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Con 16 años llegué a Madrid y cuando me abrazaban me ponía muy tensa

Con 16 años llegué a Madrid y cuando me abrazaban me ponía muy tensa
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  • Publishedfebrero 11, 2026



La historia de la infancia. Ana Milán (52 años) no se parece en nada al guión luminoso que muchos imaginan cuando piensan en una actriz de éxito.

Detrás del humor agudo y su personalidad abrumadora hay uno niña que pasó años sintiéndose solo, señalado y fuera de lugar.

Ella misma lo ha contado con una honestidad desarmante: «Yo era una niña que Sufrí bullying desde cuarto a octavo grado de EGB«.

tuve entre 10 y 14 años y, mientras otros acumulaban recuerdos de cumpleaños, pandillas y primeras confidencias, Ana sentía que alguien le robaba algo que no volvería.

«Esto quedó con parte de mi infancia y me quitó mucha confianza en la vida», dijo en una entrevista.

Antes de esa etapa oscura, su vida parecía la de cualquier niña. Vivió hasta los ocho años en Almanza y allí tenía su amiga rosana: Eran «Pin y Pon», inseparables, siempre juntos, construyendo ese pequeño mundo propio que sólo se comprende en la infancia.

Pero ese pequeño universo de repente se rompió. El cambio de entorno también trajo la «soledad absoluta«, según recuerda, un punto de inflexión que marcaría todo lo que vino después.

Él acoso escolar No fueron sólo insultos de pasada ni miradas hirientes en el recreo. Era un goteo lento y constante que impregnaba cada rincón de su vida diaria.

Ana recuerda algo tan sencillo como celebrar un cumpleaños como un lujo al que no podía acceder: «no me invitaron«.

Esta exclusión silenciosa y repetida le enseñó muy rápidamente cómo se siente. ser invisible en el lugar donde más necesitas que te vean.

Muchos años después, ya con un rostro muy conocido, confiesa que aquel episodio le dio «otras herramientas«, pero no lo romantiza ni lo convierte en una lección endulzada.

Los orígenes de Ana Milán

«Eran herramientas que realmente no quería en absoluto. Cuando me dicen ‘por eso eres más fuerte’, creo que no queria ser fuerte. soy una persona delicadomuy conmovedor y muy emotivo.» No hay pose en sus palabras, sólo la reivindicación del derecho a la sensibilidad.

Las consecuencias no se detuvieron sólo en la escuela. Cuando Llegó a Madrid con 16 años.encontró algo que nunca había tenido: un grupo de amigos muy cariñosos.

Y, sin embargo, su cuerpo reaccionó como si el peligro aún estuviera ahí: «Recuerdo que cuando me abrazaron, me puse muy tenso. me quedé muy rígidoporque no había tenido el amor de los amigos.»

Es la imagen perfecta de lo que deja el bullying: incluso cuando llega el amorEs difícil creer que sea real.

Hablar de su infancia todavía le conmueve por dentro. «No he hablado de esto desde hace tiempo y algo se mueve dentro de mi«, reconoce. Ese «no me lo quiten» que siente que nadie escuchó en el tiempo sigue resonando décadas después.

Y es precisamente desde ese dolor que lanza su mensaje más duro a quienes hacen daño: “No sé qué se queda quien practica el bullying (…) No te quedas con nada tangible ni material. con el cuerpo lleno de mierda y con otro ser humano destruido. Así que para.»

El infancia de Ana Milán no es sólo una triste anécdota de su pasado. Es un espejo incómodo para cualquier adulto que desvía la mirada cuando ve una burla, una exclusión o un comentario «no es gran cosa».

Y es también una prueba de que detrás de un mujer brillante, ingeniosa y aplaudida Puede haber una chica que, durante demasiado tiempo, se sintió completamente sola.



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