la iniciativa para poner nombre a las personas sin hogar que mueren en las calles de París
La plaza Mireille Havet del distrito 11 de París se ha convertido, con el tiempo, en un punto de encuentro y refugio para las personas sin hogar. Junto a los baños públicos, un pequeño kiosco vende café por un euro, un precio casi impensable en la capital francesa. Por esa pequeña plaza, que lleva el nombre de una poetisa, transitan decenas de personas cada día y la convierten durante unas horas en un espacio menos inhóspito.
[–>[–>[–>Hasta el pasado 15 de enero, cuando el cuerpo de una mujer sin hogar de 75 años y habitual de Mireille Havet apareció muerta no muy lejos de allí. Desde entonces, en el mismo lugar donde solía pasar las horas, atado en un árbol yace un letrero amarillo con varias flores, en el que se solicita ayuda ciudadana para identificar a la mujer y localizar a sus familiares: «Si la conoces y cuentas con información que permita rendirle homenaje, por favor contáctanos», firmado por el colectivo ‘Morts de la rue’ (‘Muertos en la calle’).
[–> [–>[–>Desde hace 20 años, ‘Morts de la rue’ trabaja junto a las autoridades para identificar a aquellos que mueren en silencio en las calles de París. Su labor no es policial, sino humana; la de reconstruir identidades que el sistema fue borrando lentamente. «La labor de recuerdo es tan necesaria como la de concienciación», explica Chrystel Estela, directora de la organización para EL PERIÓDICO.
[–>[–>[–>
Cuando una persona sin hogar muere, normalmente no cuenta con ningún tipo de documento de identidad y tampoco existe un contacto familiar al que las autoridades puedan llamar. En ese momento, con la ayuda del colectivo, el municipio donde fallece la persona se hace cargo de su identificación y, si no se logra localizar a ningún allegado, asume su entierro en un terreno común del cementerio. «No somos nosotros quienes identificamos a los fallecidos, sino la policía. Solo podemos ayudar a conectar los puntos que facilitan la identificación de estas personas. Los fallecidos son enterrados durante al menos cinco años por el municipio donde murieron. Después de este tiempo, si nadie lo reclama, se realiza una cremación y las cenizas se esparcen en el cementerio», cuenta Chrystel.
[–>[–>[–>Este procedimiento, más administrativo que espiritual, en muchos casos pone fin al anonimato de quienes vivieron gran parte de su vida al margen de la sociedad. Los últimos sondeos estiman que actualmente hay 350.000 personas, entre ellos 3.000 niños, que duermen en las calles francesas. Un triste récord que dobla la cifra de hace 10 años.
[–>[–>[–>
935 muertos en 2025
[–>[–>[–>
Para todos ellos, malvivir en la calle es sinónimo de morir prematuramente. Según varios estudios, su esperanza de vida es de tan solo 49 años, 30 menos que la población general. Solo en 2025, 935 personas murieron en las calles del país y muchas de ellas no fueron atendidas hasta pasadas unas horas, según el conteo que realiza anualmente ‘Morts de la rue’. Los dos últimos fallecimientos se produjeron durante la ola de frío que azotó la capital francesa, cuando las temperaturas nocturnas llegaron a registrar hasta 10 grados bajo cero.
[–>[–>
[–>Aunque en el 57% de los casos las causas de la muerte son desconocidas, un 25% corresponde a causas externas o muertes violentas; un 8% a enfermedades del sistema circulatorio; un 4% a tumores, y otro 5% a problemas derivados de trastornos mentales y otras causas, vinculadas especialmente al consumo de alcohol o drogas.
[–>[–>[–>
Cama improvisada en la Place Mireille Havet en el distrito 11 de París / Leticia Fuentes
[–>[–>[–>
30 años menos de esperanza de vida
[–>[–>[–>
Para el colectivo, poner nombre a estas personas, buscar sus historias y colocar flores en el lugar donde fallecieron no es un simple gesto, es también un acto político. Una forma de denunciar una realidad que siempre puede evitarse, insisten desde la organización. «Es importante conocer estas historias y concienciar sobre una situación que podría evitarse, y este trabajo lo hacemos siempre en equipo».
[–>[–>[–>‘Morts de la rue’ no son los únicos que denuncian diariamente una situación que bate todos los récords: cada vez más personas en las calles, más muertos y más menores, los asistentes sociales también denuncian la explosión de casos como consecuencia de la crisis de la vivienda, la imparable subida de precios y la congelación de los salarios, que abocan a muchas personas a vivir a la intemperie. «Cada vez hay más menores y más personas mayores de 75 años, aunque la edad promedio sigue siendo de unos 48 años», explica Chrystel, quien también señala que han visto un aumento de mujeres sin hogar (13%), a pesar de que los hombres siguen siendo la gran mayoría (82%).
[–>[–>[–>
La vivienda social saturada
[–>[–>[–>
La falta de vivienda social es otro de los problemas que alimenta la tasa de personas sin techo. En 2024, se iniciaron la construcción de 259.000 viviendas (de todo tipo), en comparación con las 435.000 de 2017. Solo en vivienda social, menos de uno de cada cinco solicitantes recibe una respuesta positiva en un año, señala el informe de La Fundación para la Vivienda de los Desfavorecidos, y el teléfono 115 de emergencia social dedicado a personas en situación de extrema vulnerabilidad echa humo, recibiendo una media de 10 millones de llamadas al año.
[–>[–>[–>
Desde La Fundación señalan que con el aumento de los alquileres, las personas jubiladas y aquellas con alguna diversidad funcional son el nuevo blanco fácil para acabar en las calles, pero también los menores, que pese a tener prioridad en las listas de acceso a vivienda social, quedan atrapados en un sistema saturado.
[–>[–>[–>
Suscríbete para seguir leyendo
Puedes consultar la fuente de este artículo aquí