SECUESTRO EN MURCIA | La víctima del secuestro en una casa de la huerta de Murcia: «Me amenazaba con que me iba a descuartizar y a dar de comer a los perros»
«Me amenazaba con que me iba a descuartizar y me iban a comer los perros«. Es lo que contó, sobre su captor, la mujer que permaneció dos años secuestrada en una casa de la huerta de Murcia hasta que logró huir, como publicó La Opinión. Según su testimonio, Alberto S. M., el sujeto que la tuvo retenida contra su voluntad, le propinaba palizas, la agredía sexualmente y le gritaba que acabaría como alimento para los canes que tenía en su propiedad, una parcela en San José de la Vega.
[–>[–>[–>Además, el sospechoso la encerraba desnuda en un cuarto en pleno invierno, manifestó, una vez a salvo tras escapar esta misma semana de una tortura que se prolongó desde abril de 2024, cuando se le pierde la pista.
[–> [–>[–>«Hacía gestos a la doctora porque no podía decir que estaba amenazada», narró la damnificada
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La afectada aprovechó que su captor se encontraba dormido para saltar el muro de la vivienda, echar a correr y pedir auxilio. Entonces caminó durante kilómetros, desde la población de San José de la Vega hasta un domicilio ubicado en el casco urbano de Murcia. Su destino: la de un buen amigo, con el que antaño vivió, al que acudió a pedir ayuda.
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La afectada, de origen marroquí, no tiene más familia en la Región: únicamente cuenta con un hermano en España, pero él reside en Barcelona. La víctima, tras pasar por el hospital, fue dada de alta, puesto que la mayoría de las lesiones que presentaba eran antiguas. Tras salir del Reina Sofía, fue trasladada a una casa de acogida de la Región.
[–>[–>[–>Con una barra de hierro
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Según relataría la perjudicada, su secuestrador la sometió durante años a numerosas vejaciones y palizas por las cuales habría hasta perdido la visión de un ojo. «Me lo reventó con una barra de hierro», detalló. Sobre este episodio, la damnificada apuntó que fue cuando María (la vecina, supuesta cómplice del sospechoso y libre con cargos por encubrimiento) la acompañó al médico, a que le curasen la herida, pero le impidió hablar. «Hacía gestos a la doctora porque no podía decir que estaba amenazada», narró la víctima, que insistió en que se sintió «aterrorizada», puesto que su secuestrador la amenazaba también con matar a su familia.
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En otra ocasión, aseguró, le dio con una guitarra en la cabeza. De aquel golpe, le quedó «un hundimiento» que también apreciaron en el centro de salud del Infante, donde la reconocieron por primera vez desde que se fugó, apuntan fuentes sanitarias.
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[–>La mujer contó que este individuo la amenazaba con armas, la maniataba, la golpeaba con palos y la violaba. Relató episodios de crueldad extrema y subrayó que él le quitó el móvil y su documentación. Su estado físico era lamentable: había perdido la visión de un ojo de una paliza, presentaba golpes, navajazos y una brecha en la cabeza por la que aún manaba sangre cuando huyó.
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Él lo niega todo
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Prisión provisional, comunicada y sin fianza. Alberto S. M ya durmió este viernes por la noche en el penal de Sangonera, donde lo mandó la jueza tras escuchar su declaración, en la cual lo negó todo. Aseguró que la mujer se fue de su casa sin lesión alguna y que él no es un secuestrador.
[–>[–>[–>«Tras oír a las partes, la instructora ha considerado procedente la adopción de la medida cautelar privativa de libertad, acordando su ingreso en prisión provisional comunicada y sin fianza, por la gravedad de los hechos y tras apreciar riesgo de reiteración delictiva, fuga y destrucción de pruebas», detallaron desde el TSJ de Murcia.
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También compareció en los juzgados la perjudicada, que estuvo arropada por otras víctimas de violencia de género, a las que se abrazó y contó su historia. Estas mujeres que ofrecieron su apoyo a la afectada le tendieron la mano para seguir adelante. No obstante, la presión le pudo y, en el interior de los juzgados, la mujer sufrió un ataque de ansiedad por el cual tuvo que recibir asistencia médica.
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«El silencio es cómplice»
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Desde la Asociación de Trabajadores e Inmigrantes Marroquíes (ATIM) en la Región indicaron, en un comunicado, que lo sucedido es «una situación atroz e intolerable que nos conmociona y que exige una respuesta social firme y unida», dado que «ningún tipo de maltrato puede justificarse bajo ningún pretexto».
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«El machismo es una lacra que no tiene cabida en ninguna religión», destacan desde ATIM
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«El machismo es una lacra que no tiene cabida en ninguna religión, cultura ni sociedad. Por ello, ante la gravedad de lo sucedido, ponemos a disposición de la víctima nuestro acompañamiento jurídico especializado para asegurar que se haga justicia», detallaron.
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Asimismo, desde ATIM destacaron que «este caso pone de manifiesto una realidad dolorosa: el silencio es cómplice. La omisión de denuncia por parte de quienes conocen o sospechan una situación de maltrato solo perpetúa el sufrimiento de las víctimas y protege al agresor«.
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«Desde ATIM Región de Murcia seguiremos trabajando incansablemente por una sociedad justa donde ninguna niña o mujer deba temer jamás por su libertad ni por su vida», recalca el comunicado.
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María, vecina del presunto secuestrador y sospechosa de encubrimiento, es sacada de comisaría para comparecer ante la justicia en Murcia. / Israel Sánchez
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