La obsolescencia programada atrapa a Cuba (y ya nadie podrá salvarla)
Desde el 1 de enero de 1959, cuando el asediado Fidel Castro y sus seguidores tomaron el poder en Cuba tras la huida del dictador Fulgencio Batista, el régimen comunista ha vivido en la ilusión de que su revolución iba a ser eterna, como si se tratara de una nueva Luz Centenaria (la mítica bombilla incandescente de una estación de bomberos de California que nunca deja de funcionar). Nada podría estar más lejos de la verdad. Sin electricidad, sin petróleo, sin turistas y sin comida, Cuba se apaga irremediablemente como un electrodoméstico viejo que ya no puede escapar a la tiranía de la obsolescencia planificada.
Ya sea desde la Oficina Oval de la Casa Blanca o desde la sede de la CIA en Langley, durante décadas han sido muchos los que han intentado propiciar este momento. Para lograr esto, Eisenhower inventó el embargo,Kennedy coqueteó con los misiles, Reagan cortejó a los «quintacolumnistas» y Bush hijo apretó el lazo económico. Pero ninguno logró apagar la bombilla incandescente del castrismo hasta que llegó Donald Trump (parte II). es el quien ha programado el fin de la Cuba de los Castro y Miguel Díaz Canel. Y, curiosamente, es quien menos ha tenido que arremangarse para conseguirlo.
De todas las estrategias que ha desplegado el presidente Trump en el primer año de su segundo mandato, la de Cuba es posiblemente la más sencilla de todas: girar hasta el cansancio los tornillos por los que respira el régimen cubano y esperar, esperar y esperar a que el gobierno de Díaz Canel, un burócrata gris sin un ápice de carisma, apague la luz y cierre al irse.
Trump ha recurrido a su arma preferida, los aranceles, para implementar esta operación. La amenaza de imponer estos impuestos a cualquier país que rompa el embargo petrolero a la isla está dando resultados, y Sólo algunos países se atreven a desafiar a Washington.. El último en hacerlo es Chile, cuyo presidente, Gabriel Boric, ha anunciado el envío de ayuda humanitaria apenas un mes antes de dejar el poder tras perder las elecciones.
Este viernes México envió las primeras 814 toneladas de alimentos y promete ayudar con más. Rusia volvió a jurar ayer, por boca de Serguéi Riabkov, viceministro de Asuntos Exteriores, su inquebrantable amistad con Cuba, pero no precisó cuánta ayuda ni cuándo enviará. La última vez que Moscú envió petróleo a la isla -100.000 toneladas- fue en febrero de 2025 por orden directa del presidente Vladimir Putin.
Y pocas esperanzas quedan para Cuba, más allá de llamados como el realizado este viernes por la Oficina de Derechos Humanos de la ONU, que indicó este viernes que Estados Unidos está incumpliendo la Carta de las Naciones Unidas y el derecho internacional con sus sanciones contra Cuba. El embargo, denuncia, afecta directamente al «desmantelamiento» del sistema de suministro de alimentos, salud y agua.
«Este tipo de sanciones sectoriales afectan a los más vulnerables, no son efectivas y no cumplen ni con la Carta de las Naciones Unidas ni con el derecho internacional porque las sanciones deben ser impuestas por el Consejo de Seguridad (de la ONU), no por un país», dijo la portavoz del organismo, Marta Hurtado.
Parece claro que esta vez ninguno de los aliados tradicionales de Cuba, encabezados por Rusia, podrá evitar el final anunciado, aunque está por ver cuánto durará la agonía. La realidad económica es tozuda: en las últimas semanas, la isla ha ido superando progresivamente su récord de apagones, con hasta dos tercios de la electricidad de la isla cortada simultáneamente. Los productos básicos empiezan a escasear en las tiendas y, lo que también es preocupante, en los hoteles. De hecho, la industria del turismo está literalmente hecha jirones.
Como destacan Naciones Unidas, el bloqueo ha impactado de lleno en las unidades de cuidados intensivos y salas de urgencia de los hospitales, y ha comprometido el almacenamiento de vacunas, hemoderivados y otros medicamentos sensibles a la temperatura.
«Si se rompe la cadena de frío no hay suministro de vacunas y pueden producirse brotes de enfermedades que pueden propagarse rápidamente», subrayó el portavoz.
El broche final, más simbólico que otra cosa, es la confirmación de que la Feria Internacional del Libro de La Habana, uno de los eventos culturales más importantes de Cuba, ha retrasado su apertura prevista para esta semana debido a «la extraordinaria situación que vive el país».
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