiste en alquilar viviendas completas o habitaciones sueltas por cortos periodos de tiempo (días o semanas). Como resultado de ello, podremos conseguir beneficios altos a cambio de un mayor esfuerzo
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[–>Alquilar para subarrendar
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Esta última operación consiste en alquilar un inmueble a largo plazo, permitiéndonos ajustar el precio. Posteriormente, se realquila la vivienda a medio plazo por habitaciones o a corto plazo para uso vacacional. Esta opción suele ser bastante segura, ya que el individuo no gastaría demasiado capital al comienzo.
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El principal inconveniente suele ser que no todos los propietarios están dispuestos a ello. Básicamente, la dificultad está en conseguir que tu casero te permita subarrendar habitaciones de la vivienda. Es por ello que en algunas grandes ciudades suelen surgir prácticas de realquiler fraudulento de habitaciones.
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