Economia

Así es la reforma laboral de Milei: jornadas de 12 horas y mochila austriaca

Así es la reforma laboral de Milei: jornadas de 12 horas y mochila austriaca
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  • Publishedfebrero 17, 2026




El gobierno de Javier Milei ha logrado avanzar en el Senado una de las piezas clave de su agenda de reformas: la nueva Ley de Modernización Laboralque introduce cambios profundos en la regulación laboral en Argentina y que ahora debe ser debatido en la Cámara de Diputados. La norma pretende corregir décadas de rigidez regulatoria, altos costos de despido y litigios laborales que, según el Ejecutivo, ha dificultado la creación de empleo formal.

El texto aprobado supone un claro cambio de enfoque: La negociación individual y colectiva se refuerza frente a las limitaciones de los acuerdos rígidosSe amplía la flexibilidad en la jornada laboral y los descansos y se redefine el cálculo de la indemnización por despido. El objetivo declarado es introducir previsibilidad para las empresas y los trabajadores, en un mercado laboral caracterizado por la informalidad y la desconfianza mutua.

Uno de los elementos más relevantes es la introducción del Fondo de Terminación Laboral, inspirado en la llamada «mochila austriaca». Este sistema permite al trabajador acumular aportaciones periódicas en una cuenta individual que podrá cobrar al finalizar la relación laboral, ya sea por despido o renuncia. El Gobierno defiende que este mecanismo reduce la incertidumbre y abarata los costes de salida, facilitando nuevas contrataciones.

La creación de un «salario dinámico»

La reforma no elimina automáticamente las compensaciones tradicionalespero sí abre la puerta a, a través de la negociación colectiva, Opta por este nuevo modelo. En paralelo, se modifica el cálculo del despido, excluyendo conceptos no mensuales como pagas extras, vacaciones o bonificaciones, y se permite fraccionar el pago de las indemnizaciones, especialmente en el caso de las pymes, para evitar tensiones financieras severas.

Otro pilar del nuevo marco laboral es la creación de un «salario dinámico». Este concepto rompe con la lógica de los salarios uniformes fijados centralmente y permite introducir componentes variables vinculados al mérito personal, la productividad o la situación específica de la empresa. Los acuerdos dejan de ser un piso rígido y pasan a funcionar como un marco adaptable a la realidad económica.

En cuanto a las horas de trabajo, La ley permite una mayor flexibilidad: la jornada diaria podrá ampliarse hasta 12 horassiempre y cuando se respeten los descansos mínimos de 12 horas entre turnos y los límites semanales. Además, se incorpora la posibilidad de bancos de horas y sistemas de compensación voluntarios, algo común en economías más flexibles pero hasta ahora muy limitado en la Argentina.

Una pérdida de derechos

La norma también busca reducir drásticamente los litigios laboralesuno de los grandes problemas estructurales del país. Entre otras medidas, se establece que, una vez pagadas las indemnizaciones, no se puedan presentar nuevas demandas por el mismo hecho, se estrechan los plazos procesales y se refuerza el papel del juez para evitar retrasos estratégicos.

Las reacciones no se han hecho esperar. Como era de esperar, Sindicatos y oposición peronista denuncian pérdida de derechos y advierten de un aumento de la precariedad, mientras el Ejecutivo insiste en que se protegen los derechos básicos y que la reforma es fundamental para reducir la economía informal y atraer inversiones. Las protestas en Buenos Aires reflejan el deseo de los sindicatos de generar toda la tensión posible en torno al proceso de reformas.

No evita la precariedad

Vale destacar, en este sentido, que buena parte de las críticas emitidas desde la izquierda se basan en una premisa falsa. El actual marco laboral en Argentina no sólo no ha evitado la precariedad, pero lo ha desplazado hacia la informalidad. Desde hace años, alrededor de 4 de cada 10 trabajadores se encuentran fuera del empleo formal, lo que significa que están empleados en la economía sumergida, donde operan sin cotizaciones, sin protección efectiva y al margen de los acuerdos que los sindicatos dicen defender.

La extrema rigidez del sistema –con altos costos de despido, inseguridad jurídica y litigios excesivos– ha fomentado precisamente lo que pretende combatir: empleo «negro»contratos simulados y relaciones laborales frágiles. En este contexto, presentar la reforma como una pérdida de derechos es engañoso: los derechos no existen donde no hay empleo formal, y es esta falla estructural la que el gobierno de Milei busca corregir.

Si la Cámara de Diputados ratifica el texto, Argentina dará un paso decisivo hacia un mercado laboral más flexible y alineado con los estándares internacionales. Para Milei, la reforma laboral es inseparable de su estrategia económica general: menos intervención estatal, más libertad contractual y un marco legal que fomente el empleo formal y el crecimiento de largo plazo.



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