Silvia Bronchalo da una noticia sobre Daniel Sancho que deja a todos sin palabras
La primera entrevista de Silvia Bronchalo después de la cadena perpetua de su hijo Daniel Sancho en Tailandia ha dejado boquiabierta a la opinión pública, no sólo por la dureza de los testimonios, sino por las revelaciones personales que han salido a la luz pública. Su intervención televisiva se ha centrado en el lado más humano de una tragedia que ha sacudido a dos familias y ha reabierto heridas que, según sus propias palabras, nunca fueron cicatrizadas.
El testimonio de Silvia Bronchalo


En su historia, Bronchalo ha recordado con profundo dolor a la familia de la víctima, Edwin Arrietaenfatizando que son ellos quienes pasan por el mayor sufrimiento. Con actitud tranquila, insistió en que lamenta profundamente lo sucedido y reconoció el calvario que están viviendo las personas cercanas al cirujano colombiano, mostrando respeto por su dolor y afirmando que comprende la magnitud de la pérdida. Sus palabras, lejos de buscar justificaciones, se centraron en el dolor compartido y la dificultad de asumir una realidad que, según ella, sigue siendo incomprensible.
Uno de los aspectos más llamativos de su testimonio fue la confesión sobre el distancia que mantuvo con su hijo durante añosuna fractura emocional que comenzó tras su separación de Rodolfo Sancho. Bronchalo explicó que la relación se fue enfriando progresivamente hasta el punto de pasar largas temporadas sin saber de Daniel, quien decidió vivir con su padre y su abuela. Este distanciamiento, según dijo, marcó un antes y un después en su vínculo y dejó un vacío que el tiempo no pudo reparar.
La madre del condenado admitió que el deterioro familiar fue complejo y doloroso, fruto de discrepancias y tensiones que no pudieron resolver. “El tiempo perdido no se recupera”afirmó con visible tristeza, reconociendo que en los últimos años previos a la tragedia habían logrado acercarse nuevamente, lo que hace aún más difícil afrontar la situación actual. Esta confesión ha generado un fuerte impacto social, mostrando cómo los conflictos familiares pueden dejar cicatrices irreversibles.
El recuerdo de la infancia de Daniel emerge en su historia como un contraste desgarrador con el presente. Bronchalo lo describió como un niño feliz, inteligente y apasionado por la lecturaespecialmente a través de la poesía, y evocaron momentos cotidianos compartidos: salidas en bicicleta, jornadas deportivas, visitas al cine y comidas en restaurantes donde disfrutaron probando platos de diferentes culturas. Estos recuerdos, llenos de ternura, muestran la dificultad de conciliar la imagen del hijo que conoció con los hechos que le llevaron a prisión.
Otro de los puntos que más sorprendió fue su desconocimiento sobre la vida que llevó Daniel en los años previos al crimen. Reconoció que entre 2020 y 2023 apenas tuvo contacto con él y que sabía que trabajaba en relaciones públicas de noche, ocupación que lo preocupaba porque, según su percepción, no tenía necesidad económica para hacerlo. Falta de información sobre tu vida diaria. Ahora alimenta un sentimiento de culpa y confusión que recorre todo su testimonio.
Silvia Bronchalo lo ha contado todo


Bronchalo también reflexionó sobre la adolescencia de su hijo, etapa en la que comenzó el distanciamiento definitivo. A los 14 años, en plena formación de su identidad, Daniel mostró interés por la política y comenzó a pasar más tiempo con su padre, lo que progresivamente redujo el contacto con su madre. La distancia emocional se amplió con el paso de los añosfavorecidos por nuevas amistades, salidas y decisiones de vida que los separaron.
La elección de dedicarse a la cocina fue, según dijo, una decisión unilateral que marcó su rumbo. Aunque desde pequeño le gustaba cocinar y experimentar con recetas –especialmente postres y platos japoneses– abandonó sus estudios de administración de empresas para formarse como chef con la intención de abrir un restaurante. Bronchalo confesó que intentó advertirle de la dureza del sector de la hostelería, pero al final respetó su decisión, que acabaría definiendo su carrera profesional.
El motivo de la concesión de esta entrevista también ha generado debate. La madre de Daniel explicó que su participación responde, en parte, a la necesidad de obtener recursos económicos para mejorar la defensa jurídica de su hijo, mientras esperan la resolución de un recurso de apelación que podría conducir a un nuevo juicio. Esta revelación ha añadido una dimensión práctica y desesperada a su intervención, mostrando la lucha constante por encontrar formas de revisar la sentencia.
Pese al dolor, Bronchalo quiso dejar claro que apoya el pago de una indemnización a la familia de Edwin Arrieta, aunque el proceso está condicionado por el recurso judicial en curso. Su postura busca equilibrar el respeto a la víctima con la defensa de su hijouna posición compleja que refleja la contradicción emocional de una madre atrapada entre el amor filial y la gravedad de los acontecimientos.
La entrevista ha tenido un efecto inmediato en la opinión pública, generando un debate sobre la responsabilidad, el perdón y el papel de las familias en tragedias de esta magnitud. Muchos espectadores han destacado la fortaleza de Bronchalo para afrontar cuestiones difíciles, mientras que otros cuestionan el impacto mediático de estas declaraciones en un proceso aún abierto.
En medio de este escenario, el testimonio de Silvia Bronchalo no sólo aporta detalles desconocidos sobre la vida de Daniel Sancho, sino que también revela la dimensión humana de un caso que ha trascendido el ámbito judicial. Entre recuerdos de infancia, culpas no resueltas y un dolor que no distingue fronterassu voz se suma a una historia marcada por la tragedia, el arrepentimiento y la búsqueda de respuestas que, por ahora, aún no llegan.
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